Archive for month: noviembre, 2011

¿Qué fue de la legión perdida?

30 nov
30 noviembre 2011

A finales de la primavera del 53 a.C., un enorme ejército romano comandado por Publio Marco Licinio Craso, el hombre más rico y arrogante de Roma, triunviro junto a César y Pompeyo y gobernador de Siria en aquel año, se adentró en territorio parto dispuesto a lograr en los confines de Asia el honor y la gloria que no podía comprar con su inmensa fortuna. Fue el 9 de Junio cuando se encontró con el general parto Surena al frente de un contingente de caballería ligera y catafractos (caballería pesada) Aquel enfrentamiento se produjo en la desolada planicie de Carrhae (hoy Harrán, en Turquía), y se saldó con la más ignominiosa derrota de un ejército romano en Oriente. De los cerca de 40.000 efectivos que movilizó Craso, sólo volvieron a Siria unos 6.000 hombres al mando del cuestor Cayo Casio Longino (uno de los posteriores asesinos de César). Unos 20.000 legionarios dejaron su sangre y vida en el desierto, así como Craso y su hijo, pero… ¿Qué sucedió con el resto?

La leyenda de la legión perdida es fascinante; sabemos por Plutarco y Tito Livio que no todos los prisioneros fueron esclavizados en las minas de Bactriana (hoy Afganistán), sino que una parte de ellos pudieron ser utilizados como tropas auxiliares en los confines del Imperio Parto, formando una primera línea de choque cerca del río Oxus (hoy Amu Daria) ante la presión de los nómadas de las estepas, los hunos.

Nunca más se supo de ellos; Marco Antonio trató de invadir Partia unos años después dispuesto a vengar a Craso y su expedición contra el rey Fraates acabó en un absoluto desastre, sumando casi 10.000 muertos más a la lista negra que rodeaba la campaña parta. Años después, Augusto, menos beligerante y más diplomático, trató de recuperar las águilas, pero sólo consiguió un intercambio de prisioneros sobre el 19 a.C. Y tras las postreras gestiones del princeps, el olvido se tragó a los cautivos de Carrhae hasta que la tecnología y el conocimiento global de la Historia nos ayudaron a atar cabos; recientes investigaciones nos permiten conjeturar una hipótesis tan insólita como factible: quizá los extraños soldados que mencionó el historiador chino Ban Gu en su relato sobre la defensa de la ciudad de Zhizhi en el 36 a.C. (hoy Dzhambul en el Uzbekistán) pudiesen ser los restos de las legiones de Craso; este cronista describió en su biografía de las gestas en los confines de Xinjiang del general Gan Yanshou como se encontraron con hombres veteranos y muy disciplinados que se fortificaban en campamentos cuadrados de madera y que luchaban siempre «alineados y desplegados en una formación como de escamas de pescado», una descripción muy gráfica del testudo romano… ¡Una legión contra los ejércitos de la dinastía Han!

Tras duros combates, la ciudad de Zhizhi cayó y los chinos deportaron cerca de un millar de aquellos bravos soldados, alojándolos sobre el año 5 d.C. en una nueva ciudad en el territorio de Zhelaizhai, ya a las puertas del desierto del Gobi, a la que llamaron Li-jien (adaptación de la palabra legión, que era como los chinos conocían al fastuoso país que se extendía más allá de Alejandría, el Imperio Romano) Este lugar cambió de nombre años después, siguiendo las tendencias de Confuncio, para llamarse Jie-Lu (que significa cautivos)

A día de hoy, en Zhelaizhai sigue habiendo personas de ojos azules o verdes, rubias o pelirrojas, o con nariz aguileña y cabello rizado; además, en los habitantes de la zona hay una coincidencia del 46% con el ADN de la población europea… ¿Serán los herederos de la Legión Perdida?

Colaboración de Gabriel Castelló.

Share

El ataúd que supo volver a casa

29 nov
29 noviembre 2011

Si en las películas de Tarzán, las de Johnny Weissmüller, los elefantes moribundos abandonaban la manada para dirigirse al cementerio de elefantes, el ataúd de Charles Francis Coghlan supo recorrer el camino, más de 5.000 Km por mar, para regresar a casa y ser enterrado.

