Archive for month: enero, 2012

Cuando Ucrania y Rusia estaban en la provincia de Alicante

31 ene
31 enero 2012

Las consecuencias de la Guerra Civil Española (1936-1939) fueron, como todas las guerras, desastrosas pero también dieron lugar a algunos cambios curiosos… los toponímicos.

Algunos pueblos y ciudades que, durante la Guerra Civil, habían quedado en la zona controlada por la República cambiaron sus nombres por otros más acordes a sus ideales:

Ciudad Real – Ciudad Libre de la Mancha
Talavera de la Reina – Talavera del Tajo
San Lorenzo del Escorial – El Escorial de la Sierra
Albalate del Arzobispo – Albalate Luchador…

Pero hubo dos pueblos en Alicante que se llevaron la palma: San Fulgencio del Segura y San Juan de Alicante.

San Fulgencio del Segura cambió su nombre durante los tres años de la contienda por Ucrania del Segura. Curiosamente en esta población, según INE-2009, más del 75% es de nacionalidad extranjera y se trata del único municipio español donde el inglés es la lengua más hablada por parte de la población.

San Juan de Alicante cambió su nombre por Villa Rusia de Alicante… en teoría. El día 16 de noviembre de 1936 se reunió el pleno del Ayuntamiento con el cambio de nombre de la localidad como único orden del día. Fueron varias las propuestas: “Villa Ascaso” (en homenaje al anarquista Francisco Ascaso, muerto el 20 de julio de 1936 mientras lideraba a los militantes de la CNT en Barcelona), “Pablo Iglesias” (por los socialistas)… pero, al final, la propuesta votada y aprobada fue Villa Rusia de Alicante “como homenaje a la Rusia Soviética que tanto favorece a España en los momentos actuales“. Y decía que en teoría, porque en la práctica los anarquistas no quedaron satisfechos con el cambio e inundaron de pintadas el pueblo con su propuesta.

Fuentes: Asociación Cultural Alicante Vivo, Wikipedia

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Jim, el caballo que salvó a los niños de la difteria

30 ene
30 enero 2012

La difteria es una enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria denominada Corynebacterium diphtheriae y se transmite, principalmente, por vía respiratoria (gotas microscópicas que se emiten al hablar, toser o estornudar). Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, se desataron varias epidemias de difteria que afectaron fundamentalmente a niños pequeños y produjeron una elevada mortandad.

En 1890 el médico alemán Emil von Behring, Premio Nobel en 1901, descubrió la antitoxina diftérica que no mataba la bacteria de la difteria, pero neutralizaba las toxinas que liberaba. Durante el verano de 1894, Hermann Biggs, el jefe del Departamento de Salud de Nueva York, realizó una gira científica por Europa, donde pudo conocer de primera mano los trabajos de su colega. Behring utilizaba caballos para obtener la antitoxina con excelentes resultados, especialmente si se administra dentro de las 24 horas de la infección. Biggs no podía esperar y comunicó, vía telégrafo, la noticia a sus colegas americanos para que consiguiesen algunos caballos y acondicionasen las instalaciones para comenzar a trabajar. Lamentablemente, el presupuesto de su Departamento no disponía de suficiente presupuesto y deberían esperar al el año siguiente. Biggs no podía esperar y, de su bolsillo, compró un caballo llamado Jim que se dedicaba a tirar de un carro repartiendo leche. En octubre se le inyectó a Jim la toxina de la difteria; semanas después se le extrajo sangre y después de los tratamientos adecuados… el mes de diciembre ya disponían del suero de la antitoxina. Las primeras dosis se suministraron el 1 de enero de 1895 reduciendo en más del 50% la mortalidad infantil en menos de cinco años. Debido al éxito del suero, el Departamento de Salud de Nueva York construyó unas instalaciones en Otisville con una granja de caballos y un sanatorio para dicho tratamiento.

Jim

Pero el final de Jim no iba a ser cuento con final feliz. El 2 de octubre de 1901, hubo que sacrificarlo porque había contraído el tétanos. El problema es que el suero obtenido de sus extracciones de sangre del mes de septiembre también estaban infectadas. Varios niños que habían superado la difteria con el suero de Jim fallecieron por el tétanos. A raíz de este episodio, en 1902, se aprobó la Ley de Control de Productos Biológicos que establecía un Centro de Evaluación e Investigación Biológica para supervisar la seguridad de las vacunas. A pesar de este amargo final, se calcula que Jim llegó a producir más de 30 litros de suero.

Fuentes: The New York Times, Equiculture

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Espartaco, la rebelión de los esclavos

29 ene
29 enero 2012

Nuestro archienemigo de hoy no fue un caudillo tribal germano ni un reyezuelo helenístico, sino un bárbaro sencillo – un auxiliar convertido en esclavo – cuya denodada lucha por la libertad sobrepasó su tiempo y sirvió de inspiración durante cientos de generaciones hasta convertirse en un icono de la lucha contra la opresión.

