Archive for month: enero, 2012

Cuando Ucrania y Rusia estaban en la provincia de Alicante

31 ene
31 enero 2012

Las consecuencias de la Guerra Civil Española (1936-1939) fueron, como todas las guerras, desastrosas pero también dieron lugar a algunos cambios curiosos… los toponímicos.

Algunos pueblos y ciudades que, durante la Guerra Civil, habían quedado en la zona controlada por la República cambiaron sus nombres por otros más acordes a sus ideales:

Ciudad Real – Ciudad Libre de la Mancha
Talavera de la Reina – Talavera del Tajo
San Lorenzo del Escorial – El Escorial de la Sierra
Albalate del Arzobispo – Albalate Luchador…

Pero hubo dos pueblos en Alicante que se llevaron la palma: San Fulgencio del Segura y San Juan de Alicante.

San Fulgencio del Segura cambió su nombre durante los tres años de la contienda por Ucrania del Segura. Curiosamente en esta población, según INE-2009, más del 75% es de nacionalidad extranjera y se trata del único municipio español donde el inglés es la lengua más hablada por parte de la población.

San Juan de Alicante cambió su nombre por Villa Rusia de Alicante… en teoría. El día 16 de noviembre de 1936 se reunió el pleno del Ayuntamiento con el cambio de nombre de la localidad como único orden del día. Fueron varias las propuestas: “Villa Ascaso” (en homenaje al anarquista Francisco Ascaso, muerto el 20 de julio de 1936 mientras lideraba a los militantes de la CNT en Barcelona), “Pablo Iglesias” (por los socialistas)… pero, al final, la propuesta votada y aprobada fue Villa Rusia de Alicante “como homenaje a la Rusia Soviética que tanto favorece a España en los momentos actuales“. Y decía que en teoría, porque en la práctica los anarquistas no quedaron satisfechos con el cambio e inundaron de pintadas el pueblo con su propuesta.

Fuentes: Asociación Cultural Alicante Vivo, Wikipedia

Share

Jim, el caballo que salvó a los niños de la difteria

30 ene
30 enero 2012

La difteria es una enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria denominada Corynebacterium diphtheriae y se transmite, principalmente, por vía respiratoria (gotas microscópicas que se emiten al hablar, toser o estornudar). Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, se desataron varias epidemias de difteria que afectaron fundamentalmente a niños pequeños y produjeron una elevada mortandad.

En 1890 el médico alemán Emil von Behring, Premio Nobel en 1901, descubrió la antitoxina diftérica que no mataba la bacteria de la difteria, pero neutralizaba las toxinas que liberaba. Durante el verano de 1894, Hermann Biggs, el jefe del Departamento de Salud de Nueva York, realizó una gira científica por Europa, donde pudo conocer de primera mano los trabajos de su colega. Behring utilizaba caballos para obtener la antitoxina con excelentes resultados, especialmente si se administra dentro de las 24 horas de la infección. Biggs no podía esperar y comunicó, vía telégrafo, la noticia a sus colegas americanos para que consiguiesen algunos caballos y acondicionasen las instalaciones para comenzar a trabajar. Lamentablemente, el presupuesto de su Departamento no disponía de suficiente presupuesto y deberían esperar al el año siguiente. Biggs no podía esperar y, de su bolsillo, compró un caballo llamado Jim que se dedicaba a tirar de un carro repartiendo leche. En octubre se le inyectó a Jim la toxina de la difteria; semanas después se le extrajo sangre y después de los tratamientos adecuados… el mes de diciembre ya disponían del suero de la antitoxina. Las primeras dosis se suministraron el 1 de enero de 1895 reduciendo en más del 50% la mortalidad infantil en menos de cinco años. Debido al éxito del suero, el Departamento de Salud de Nueva York construyó unas instalaciones en Otisville con una granja de caballos y un sanatorio para dicho tratamiento.