El actor canadiense Charles Francis Coghlan, nacido en la isla Prince Edward, tuvo cierto éxito representando papeles de obras de Shakespeare, lo que le llevó a un gira por EEUU. En la ciudad de Galveston (Texas), su nombre se debe al explorador militar español Bernardo de Gálvez, se encontró indispuesto y aquella noche tuvo que actuar su suplente. A los pocos días, el 27 de noviembre de 1899, fallecía por una insuficiencia cardíaca. Su mujer, que lo acompañaba en el gira, no pudo cumplir su última voluntad… aquella ciudad no disponía de crematorio. Además, su hija había enfermado gravemente y tuvo que regresar a Canadá. Ordenó que su marido fuese enterrado en Galveston hasta poder repatriarlo a su hogar.

Unos meses más tarde, un terrible huracán arrasó la isla de Galveston y el cementerio se inundó. Cuando pudieron acceder al cementerio, comprobaron que algunos ataúdes habían sido arrancados de sus tumbas… y el de Coghlan había desaparecido. Los buscaron durante varios días pero ni rastro. El ataúd había sido arrastrado hacia el mar hasta el golfo de México.

Los años dieron para muchas versiones sobre dónde había ido a parar el ataúd pero la más espectacular fue la que dio Robert LeRoy Ripley, en 1929, en su columna del Evening Post, Believe it or not! (¡Lo creas o no!), en la que contaba hechos extraños y que, debido a su éxito, tuvo su continuidad en radio, TV y la publicación de varios libros y cómics. Según la versión de Ripley, el ataúd fue arrastrado por la corriente del Golfo hacia el Norte donde unos pescadores lo habrían encontrado, 8 años después, cerca de la isla Prince Edward donde fue enterrado. El ataúd había vuelto a casa.

Fuentes e imagen: Texas Excapes, eNotes, Picture History

Share

Las bodas de Nerón… con sus novios

27 nov
27 noviembre 2011

Nerón Claudio César Augusto Germánico, fue emperador del Imperio romano entre el 13 de octubre de 54 y el 9 de junio de 68, último emperador de la dinastía Julio-Claudia. Ha pasado a la historia por sus atrocidades (como asesinar a su madre y sus esposas), excentricidades y por ser el responsable del incendio de Roma (aunque este último punto es discutible). Otra de las grandes pasiones de Nerón eran… los efebos.

Nerón

Esporo era un joven de gran belleza del que se prendó Nerón nada más verlo y que, además, tenía cierto parecido con su difunta esposa Popea Sabina. Para Nerón era poco mantenerlo como amante y decidió ir más allá… casarse con él. Había un pequeño inconveniente: los matrimonios entre hombres estaban prohibidos en Roma. Así que, se sometió a Esporo a una intervención de cambio de sexo de la época… lo castraron. Cuando se recuperó de la intervención, lo vistieron con las mejores galas de Popea y se celebró la ceremonia matrimonial. Los festejos en honor de los recién casados duraron varios días y Nerón obligó a todos a que lo tratasen como la mujer del Emperador.

Dióforo era un esclavo liberto que le tocó, al contrario que Esporo, ejercer el papel de hombre en su relación con Nerón. Se escenificó la boda, en la que era el emperador el que iba vestido con ropas de mujer, y por la noche representó la consumación del matrimonio imitando los gemidos de cualquier esposa virgen en la noche de bodas.

Fuentes: Civilopedi@, Emperadores Crueles, Secretos y misterios de hombres y mujeres – Humberto Quiroga Lavie

Share

El prisionero que fue canjeado por 600.000 cigarrillos.

25 nov
25 noviembre 2011

Estamos acostumbrados a que los protagonistas de las historias de guerra sean héroes que sacrificaron su vida, brillantes estrategas, miserables sin escrúpulos… pero en esta historia los protagonistas lo fueron por su caballerosidad. Un de ellos, el coronel Hans von Luck, llegó a decir “hacíamos una guerra despiadada pero decente“.