Vigésimo tercera entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Espartaco (Σπάρτακος en griego) nació sobre el 113 a.C. en las tierras de los maedi, una etnia de la antigua Tracia (probablemente en las inmediaciones de la ciudad de Sandanski, en el suroeste de Bulgaria) Plutarco, Floro y Apiano son parcos en detalles sobre su persona antes de su ingreso forzoso en la escuela de gladiadores de G. Cornelio Léntulo Batiato (o Vatia) en Capua. Las tres fuentes coinciden en que fue auxiliar de las legiones, que desertó del ejército romano y que, cuando fue apresado, lo vendieron y acabó en una mina de yeso hasta que el afamado lanista lo adquirió para su negocio gladiatorio. Sólo Plutarco añade que su esposa, una especie de sacerdotisa de los maedi, también fue apresada junto a él; nada más se supo de ella. A pesar de la animadversión que provocó durante muchos años, los tres historiadores lo consideraron como un hombre cultivado y justo en sus juicios y pareceres. Su nombre fue común en las tierras ribereñas del Ponto Euxino (el Mar Negro) y se sabe de algunos reyes y caudillos tracios y cimerios que se llamaron Spardakoros o Spardacus.

Gladiadores

Tracia era una región casi autónoma, podríamos decir un reino cliente, cuando Espartaco se alistó como auxiliar, pues sólo la franja costera mantenía una ocupación permanente romana. Seguramente no fue el único en enrolarse, pues desde la Tercera Guerra Macedónica hasta la Guerra Civil entre Pompeyo y César (49-45 a.C.) Tracia suministró auxiliares de forma permanente a las legiones. Este detalle debería de quitarnos de la cabeza a un Espartaco pastor nómada o labriego esclavizado, pues más bien sería un profesional del combate disidente de las Águilas de Roma. Se sabe que el rey tracio Rhascuporis le envió tropas a Pompeyo en el 48 a.C., (cuando estaba acampado en Dirraquio, hoy Durazzo, Albania), por lo que no sería muy descabellado conjeturar que en el 74 ó 75 a.C. Espartaco hubiese entrado en una de las levas destinadas a reforzar las legiones gubernamentales inmersas en los conflictos de la República en el Ponto, Asia o Hispania.

Espartaco entró en la historia cuando en el 73 a.C. encabezó junto a los galos Crixo y Enomao un motín en la escuela de gladiadores del mentado lanista Léntulo Batiato. De los 200 gladiadores allí entrenados, cerca de 70 hombres consiguieron escapar de aquel ludus, apoderarse de un vagón de armamento y material de combate y desarticular una pequeña fuerza enviada desde la vecina Capua para atraparles. Viéndose libres y con más impedimenta y equipo con el que pertrecharse, el pequeño ejército de esclavos saqueó la campiña colindante, refugiándose después en el tupido bosque que por entonces cercaba las laderas del Vesubio.

La respuesta de Roma desencadenó la Tercera Guerra Servil (73-71 a.C.) La situación resultaba harto embarazosa. En ambos extremos de la República se estaban librando dos largas guerras, una a cargo de L. Licinio Lúculo contra Mitrídates del Ponto en Oriente, mientras que G. Pompeyo trataba de conjurar la revuelta de Quinto Sertorio en Hispania. Este fue uno de los dos factores que se sumaron para garantizar un descalabro: no había legiones en Italia y el asunto de los esclavos no era para nada honorífico ni meritorio, más bien un trabajo sucio; por ello, el pretor G. Claudio Glabro salió al frente de las cohortes urbanas dispuesto a resolver dicho asunto sin despeinarse, subestimando las capacidades de los sublevados. Su ineptitud le llevó a acampar sin fortificarse frente a la guarida de Espartaco y sus hombres en el Vesubio, quienes, en una acción nocturna no carente de audacia, precisión y disciplina, se descolgaron desde su campamento con sogas, sorprendieron y masacraron a las confiadas tropas de Glabro. El pretor consiguió escapar de forma ignominiosa, siendo motivo de escarnio en el Senado su conducta temeraria e imprudente. El pretor P. Varinio, el sustituto de Glabro, cosechó similar resultado con mayores efectivos, saliendo tan escaldado como su antecesor.

La falta de tropas veteranas en toda Campania propició que durante el invierno del 73/72 a.C. Espartaco pudiese afianzar su posición, saquear más villas, alargar su sombra a las ciudades de Metaponto, Nuceria o Nola, liberar miles de esclavos y formarlos marcialmente (algo que certifica su conocimiento de las tácticas militares de la época), llegando a juntar bajo su mando, o quizá compartiéndolo con su compañero de armas Crixo, cerca de 70.000 personas. El Senado comenzó a preocuparse en serio según los esclavos se hacían con más efectivos, riquezas y territorio, pues el sur de Italia suponía el granero y el parque de latifundios de la aristocracia romana. Así pues, los dos cónsules del 72 a.C., L. Gelio Publícola y G. Cornelio Léntulo Clodiano, movilizaron en primavera dos de las legiones de la frontera norte para erradicar la molesta revuelta servil. A partir de este momento hay contradicciones en los escritos de Apiano y Plutarco, por lo que los hechos bien pudieron ser distintos a como aquí los resumo: La campaña fue agridulce para los rebeldes, pues mientras que la fuerza principal de Espartaco consiguió derrotar a Clodiano en los Apeninos, el pretor de Publícola, Arrio, se enfrentó y derrotó al potente ejército comandado por Crixo en Apulia, batalla en la que el gladiador cayó abatido junto a dos tercios de sus hombres. El tracio consiguió derrotar después a ambos cónsules en el Piceno, y cosechó una nueva victoria frente al G. Casio Longino, gobernador de la Galia Cisalpina, en Mutina (Módena), pero de nuevo fue una victoria casi pírrica que sólo hizo que enardecer a los suyos, envalentonarlos más y volver sus ambiciones hacia un hipotético saqueo de Roma, el destino más anhelado para todos ellos.