Jim

Pero el final de Jim no iba a ser cuento con final feliz. El 2 de octubre de 1901, hubo que sacrificarlo porque había contraído el tétanos. El problema es que el suero obtenido de sus extracciones de sangre del mes de septiembre también estaban infectadas. Varios niños que habían superado la difteria con el suero de Jim fallecieron por el tétanos. A raíz de este episodio, en 1902, se aprobó la Ley de Control de Productos Biológicos que establecía un Centro de Evaluación e Investigación Biológica para supervisar la seguridad de las vacunas. A pesar de este amargo final, se calcula que Jim llegó a producir más de 30 litros de suero.

Fuentes: The New York Times, Equiculture

Share

Espartaco, la rebelión de los esclavos

29 ene
29 enero 2012

Nuestro archienemigo de hoy no fue un caudillo tribal germano ni un reyezuelo helenístico, sino un bárbaro sencillo – un auxiliar convertido en esclavo – cuya denodada lucha por la libertad sobrepasó su tiempo y sirvió de inspiración durante cientos de generaciones hasta convertirse en un icono de la lucha contra la opresión.

Vigésimo tercera entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Espartaco (Σπάρτακος en griego) nació sobre el 113 a.C. en las tierras de los maedi, una etnia de la antigua Tracia (probablemente en las inmediaciones de la ciudad de Sandanski, en el suroeste de Bulgaria) Plutarco, Floro y Apiano son parcos en detalles sobre su persona antes de su ingreso forzoso en la escuela de gladiadores de G. Cornelio Léntulo Batiato (o Vatia) en Capua. Las tres fuentes coinciden en que fue auxiliar de las legiones, que desertó del ejército romano y que, cuando fue apresado, lo vendieron y acabó en una mina de yeso hasta que el afamado lanista lo adquirió para su negocio gladiatorio. Sólo Plutarco añade que su esposa, una especie de sacerdotisa de los maedi, también fue apresada junto a él; nada más se supo de ella. A pesar de la animadversión que provocó durante muchos años, los tres historiadores lo consideraron como un hombre cultivado y justo en sus juicios y pareceres. Su nombre fue común en las tierras ribereñas del Ponto Euxino (el Mar Negro) y se sabe de algunos reyes y caudillos tracios y cimerios que se llamaron Spardakoros o Spardacus.

Gladiadores

Tracia era una región casi autónoma, podríamos decir un reino cliente, cuando Espartaco se alistó como auxiliar, pues sólo la franja costera mantenía una ocupación permanente romana. Seguramente no fue el único en enrolarse, pues desde la Tercera Guerra Macedónica hasta la Guerra Civil entre Pompeyo y César (49-45 a.C.) Tracia suministró auxiliares de forma permanente a las legiones. Este detalle debería de quitarnos de la cabeza a un Espartaco pastor nómada o labriego esclavizado, pues más bien sería un profesional del combate disidente de las Águilas de Roma. Se sabe que el rey tracio Rhascuporis le envió tropas a Pompeyo en el 48 a.C., (cuando estaba acampado en Dirraquio, hoy Durazzo, Albania), por lo que no sería muy descabellado conjeturar que en el 74 ó 75 a.C. Espartaco hubiese entrado en una de las levas destinadas a reforzar las legiones gubernamentales inmersas en los conflictos de la República en el Ponto, Asia o Hispania.

Espartaco entró en la historia cuando en el 73 a.C. encabezó junto a los galos Crixo y Enomao un motín en la escuela de gladiadores del mentado lanista Léntulo Batiato. De los 200 gladiadores allí entrenados, cerca de 70 hombres consiguieron escapar de aquel ludus, apoderarse de un vagón de armamento y material de combate y desarticular una pequeña fuerza enviada desde la vecina Capua para atraparles. Viéndose libres y con más impedimenta y equipo con el que pertrecharse, el pequeño ejército de esclavos saqueó la campiña colindante, refugiándose después en el tupido bosque que por entonces cercaba las laderas del Vesubio.