Hans von Luck era coronel de un regimiento de panzer (Panzerwaffe) durante la II Guerra Mundial. Después de luchar en el frente europeo fue enviado Afrika Korps donde Rommel, con el que trabó una estrecha amistad, le puso al mando del 3 Batallón Panzer de Reconocimiento. Tras recibir el alta después de ser herido en la batalla de Galaza (Libia) se le encargó proteger el flanco sur del Afrika Korps, enfrentándose al Long Range Desert Group (LRDG), unidad del ejército de tierra británico especializado en reconocimiento motorizado.

Hans von Luck

El comandante al mando del LRDG debía ser también un caballero y partidario de una guerra civilizada. Llegaron a un acuerdo por el que a partir de las 17:00 horas cesarían las hostilidades e intercambiarían impresiones, cartas de los prisioneros… Hubo algún que otro problemilla con el horario, como aquella ocasión en la que los alemanes capturaron un camión de provisiones británicos pasada la hora convenida y Hans von Luck preparó un plan para que los británicos capturasen su propio camión.

Pero el caso que nos ocupa se llevó la palma. Los alemanes se enteraron de que sus enemigos había recibido suministros de cigarrillos como para cubrir las necesidades de todo el regimiento durante más de un mes. Siendo el tabaco un artículo de lujo en estos lares, los alemanes ofrecieron intercambiar un oficial británico capturado a cambio de un millón de cigarrillos. Los británicos sopesaron la oferta y decidieron que un millón era mucho y que su contraoferta eran 600.000 cigarrillos.

Cuando el oficial británico se enteró casi echó por tierra el negocio por considerar que la oferta de sus paisanos era insuficiente, igual que Julio César cuando fue capturado por los piratas y se ofendió porque sólo había pedido como rescate 20 talentos. El caso es que, al final, se hizo el intercambio.

Y lo más curioso de todo, el oficial británico era el heredero de John Player & Sons, fabricante de cigarrillos de Nottingham (Reino Unido)

Fuentes: WWIIinColor, elpais, The Victors – Stephen E. Ambrose

Share

La aspirina, la gran baza del espionaje alemán

23 nov
23 noviembre 2011

Durante los primeros años de la Primera Guerra Mundial, EEUU se mantuvo neutral. Y aunque siempre simpatizó con la causa aliada, aquella no era su guerra y, además, no veía peligrar sus intereses. La opinión pública se encontraba dividida hasta que en mayo de 1915 un submarino alemán hundió, cerca de Irlanda, el trasatlántico inglés RMS Lusitania con más de 100 americanos a bordo. Cierto es que la embajada alemana en Washington había emitido un comunicado de aviso:

AVISO ! LOS VIAJEROS que tengan la intención de embarcarse en el viaje por el Atlántico: se les recuerda la declaración de guerra entre Alemania y sus aliados y Gran Bretaña y los suyos, y que la zona de guerra incluye las aguas adyacentes a las Islas Británicas, que, de conformidad con los pertinentes avisos dados por el Gobierno Imperial alemán, los buques que enarbolen la bandera de Gran Bretaña, o cualquiera de sus aliados, podrán ser destruidos en esas aguas y que los viajeros que navegan en la zona de guerra en los barcos de Gran Bretaña o de sus aliados lo hacen bajo su propio riesgo. IMPERIAL EMBAJADA DE ALEMANIA en Washington, DC 22 de abril 1915

Alemania reaccionó rápidamente y puso en alerta a su embajador, Johann Heinrich von Bernstorff, para que mantuviese a la opinión publica dividida y sabotease los envíos de fenol (utilizado para la fabricación de explosivos) a los británicos. Aun siendo Gran Bretaña el primer productor de fenol, importaba la escasa producción de la industria americana. Hasta que… apareció Thomas Edison. Tras la invención del fonógrafo, Edison había lanzado su sello discográfico Diamond Disc y los discos en los que se hacían las grabaciones estaban hechos de una sustancia plástica llamada baquelita que, casualmente, resulta de la condensación del fenol con el formaldehído. Así que, dada la escasa producción americana de fenol decidió crear su propia fábrica capaz de fabricar doce toneladas al día.