Como antiguo soldado que era, Espartaco bien sabía que era sólo cuestión de tiempo que las legiones les derrotasen, por lo que debía de procurarle a los suyos una salida urgente de territorio romano. Según Salustio, Crixo no pensaba como él; era un hombre impulsivo que se dejaba llevar por sus compañeros galos y germanos más pendencieros, incluso consideraba en serio tomar Roma y saquear Italia hasta que no quedase villa y aldea indemne, y quizá esa divergencia de puntos de vista les separó y condicionó sus destinos.

El Senado, horrorizado de ver a Espartaco tan cerca de Roma sin que ninguna fuerza pudiese retenerlo, le encomendó en el 71 a.C. a Marco Licinio Craso, el hombre más rico, insaciable y arrogante de Roma, que se hiciese cargo de las operaciones y liquidase el problema definitivamente. Le fue concedido mando sobre ocho legiones y no fue parco en aplicar severa disciplina a unas tropas atemorizadas y desmoralizadas, llegando a diezmar a una cohorte acusada de cobardía. Tan dura medida consiguió que ya nadie más huyese abandonando armas y equipo a merced del enemigo, como había sucedido justo antes de tomar el mando.

Laurence Olivier como Marco Licinio Craso

Como decidiese Aníbal en su momento, Espartaco convenció a los suyos de la imposibilidad de tomar los muros de Roma al asalto, levantaron tiendas y retornaron hacia Campania. Fue por entonces cuando, probablemente, el tracio entró en contacto con los piratas cilicios, con quienes pactó el envío de una flota que les sacase de Italia desde Rhegium (Reggio di Calabria) Los piratas traicionaron a Espartaco, quizá sobornados por Verres, el polémico gobernador de Sicilia. Craso persiguió a los rebeldes hasta tenerlos acorralados cerca de Rhegium y encerrarlos en la península calabresa construyendo un muro de 65 km. Espartaco, sabedor de que Craso no tardaría en recibir refuerzos, intentó pactar con él una salida negociada del conflicto sin ningún éxito. Vista la negativa, consiguió burlar el cerco de Craso valiéndose de una treta aprendida del tuerto cartaginés, lanzando una estampida nocturna de ganado contra una sección del muro mientras él y sus hombres lo rebasaban por el extremo opuesto. Las reses, que portaban antorchas en sus cervices, distrajeron lo suficiente a las tropas de Craso para que Espartaco llegase a Lucania.

La extraordinaria fuga de Espartaco colmó la paciencia del Senado a la vez que enrojeció la cara de Craso. Lúculo recibió órdenes de desembarcar sus legiones de Asia en Brundisium (Bríndisi) mientras que Pompeyo hacía lo propio con las suyas de Hispania en el Bruttio. La suma de los tres ejércitos suponía un montante de 20 legiones (cerca de 120.000 hombres), muchos de ellas formadas con veteranos curtidos en las guerras contra Mitrídates y Sertorio. Acorralados y acuciados, una nueva disensión se produjo entre los esclavos, esta vez protagonizada por dos de sus líderes, Gaunico y Casto, los cuales escindieron una fuerza de 30.000 hombres que fue derrotada por Craso. Este nuevo contratiempo obligó a Espartaco a marchar hacia el Adriático, pero cuando ya estaba cerca de Brundisium fue avisado de que Lúculo acababa de desembarcar allí, por lo que dio media vuelta en busca de un impaciente Craso que no estaba dispuesto a compartir con el recién llegado Pompeyo la gloria del triunfo.

El enfrentamiento final tuvo lugar en el valle del Río Sele (Silario), en el territorio actual de Senerchia cerca del pueblo de Quaglietta, en el Alto Valle del Sele (región de Lucania) En ese valle se vieron frente a frente los 80.000 esclavos de Espartaco y los 40.000 legionarios de Craso. Cuando ambas formaciones estuvieron dispuestas le llevaron su caballo a Espartaco, y éste, decidido a combatir como uno más, lo mató con su espada, diciendo después: “la victoria me dará bastantes caballos de entre los enemigos, y si soy derrotado, ya no lo necesitaré“. Aquella vez la disciplina y la superioridad táctica se impusieron al ímpetu y el ardor de los rebeldes. Cerca de 60.000 hombres cayeron aquella mañana en las riberas del Sele, incluido el propio Espartaco. Los 6.000 hombres que Craso capturó fueron crucificados en la Vía Apia desde Capua a Roma como macabra advertencia a todo esclavo que pensase que podía volver a desafiar el poder de la República. Casi 2.000 hombres consiguieron unirse a los piratas cilicios, mientras que los 5.000 supervivientes que lograron escapar de los gladios de Craso se toparon con los de Pompeyo pocos días después. Craso, después de todos los esfuerzos y disgustos, tuvo que disputarse con el de Piceno el honor de haber erradicado la revuelta, pues fue Pompeyo el primero en llegar a la Urbe y reclamarlo para sí mismo.