La respuesta de Roma desencadenó la Tercera Guerra Servil (73-71 a.C.) La situación resultaba harto embarazosa. En ambos extremos de la República se estaban librando dos largas guerras, una a cargo de L. Licinio Lúculo contra Mitrídates del Ponto en Oriente, mientras que G. Pompeyo trataba de conjurar la revuelta de Quinto Sertorio en Hispania. Este fue uno de los dos factores que se sumaron para garantizar un descalabro: no había legiones en Italia y el asunto de los esclavos no era para nada honorífico ni meritorio, más bien un trabajo sucio; por ello, el pretor G. Claudio Glabro salió al frente de las cohortes urbanas dispuesto a resolver dicho asunto sin despeinarse, subestimando las capacidades de los sublevados. Su ineptitud le llevó a acampar sin fortificarse frente a la guarida de Espartaco y sus hombres en el Vesubio, quienes, en una acción nocturna no carente de audacia, precisión y disciplina, se descolgaron desde su campamento con sogas, sorprendieron y masacraron a las confiadas tropas de Glabro. El pretor consiguió escapar de forma ignominiosa, siendo motivo de escarnio en el Senado su conducta temeraria e imprudente. El pretor P. Varinio, el sustituto de Glabro, cosechó similar resultado con mayores efectivos, saliendo tan escaldado como su antecesor.

La falta de tropas veteranas en toda Campania propició que durante el invierno del 73/72 a.C. Espartaco pudiese afianzar su posición, saquear más villas, alargar su sombra a las ciudades de Metaponto, Nuceria o Nola, liberar miles de esclavos y formarlos marcialmente (algo que certifica su conocimiento de las tácticas militares de la época), llegando a juntar bajo su mando, o quizá compartiéndolo con su compañero de armas Crixo, cerca de 70.000 personas. El Senado comenzó a preocuparse en serio según los esclavos se hacían con más efectivos, riquezas y territorio, pues el sur de Italia suponía el granero y el parque de latifundios de la aristocracia romana. Así pues, los dos cónsules del 72 a.C., L. Gelio Publícola y G. Cornelio Léntulo Clodiano, movilizaron en primavera dos de las legiones de la frontera norte para erradicar la molesta revuelta servil. A partir de este momento hay contradicciones en los escritos de Apiano y Plutarco, por lo que los hechos bien pudieron ser distintos a como aquí los resumo: La campaña fue agridulce para los rebeldes, pues mientras que la fuerza principal de Espartaco consiguió derrotar a Clodiano en los Apeninos, el pretor de Publícola, Arrio, se enfrentó y derrotó al potente ejército comandado por Crixo en Apulia, batalla en la que el gladiador cayó abatido junto a dos tercios de sus hombres. El tracio consiguió derrotar después a ambos cónsules en el Piceno, y cosechó una nueva victoria frente al G. Casio Longino, gobernador de la Galia Cisalpina, en Mutina (Módena), pero de nuevo fue una victoria casi pírrica que sólo hizo que enardecer a los suyos, envalentonarlos más y volver sus ambiciones hacia un hipotético saqueo de Roma, el destino más anhelado para todos ellos.

Como antiguo soldado que era, Espartaco bien sabía que era sólo cuestión de tiempo que las legiones les derrotasen, por lo que debía de procurarle a los suyos una salida urgente de territorio romano. Según Salustio, Crixo no pensaba como él; era un hombre impulsivo que se dejaba llevar por sus compañeros galos y germanos más pendencieros, incluso consideraba en serio tomar Roma y saquear Italia hasta que no quedase villa y aldea indemne, y quizá esa divergencia de puntos de vista les separó y condicionó sus destinos.

El Senado, horrorizado de ver a Espartaco tan cerca de Roma sin que ninguna fuerza pudiese retenerlo, le encomendó en el 71 a.C. a Marco Licinio Craso, el hombre más rico, insaciable y arrogante de Roma, que se hiciese cargo de las operaciones y liquidase el problema definitivamente. Le fue concedido mando sobre ocho legiones y no fue parco en aplicar severa disciplina a unas tropas atemorizadas y desmoralizadas, llegando a diezmar a una cohorte acusada de cobardía. Tan dura medida consiguió que ya nadie más huyese abandonando armas y equipo a merced del enemigo, como había sucedido justo antes de tomar el mando.

Laurence Olivier como Marco Licinio Craso

Como decidiese Aníbal en su momento, Espartaco convenció a los suyos de la imposibilidad de tomar los muros de Roma al asalto, levantaron tiendas y retornaron hacia Campania. Fue por entonces cuando, probablemente, el tracio entró en contacto con los piratas cilicios, con quienes pactó el envío de una flota que les sacase de Italia desde Rhegium (Reggio di Calabria) Los piratas traicionaron a Espartaco, quizá sobornados por Verres, el polémico gobernador de Sicilia. Craso persiguió a los rebeldes hasta tenerlos acorralados cerca de Rhegium y encerrarlos en la península calabresa construyendo un muro de 65 km. Espartaco, sabedor de que Craso no tardaría en recibir refuerzos, intentó pactar con él una salida negociada del conflicto sin ningún éxito. Vista la negativa, consiguió burlar el cerco de Craso valiéndose de una treta aprendida del tuerto cartaginés, lanzando una estampida nocturna de ganado contra una sección del muro mientras él y sus hombres lo rebasaban por el extremo opuesto. Las reses, que portaban antorchas en sus cervices, distrajeron lo suficiente a las tropas de Craso para que Espartaco llegase a Lucania.

La extraordinaria fuga de Espartaco colmó la paciencia del Senado a la vez que enrojeció la cara de Craso. Lúculo recibió órdenes de desembarcar sus legiones de Asia en Brundisium (Bríndisi) mientras que Pompeyo hacía lo propio con las suyas de Hispania en el Bruttio. La suma de los tres ejércitos suponía un montante de 20 legiones (cerca de 120.000 hombres), muchos de ellas formadas con veteranos curtidos en las guerras contra Mitrídates y Sertorio. Acorralados y acuciados, una nueva disensión se produjo entre los esclavos, esta vez protagonizada por dos de sus líderes, Gaunico y Casto, los cuales escindieron una fuerza de 30.000 hombres que fue derrotada por Craso. Este nuevo contratiempo obligó a Espartaco a marchar hacia el Adriático, pero cuando ya estaba cerca de Brundisium fue avisado de que Lúculo acababa de desembarcar allí, por lo que dio media vuelta en busca de un impaciente Craso que no estaba dispuesto a compartir con el recién llegado Pompeyo la gloria del triunfo.

El enfrentamiento final tuvo lugar en el valle del Río Sele (Silario), en el territorio actual de Senerchia cerca del pueblo de Quaglietta, en el Alto Valle del Sele (región de Lucania) En ese valle se vieron frente a frente los 80.000 esclavos de Espartaco y los 40.000 legionarios de Craso. Cuando ambas formaciones estuvieron dispuestas le llevaron su caballo a Espartaco, y éste, decidido a combatir como uno más, lo mató con su espada, diciendo después: “la victoria me dará bastantes caballos de entre los enemigos, y si soy derrotado, ya no lo necesitaré“. Aquella vez la disciplina y la superioridad táctica se impusieron al ímpetu y el ardor de los rebeldes. Cerca de 60.000 hombres cayeron aquella mañana en las riberas del Sele, incluido el propio Espartaco. Los 6.000 hombres que Craso capturó fueron crucificados en la Vía Apia desde Capua a Roma como macabra advertencia a todo esclavo que pensase que podía volver a desafiar el poder de la República. Casi 2.000 hombres consiguieron unirse a los piratas cilicios, mientras que los 5.000 supervivientes que lograron escapar de los gladios de Craso se toparon con los de Pompeyo pocos días después. Craso, después de todos los esfuerzos y disgustos, tuvo que disputarse con el de Piceno el honor de haber erradicado la revuelta, pues fue Pompeyo el primero en llegar a la Urbe y reclamarlo para sí mismo.

Espartaco siempre será fuente de inspiración atemporal para quienes luchan contra la opresión. De todas las obras que conozco, me quedo con la estupenda novela de Howart Fast que le sirvió de motivación a Kirk Douglas para que Stanley Kubrick rodase una obra maestra. Sobre el Spartacus, Blood and Sand que hemos visto en TV, todo parecido con la realidad es pura casualidad.

Share

Número 4 de la revista Entropía y premio de 200 euros.