Espartaco siempre será fuente de inspiración atemporal para quienes luchan contra la opresión. De todas las obras que conozco, me quedo con la estupenda novela de Howart Fast que le sirvió de motivación a Kirk Douglas para que Stanley Kubrick rodase una obra maestra. Sobre el Spartacus, Blood and Sand que hemos visto en TV, todo parecido con la realidad es pura casualidad.

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Número 4 de la revista Entropía y premio de 200 euros.

27 ene
27 enero 2012

El 2012 ha llegado con un pan debajo del brazo… el número 4 de Entropía que la semana que viene podréis encontrar en vuestros puntos de venta habituales.

Más relatos, más sensaciones, más poesía, más autores, energías renovadas y uno de los clásicos entre los clásicos… Edgar Allan Poe. Y tal y como prometimos en el el número 1 de Entropía, vamos a entregar el premio de 200 euros al mejor relato de todos los publicados en los números del 2011… esa era la intención. Como siempre ha pasado, nos tendréis que ayudar: sólo hay que dejar un comentario indicando el mejor relato de estos 10 (el plazo termina el lunes a las 20 horas). Entre todos los comentarios se sortearán tres ejemplares de la novela “Tres profecías“.

Estos son los relatos:

Y, como siempre, seguimos esperando vuestros relatos (requisitos y condiciones) y donando el 40% del importe de las suscripciones a la ONG que vosotros decidáis (en la revista os ofrecemos Letras en el Sahara y Save the Children pero podéis poner la que vosotros queráis)


GRACIAS A TODOS.

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El entierro más nauseabundo de la historia

26 ene
26 enero 2012

Tras la muerte del rey de Inglaterra, Eduardo el Confesor, y rompiendo el acuerdo que había firmado con el duque de Normandía, Guillermo, se nombró rey a Harold. En 1066, alegando un derecho legítimo sobre la isla, Guillermo invadió Inglaterra. El 14 de octubre las fuerzas sajonas y normandas se encontraron en Hastings; la batalla duró todo el día, hasta que Harold murió a causa de una flecha que le atravesó un ojo. El duque de Normandía recibió el apelativo de Guillermo el Conquistador y fue coronado como Guillermo I de Inglaterra. Acababa la dinastía de los sajones y comenzaba la de los normandos.

En su coronación, Guillermo se comprometió a respetar las leyes y costumbres existentes en Inglaterra. Su reinado se caracterizó por el orden y la paz, pero conseguidos mediante la violencia y la crueldad que le hicieron muy impopular entre sus súbditos. Durante una batalla en Ruan (Francia) su caballo, posiblemente asustado por el fuego, freno en seco y Guillermo se golpeó violentamente contra el pomo de la silla. Hay que recordar que Guillermo era extremadamente obeso… de los que no se la ven al mear. Aquel accidente le produjo la perforación del intestino con la consiguiente filtración del contenido intestinal hacia la cavidad abdominal, ocasionando una peritonitis. Tras varios días de terribles dolores, el 9 de septiembre de 1087 fallecía.

Cuando el cuerpo llegó a San Esteban de Caen, donde iba a ser enterrado, era una bomba de relojería: pus, contenido intestinal, gases propios de la descomposición… y, para rematar la faena, se había hinchado tanto que no cabía en el sarcófago de piedra. No se les ocurrió otra cosa que empujar el cuerpo e introducirlo a presión… el cuerpo estalló y desparramó todo su contenido. Arcadas, vómitos, olor pestilente…

Fuentes: BBC, History Learning site, Royal History

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Andorra permaneció durante 25 años en estado de guerra contra Alemania

25 ene
25 enero 2012

La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Involucró a todas las grandes potencias del mundo que se alinearon en dos bandos enfrentados: por un lado, los Aliados de la Triple Entente, y, por otro, las Potencias Centrales de la Triple Alianza. Unos a otros se declararon la guerra y Andorra, atrapada en aquel conflicto, no quiso ser menos y en agosto de 1914 declaraba la guerra al Kaiser Guillermo II, emperador de Alemania.

Lógicamente su participación fue meramente testimonial, en aquella época el ejército de Andorra estaba compuesta por diez soldados, a tiempo parcial, que se reunían un par de veces al año con motivo del relevo de sus miembros. Así que, pasó la guerra sin pena ni gloria. Con el fin de la contienda, llegó la Conferencia de Paz de París (1919) y los correspondientes tratados de Paz entre las distintos países que participaron en la guerra.

Como en la práctica Andorra no había intervenido en la contienda, tampoco fue invitado a la Conferencia de Paz y, por tanto, no firmó la paz con Alemania. Aquel error fue subsanado con la firma de un tratado de paz el 25 de septiembre 1939 (24 días después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial). Por tanto, el 25 de septiembre de 1939 finalizó la Primera Guerra Mundial.