27 ene
27 enero 2012

El 2012 ha llegado con un pan debajo del brazo… el número 4 de Entropía que la semana que viene podréis encontrar en vuestros puntos de venta habituales.

Más relatos, más sensaciones, más poesía, más autores, energías renovadas y uno de los clásicos entre los clásicos… Edgar Allan Poe. Y tal y como prometimos en el el número 1 de Entropía, vamos a entregar el premio de 200 euros al mejor relato de todos los publicados en los números del 2011… esa era la intención. Como siempre ha pasado, nos tendréis que ayudar: sólo hay que dejar un comentario indicando el mejor relato de estos 10 (el plazo termina el lunes a las 20 horas). Entre todos los comentarios se sortearán tres ejemplares de la novela “Tres profecías“.

Estos son los relatos:

Y, como siempre, seguimos esperando vuestros relatos (requisitos y condiciones) y donando el 40% del importe de las suscripciones a la ONG que vosotros decidáis (en la revista os ofrecemos Letras en el Sahara y Save the Children pero podéis poner la que vosotros queráis)


GRACIAS A TODOS.

Share

El entierro más nauseabundo de la historia

26 ene
26 enero 2012

Tras la muerte del rey de Inglaterra, Eduardo el Confesor, y rompiendo el acuerdo que había firmado con el duque de Normandía, Guillermo, se nombró rey a Harold. En 1066, alegando un derecho legítimo sobre la isla, Guillermo invadió Inglaterra. El 14 de octubre las fuerzas sajonas y normandas se encontraron en Hastings; la batalla duró todo el día, hasta que Harold murió a causa de una flecha que le atravesó un ojo. El duque de Normandía recibió el apelativo de Guillermo el Conquistador y fue coronado como Guillermo I de Inglaterra. Acababa la dinastía de los sajones y comenzaba la de los normandos.

En su coronación, Guillermo se comprometió a respetar las leyes y costumbres existentes en Inglaterra. Su reinado se caracterizó por el orden y la paz, pero conseguidos mediante la violencia y la crueldad que le hicieron muy impopular entre sus súbditos. Durante una batalla en Ruan (Francia) su caballo, posiblemente asustado por el fuego, freno en seco y Guillermo se golpeó violentamente contra el pomo de la silla. Hay que recordar que Guillermo era extremadamente obeso… de los que no se la ven al mear. Aquel accidente le produjo la perforación del intestino con la consiguiente filtración del contenido intestinal hacia la cavidad abdominal, ocasionando una peritonitis. Tras varios días de terribles dolores, el 9 de septiembre de 1087 fallecía.

Cuando el cuerpo llegó a San Esteban de Caen, donde iba a ser enterrado, era una bomba de relojería: pus, contenido intestinal, gases propios de la descomposición… y, para rematar la faena, se había hinchado tanto que no cabía en el sarcófago de piedra. No se les ocurrió otra cosa que empujar el cuerpo e introducirlo a presión… el cuerpo estalló y desparramó todo su contenido. Arcadas, vómitos, olor pestilente…

Fuentes: BBC, History Learning site, Royal History

Share

Andorra permaneció durante 25 años en estado de guerra contra Alemania

25 ene
25 enero 2012

La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Involucró a todas las grandes potencias del mundo que se alinearon en dos bandos enfrentados: por un lado, los Aliados de la Triple Entente, y, por otro, las Potencias Centrales de la Triple Alianza. Unos a otros se declararon la guerra y Andorra, atrapada en aquel conflicto, no quiso ser menos y en agosto de 1914 declaraba la guerra al Kaiser Guillermo II, emperador de Alemania.

Lógicamente su participación fue meramente testimonial, en aquella época el ejército de Andorra estaba compuesta por diez soldados, a tiempo parcial, que se reunían un par de veces al año con motivo del relevo de sus miembros. Así que, pasó la guerra sin pena ni gloria. Con el fin de la contienda, llegó la Conferencia de Paz de París (1919) y los correspondientes tratados de Paz entre las distintos países que participaron en la guerra.