Fuentes: The New York Times (aquí se señala como fecha de la paz 1950), Military History, h2g2, German Culture

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Happy Birthday to You, cuando los derechos de autor son para echarse a reír… o llorar

23 ene
23 enero 2012

Happy Birthday to You“, el “Feliz Cumpleaños” que todos alguna vez hemos cantado, es, según el Libro Guinness de los Récords, la canción más popular en inglés. La canción, que originalmente se llamba “Buenos días a todos”, fue escrita por Mildred y Patty Hill en 1893 y era una simple canción de saludo al comenzar las clases.

Buenos días a usted,
Buenos días a usted,
Buenos días, queridos hijos,
Buenos días a todos

La combinación de melodía y la letra de “Happy Birthday to You” apareció por primera vez en forma impresa en 1912 sin conocerse el autor de la nueva letra. La nueva versión, ya como “Happy Birthday to You”, apareció en musicales, emisoras de radio, películas… y la tercera hermana Hill, Jessica, presentó una demanda, que ganó, por las probadas similitudes entre esta versión y la de sus hermanas. Jessica Hill trabajó con la editorial musical Clayton F. Summy y publicaron “Happy Birthday to You” como una obra con copyright en 1935, acreditando la letra de Preston Ware Orem, casualmente un empleado de Summy. Originalmente, los derechos de autor propiedad de las hermanas Hill, expirarían a los 28 años. Sin embargo, y debido a los sucesivos cambios en la ley de derechos de autor en EEUU, el copyright no expirará hasta el 2030. Tras sucesivas ventas, fusiones y demás trapicheos empresariales, hoy en día los derechos pertenecen a Time Warner Corporation (derechos que le reportan unos 2 millones de dólares anuales).

No hay problema si lo cantas en la intimidad del hogar, pero si te lo cantan los camareros de un restaurante, y el restaurante no ha llegado a un acuerdo con la ASCAP (Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores… la SGAE americana), estarás incurriendo en un delito contra los derechos de autor.

Fuentes: Unhappybirhday, Wise Geek, Snopes,

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El primer astronauta, un chino del siglo XVI

22 ene
22 enero 2012

Oficialmente el primer astronauta, en este caso cosmonauta, fue el ruso Yuri Gagarín a bordo de la nave Vostok 1. Despegó desde el cosmódromo de Baikonur el 12 de abril de 1961 y su periplo alrededor del planeta duró 108 minutos. Aunque oficiosamente podríamos nombrar a Wan Hu, funcionario imperial de la dinastía Ming en el siglo XVI, como el primer astronauta o, mejor dicho, el primer taikonauta.

Wan Hu fue un funcionario de la corte imperial que tenía cierta obsesión por las estrellas y un buen día, mientras contemplaba un exhibición de fuegos artificiales, se le iluminó la bombilla… utilizaría la propulsión de los cohetes para acercarse a las estrellas. Tras hacer los oportunos cálculos y estudios, construyó una nave espacial en la que, visto el diseño, no contempló el viaje de regreso. La nave en cuestión era un tabla de madera sobre la que fijó una silla y que sería propulsada al espacio por 47 cohetes del mismo tamaño (los más grandes que pudo conseguir).

El día del lanzamiento se vistió con sus mejores galas, la ocasión lo merecía, se subió a la silla y dispuso a 47 ayudantes, uno por cohete, para que prendiesen la mecha al mismo tiempo. Wan Hu dio la orden, encendieron los cohetes y se retiraron… tras una gran explosión, y cuando el humo se disipó, comprobaron que la nave y Wan Hu habían desaparecido. Nada se volvió a saber del primer astronauta.

Fuente: CNN, NASA, Errores, lapsus y gazapos de la historia – Gregorio Doval

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Calgaco, el primer “Braveheart”

20 ene
20 enero 2012

Nuestro archienemigo de hoy pudo ser un gran jefe tribal de los pictos o sólo fruto de la inventiva de Publio Cornelio Tácito, historiador, político y yerno de Agrícola, el gobernador de Britania que llevó las legiones hasta los confines de la isla. Poco se sabe de su vida, pero su presunto discurso previo a la batalla del Mons Graupius es todo un alegato de libertad.

Vigésimo segunda entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

En el verano del 77 d.C. Cneo Julio Agrícola fue designado como gobernador de Britania. La isla se encontraba por entonces en una tensa calma. Los rescoldos de la revuelta de Boudica ya se habían apagado, pero la frontera norte se había vuelto inestable. Una nueva revuelta protagonizada por la tribu de los brigantesdurante el mandato del anterior gobernador Quinto Petillo Cerealis había insuflado aires de libertad a muchas de las tribus al norte de Eboracum (la actual York), pero Cerealis conjuró la rebelión y dispersó a los sublevados, refugiándose los irredentos muy al norte de sus tierras, en las brumosas montañas de la conocida por entonces como Caledonia (actual Escocia)

Agrícola realizó seis campañas para afianzar la estabilidad del norte de Britania, en el 78 tomando de nuevo la isla de Mona (Anglesey) y sofocando las revueltas de los ordovices (hoy Gales) y entre el 79 y el 83 se adentró casi hasta territorio picto. Ningún ejército romano había llegado tan al norte desde que César desembarcase en Britania más de un siglo antes (de hecho, hasta que la flota de Agrícola no circunnavegó Britania aquel año no estaban completamente seguros de que era una isla) Fue en esta penúltima campaña, en la del 83, cuando la Legio IX Hispana entró en contacto con nuestro protagonista de hoy.

Las tribus pictas, alentadas por los brigantes huidos del sur, decidieron enfrentarse a la amenaza que suponía un ejército romano acampado tan cerca de sus tierras. Por ello, y según Tácito, eligieron a un hombre que les acaudillara. Según el historiador romano, ese honor cayó en Calgaco, cuyo nombre en celta podría ser interpretado como calg-ac-os, “el que posee una hoja” o “el hombre de la espada”. El erudito romano lo describió como “el más distinguido de nacimiento y el valor entre los jefes“. Teniendo en cuenta que todo lo que sabemos de este hombre y las campañas pictas se basa en el De Vita Iulii Agricolae, la crónica de la vida y hazañas de su admirado suegro, bien puede tratarse de un bárbaro idealizado para mayor gloria de Agrícola. El caso es que, en un ataque nocturno, los pictos asaltaron el campamento de la IX cerca del lago Ore. El asalto fue un fiasco, pero el peligro latente que la hostilidad picta representaba para la frontera britana hizo que Agrícola se embarcase en una sexta campaña llevando sus tropas mucho más al norte en busca de los indígenas que se habían atrevido a desafiar el poder de Roma.

En la primavera del 84, Cneo Julio Agrícola movilizó a la IX y a la XX Valeria Vitrix. Se cree que sus efectivos rondarían los 20.000 hombres, dos legiones a las que se sumarían cerca de 8.000 auxiliares britanos y 2.000 jinetes bátavosque se trajo desde Germania, mientras que la coalición de tribus pictas bajo el mando de Calgaco ascendería a unos 30.000 combatientes (y digo combatientes porque los pictos acudían al combate con sus familias, así pues eran hombres y mujeres). Los pictos eran gentes bravas e indómitas. Al estar dentro de la esfera de influencia celta, la literatura y el cine nos han dejado bastantes guiños sobre su apariencia, costumbres y modos. Pelirrojos, desgarbados, desnudos y pintarrajeados de azul, acudían al combate en familia. Sus carros de guerra suponían un importante desafío para un ejército eminentemente de infantería como el romano. La palabra griega Πικτοί (picti en latín) aparece por primera vez en el siglo III a.C. y puede traducirse como “los pintados” o “los tatuados”, pero también podría referirse a una etimología popular indígena, quizá procedente del celta Pehta o Peihta (luchador)

Calgaco evitó en varias ocasiones un enfrentamiento directo con el ejército de Agrícola, que se adentró en territorio enemigo hasta llegar a un punto indeterminado de los Montes Grampianos, al norte de la actual Perth, una colina a la que Tácito llamó Mons Graupius. Allí fue donde, rompiendo con la táctica de acoso y fuga que había llevado durante toda la campaña, la coalición picta le presentó batalla al gobernador romano. Quizá Agrícola forzase a Calgaco a enfrentarse al cortarle su cadena de suministros, quizá el consejo tribal – guerrero y no estratega – se cansó de acosar y huir y prefirió entablar combate en terreno conocido. Agrícola dispuso en lo alto de una colina rocosa a sus tropas, estirando las líneas todo lo que pudo para paliar la superioridad numérica enemiga. Los auxiliares britanos conformaron la primera línea, reservándose en retaguardia a la XX Valeria Vitrix y colocando a la caballería bátava en las alas. Los zapadores de la legión dispusieron de zanjas y empalizadas que estorbasen una posible carga de carros de guerra. Por el contrario, Calgaco colocó a todos sus efectivos frente a Agrícola, concentrando la infantería en un bloque y colocando a su caballería en vanguardia. Tras el clásico intercambio de proyectiles, venablos y flechas de las dos avanzadas, se produjo el ataque de la caballería picta en el flanco derecho romano, incursión que hizo estirarse aún más la línea romana para evitar cualquier brecha.

Calgaco entendió que su oportunidad estaba en aprovechar esta maniobra para quebrar el centro y lanzó el grueso de su ejército contra la línea romana. El gran problema picto fue no intuir que la disciplina y la pala eran las verdaderas armas de Roma. Las zanjas y el terreno pedregoso conjuraron la carga de carros, mientras que las turmae de caballería bátava espantaron a sus oponentes, produciendo su desbandada un efecto dominó en el resto de tropas. Agrícola fue uno de los militares más avezados de su tiempo, y reaccionó como tal. Había reforzado su primera línea con cinco cohortes bátavas, a las que siguieron las tropas veteranas y frescas de la XX Valeria Vitrix. La desmoralización se convirtió en fuga desordenada, desatándose una persecución que se tornó en matanza y sólo la caída de la noche evitó que las tropas romanas sacasen del bosque a todo picto armado. Ante la inmensa cantidad de prisioneros que caían en manos romanas se dio la orden de matar a todo enemigo… Tácito habla de 360 romanos muertos frente a 10.000 pictos. Puede que la cifra estuviese hinchada en exceso para allanarle el triunfo a su suegro, pero no sería el primer caso de unas cifras de bajas tan dispares entre vencedor y vencido en la historia del ejército romano republicano (Lúculo en Tigranocerta, César en Pharsalia o Paulino entre Londinium y Viroconium, por ejemplo).