Como en la práctica Andorra no había intervenido en la contienda, tampoco fue invitado a la Conferencia de Paz y, por tanto, no firmó la paz con Alemania. Aquel error fue subsanado con la firma de un tratado de paz el 25 de septiembre 1939 (24 días después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial). Por tanto, el 25 de septiembre de 1939 finalizó la Primera Guerra Mundial.

Fuentes: The New York Times (aquí se señala como fecha de la paz 1950), Military History, h2g2, German Culture

Share

Happy Birthday to You, cuando los derechos de autor son para echarse a reír… o llorar

23 ene
23 enero 2012

Happy Birthday to You“, el “Feliz Cumpleaños” que todos alguna vez hemos cantado, es, según el Libro Guinness de los Récords, la canción más popular en inglés. La canción, que originalmente se llamba “Buenos días a todos”, fue escrita por Mildred y Patty Hill en 1893 y era una simple canción de saludo al comenzar las clases.

Buenos días a usted,
Buenos días a usted,
Buenos días, queridos hijos,
Buenos días a todos

La combinación de melodía y la letra de “Happy Birthday to You” apareció por primera vez en forma impresa en 1912 sin conocerse el autor de la nueva letra. La nueva versión, ya como “Happy Birthday to You”, apareció en musicales, emisoras de radio, películas… y la tercera hermana Hill, Jessica, presentó una demanda, que ganó, por las probadas similitudes entre esta versión y la de sus hermanas. Jessica Hill trabajó con la editorial musical Clayton F. Summy y publicaron “Happy Birthday to You” como una obra con copyright en 1935, acreditando la letra de Preston Ware Orem, casualmente un empleado de Summy. Originalmente, los derechos de autor propiedad de las hermanas Hill, expirarían a los 28 años. Sin embargo, y debido a los sucesivos cambios en la ley de derechos de autor en EEUU, el copyright no expirará hasta el 2030. Tras sucesivas ventas, fusiones y demás trapicheos empresariales, hoy en día los derechos pertenecen a Time Warner Corporation (derechos que le reportan unos 2 millones de dólares anuales).

No hay problema si lo cantas en la intimidad del hogar, pero si te lo cantan los camareros de un restaurante, y el restaurante no ha llegado a un acuerdo con la ASCAP (Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores… la SGAE americana), estarás incurriendo en un delito contra los derechos de autor.

Fuentes: Unhappybirhday, Wise Geek, Snopes,

Share

El primer astronauta, un chino del siglo XVI

22 ene
22 enero 2012

Oficialmente el primer astronauta, en este caso cosmonauta, fue el ruso Yuri Gagarín a bordo de la nave Vostok 1. Despegó desde el cosmódromo de Baikonur el 12 de abril de 1961 y su periplo alrededor del planeta duró 108 minutos. Aunque oficiosamente podríamos nombrar a Wan Hu, funcionario imperial de la dinastía Ming en el siglo XVI, como el primer astronauta o, mejor dicho, el primer taikonauta.

Wan Hu fue un funcionario de la corte imperial que tenía cierta obsesión por las estrellas y un buen día, mientras contemplaba un exhibición de fuegos artificiales, se le iluminó la bombilla… utilizaría la propulsión de los cohetes para acercarse a las estrellas. Tras hacer los oportunos cálculos y estudios, construyó una nave espacial en la que, visto el diseño, no contempló el viaje de regreso. La nave en cuestión era un tabla de madera sobre la que fijó una silla y que sería propulsada al espacio por 47 cohetes del mismo tamaño (los más grandes que pudo conseguir).

El día del lanzamiento se vistió con sus mejores galas, la ocasión lo merecía, se subió a la silla y dispuso a 47 ayudantes, uno por cohete, para que prendiesen la mecha al mismo tiempo. Wan Hu dio la orden, encendieron los cohetes y se retiraron… tras una gran explosión, y cuando el humo se disipó, comprobaron que la nave y Wan Hu habían desaparecido. Nada se volvió a saber del primer astronauta.

Fuente: CNN, NASA, Errores, lapsus y gazapos de la historia – Gregorio Doval

Share

Switch to our desktop site