Nada más se supo de Calgaco; no fue hecho prisionero, ni se sabe si murió junto a sus hombres o pudo huir al interior de Caledonia, lo que sí sabemos es lo efímero y fútil que fue aquel esfuerzo militar. Sin una fuerza armada que se opusiese a Roma, todo parecía abocado a que las tierras de los pictos pasasen a formar parte de la Britania romana, pero quizá los celos evitaron que la actual Escocia se convirtiera en parte del Imperio. Poco después de la victoria en el Mons Graupius, Cneo Julio Agrícola fue llamado a Roma. El emperador Domiciano, un psicópata envidioso y despótico, molesto por los logros militares de Agrícola, le ofreció el puesto de gobernador de la pacífica provincia de África, cargo que aquel rehusó por dos veces. Su insistente negativa, sumado a los rumores de frontera de que Agrícola era el único legado capaz de solucionar el problema germano, pudo alentar a Domiciano a ordenar su muerte por envenenamiento. El caso es que Agrícola falleció durante su exilio velado en su casa de la Galia en el 93; Tácito dejó entrever que la mano de Domiciano estuvo detrás y Dion Casio afirmó sin dudas que fue asesinado por orden del emperador.

La salida de Agrícola de Britania supuso el final de las operaciones más allá de Eboracum y de las aspiraciones a llevar la frontera más allá de lo que poco después sería el Muro de Adriano. Personalmente, pienso que Escocia no fue romana por un ataque de envidia.

El discurso de Calgaco
Es muy poco probable que Calgaco soltase esta arenga a sus tropas antes del enfrentamiento que les llevaría a la muerte o el cautiverio, parecen más propias de alguien como Tácito, un erudito que ensalza a los enemigos de Roma para hacer así más gloriosas las victorias de sus legados, poniendo además en boca de un bárbaro muchos de los pensamientos que habrían servido para el guion de “Braveheart”. Señalo en negrita la frase inmortal extraída de este discurso, la frase con la que comienza mi novela Valentia y que explica la expansión romana:

Auferre, trucidare, rapere falsis nominibus imperium, atque ubi solitudinem faciunt, pacem appellant
A la rapiña, el asesinato y el robo los llaman por mal nombre gobernar y dónde crean un desierto, lo llaman paz

Este es un extracto del discurso que forma parte del De Vita Iulii Agricolae:

“Cada vez que examino las causas de la guerra y las dificultades que nos ocasiona, tengo la gran esperanza en que en este día vuestra unión dará lugar a la independencia para toda Britania. Las batallas anteriores, donde hemos luchado contra los romanos con diversa fortuna, nos dejaban esperanza y reserva, porque para nosotros, que no hemos sido esclavizados a ninguna de las orillas, la mancha de la opresión no enturbiaba nuestras miradas. Situados en los confines del mundo y de la libertad, este alejamiento y lejanía nos ha defendido y cubierto nuestro nombre. Pero hoy Britania está abierta al enemigo…los romanos, cuya insolencia intentaremos evitar en vano con la sumisión y la reserva. Salteadores del mundo que, tras devastar todo, ya no tienen tierras que saquear y buscan en el mar; ávidos de poseer, si el enemigo es rico, de dominar si es pobre, ni Oriente ni Occidente les ha saciado…Robar, masacrar, arrebatar, esto es lo que llaman autoridad, y vacían territorios para establecer la paz.

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El día que un presidente de los EEUU fue atacado por un conejo asesino

18 ene
18 enero 2012

James “Jimmy” Carter, político estadounidense del Partido Demócrata, fue el trigésimo noveno presidente de los Estados Unidos (1977-1981). Aunque tuvo importantes éxitos en política exterior, como los Acuerdos de paz de Camp David (tratado de paz entre Egipto e Israel), el tratado SALT II con la URSS (Limitación de Armas Estratégicas) y el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China, hubo un incidente “interior” que la prensa y los republicanos utilizaron para debilitar su gobierno… el ataque de un conejo asesino.

El 20 de abril de 1979, Jimmy Carter disfrutaba de una agradable, y tranquila, jornada de pesca en un pantano de Plains (Georgia), su pueblo natal, hasta que… un animal, que emitía extraños sonidos, nadaba hacia él con la intención de subir a la lancha (¿?). Ante aquella extraña situación, el presidente cogió uno de los remos y golpeó el agua violentamente para asustarlo… El animal en cuestión era un conejo de pantano (Sylvilagus aquaticus) propio de este zona pantanosa y de un tamaño mayor que el conejo común que, probablemente, huía de algún depredador.

Imagen tomada por seguridad

Aquello no habría pasado de una simple anécdota si Jody Powell, secretario de prensa de la administración Carter, no se lo hubiera comentado, entre risas, a Brooks Jackson, corresponsal de prensa de Associated Press en la Casa Blanca, que filtró la noticia. El 29 de agosto de 1979 el Washington Post publicaba la notica en primera página, “El presidente atacado por un conejo“. Como la Casa Blanca no quiso proporcionar las fotografías tomadas por la seguridad del presidente, se publicaron años más tarde durante la administración Reagan, se levantó la veda de las especulaciones e interpretaciones: un conejo de pantano, amenazante y furioso, llegó nadando hasta la barca e intentó subir para atacarle; el presidente, para defenderse, cogió uno de los remos y repelió el ataque de aquel agresivo animal… Incluso se publicaron divertidas ilustraciones.

El caso es que aquel conejo, que debía ser republicano, sirvió para debilitar  la administración Carter y  para mofarse del presidente.

Fuentes: Washington Post, Nasril, The Straight Dope,

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Las mujeres consuelo, esclavas sexuales en la Segunda Guerra Mundial

17 ene
17 enero 2012

Durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses establecieron burdeles militares en los países que ocuparon. Miles de mujeres de Corea, China, Filipinas… se vieron obligadas a prestar servicios sexuales a los militares del ejército imperial japonés… fueron las llamadas “comfort women” (mujeres consuelo).

Las mujeres jóvenes de países bajo el control japonés eran secuestradas de sus hogares o engañadas con falsas promesas de trabajo. Una vez reclutadas, eran encarceladas en “confort stations” (auténticos prostíbulos) donde eran obligadas a satisfacer la necesidades de los japoneses. Muchos negaron la existencia de este tipo de esclavitud, otros llegaron a justificarlo con argumentos tan peregrinos y miserables como aumentar la moral de las tropas, para evitar masivas violaciones, prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual… Todo permaneció oculto hasta que en 1991 la coreana Kim Hak-Soon, ya con 63 años, no pudo aguantar más y contó al mundo la existencia de las comfort women. Investigaciones posteriores y un informe de la Oficina de Guerra de los EEUU, tras la liberación de 20 coreanas, confirmaron los datos de Kim. El citado informe americano dejaba claro que no era un hecho puntual sino que todo estaba perfectamente regulado:

  1.  Soldados. Horario: 10:00-17:00 Precio: ¥ 1,50 Tiempo: 20 a 30 minutos
  2.  Suboficiales. Horario: 17:00-21:00 Precio: ¥ 3,00 Tiempo: 30 a 40 minutos
  3. Oficiales. Horario: 21:00-24:00 Precio: ¥ 5,00 Tiempo: 30 a 40 minutos

Para regular la masiva afluencia de soldados, se establecieron turnos para las distintas unidades del ejército:

  • Domingo – Infantería
  • Lunes – Caballería
  • Martes – Ingenieros
  • Miércoles – Día de descanso semanal y un examen físico.
  • Jueves – Los médicos
  • Viernes – Artillería
  • Sábado – Transporte

Se creó el Consejo Coreano para las Mujeres Reclutadas para la Esclavitud Sexual por Japón que exigió al gobierno japonés:

  • Admitir la existencia de las esclavas sexuales.
  • Una disculpa pública.
  • Un monumento homenaje a las víctimas.
  • Que los sobrevivientes y las familias de las víctimas reciban una compensación.

A fecha de hoy, todavía siguen esperando…

Fuentes e imágenes: The Independent, Tolerance, BBC, Korean History

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El hombre que más veces fue enterrado… en vida.

15 ene
15 enero 2012

En su momento hablamos del caso de Formoso I, el Papa que después de morir fue desenterrado, juzgado, vuelto a enterrar, otra vez desenterrado… pero hoy nos referimos a Pedro Arias Dávila (Pedrarias), Gobernador y Capitán General de Castilla del Oro (territorio que comprendía territorios de los actuales países de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la parte norte de Colombia).

Pedrarias

Después de brillar en la conquista de Granada y en tierras africanas (conquista de Orán y en la toma de la fortaleza de Bugía), en 1513 fue nombrado Gobernador y Capitán General de Castilla del Oro. En 1519 fundó la ciudad de Panamá en su primitivo asiento (actualmente llamada Panamá la Vieja). Se caracterizó por su temperamento sanguinario y ambicioso y la crueldad con que trató tanto a los indígenas como a los españoles. Ordenó decapitar a Vasco Núñez de Balboa, descubridor del océano Pacífico, y a Francisco Hernández de Córdoba, fundador de varias ciudades en Nicaragua. Irónicamente, para Pedrarias, las monedas de Panáma y Nicaragua son el balboa y el córdoba, respectivamente.

Durante una de las batallas en la lucha por el trono de Castilla, entre los partidarios de Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, Pedrarias fue gravemente herido y lo dieron por muerto. Cuando iba a ser enterrado uno de sus sirvientes se dio cuenta de que se había movido… estaba vivo. Pedrarias, como recuerdo a aquel momento y hasta el fin de sus días, celebró el aniversario de aquella fecha con su funeral y su correspondiente entierro. Claro está, y para desdicha de muchos, que luego era desenterrado. Si las luchas entre Isabel y Juana fueron entre 1475 y 1479, y él murió en 1531… hubo unos cuantos.

Fuentes: Historia del Nuevo Mundo, Biopatología de Pedrarias

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