Edison

Los alemanes debían impedir que el exceso de producción de Edison cayese en manos británicas. Johann Heinrich von Bernstorff lo puso en manos de Hugo Schweitzer, uno de sus agentes que, además, era químico. Schweitzer, como buen químico, recordó que el fenol también se utilizaba en la fabricación del ácido acetilsalicílico (aspirina) y que desde el comienzo de la guerra, tras dejar de exportar Gran Bretaña el fenol, la firma Bayer tuvo que reducir la producción de aspirinas. Apelando a la conciencia de Edison, Schweitzer lo convenció para firmar un acuerdo comercial con Alemania y destinar el exceso de fenol a fines farmacéuticos antes que militares. Una jugada maestra…

Bayer

Lamentablemente, para los alemanes, la trama se destapó. El servicio secreto americano tenía vigilado al enlace de Schweitzer con el embajador y consiguió el maletín en el que se detallaba todo el plan. Tampoco podían detener al químico porque EEUU todavía no había entrado en guerra, lo haría en 1917, y tampoco eran ilícitos los acuerdos comerciales con Alemania. El que sí se sintió engañado fue Edison que, rápidamente, rompió el acuerdo y vendió todo su excedente al ejército americano… y éste al británico.

Fuentes e imagenes: Highbeam, allBusiness, Wikipedia

Share

La Pepa, una Constitución un tanto ingenua

22 nov
22 noviembre 2011

Aunque si hablamos de ingenuidad en una Constitución tampoco haría falta remontarse a la Pepa (1812), bastaría con leer el artículo 47 de la actual de 1978:

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

La Constitución española de 1812, La Pepa, fue promulgada por las Cortes Generales el 19 de marzo de 1812. Fue nuestra primera Constitución y, aunque plantea un modelo liberal, consiguió poner de acuerdo a liberales y absolutistas. Pero debieron pensar, como en la película de Manuel SummersTo er mundo e güeno”, porque la redacción del artículo 6 quedó así:

El amor de la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, y asimismo el ser justos y benéficos.

Promulgación de la Pepa

Share

El día que da Vinci y Maquiavelo quisieron robar un río.

20 nov
20 noviembre 2011

Los caprichos de la historia hicieron que a comienzos del siglo XVI coincidiesen en Florencia Leonardo da Vinci, como maestro di acque, y Nicolás Maquiavelo, como segundo canciller.

Durante años fueron frecuentes los enfrentamientos entre Florencia y Pisa, y aunque el poderío militar de la república de Florencia era muy superior, los pisanos no se daban por vencidos. Así que, Nicolás Maquiavelo, sirviéndose de las investigaciones y los trabajos hidráulicos de Leonardo, ideó un plan distinto. El plan se “vendió” como la construcción de unos canales desde el río Arno para irrigar los cultivos de Florencia, pero siendo un plan de Maquiavelo debía tener una segunda intención… desviar el río, que desemboca en Pisa, para tener salida al mar.

Maquiavelo puso en manos de Leonardo su idea y éste preparó el proyecto:

primer se debía construir un dique y luego un canal de desvío más profundo que el propio río para que, cuando se liberase el agua, fluyese naturalmente por el nuevo curso.

Boceto del desvío del Arno

En 1504, para ejecutar la obra se contrató al ingeniero hidráulico Colombino. Éste no siguió al pie de la letra los cálculos de da Vinci y construyó el canal menos profundo de lo que indicaba el proyecto. Cuando se abrió el canal el río no tardó en volver a su cauce original. Además, un tormenta destruyó una parte del dique y, del resto, se ocuparon los pisanos cuando comprendieron al maquiavélico plan.

Alguna espinita le quedó clavada al gran genio…. hay críticos de arte que sostienen que el fondo tras la Gioconda es el río Arno.

Fuentes e imagen: Rembrandt Gallery, Solo Literatura, Principios de los recursos hídricos: historia, desarrollo, gestión y política – Thomas Cech V.

Share

Archienemigos de Roma: Frigiterno, el verdugo de Adrianópolis.

18 nov
18 noviembre 2011

Vigésima entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestro archienemigo de hoy es un ilustre ninguneado cuyo gran mérito fue infringirle la mayor derrota militar al Imperio Romano de Oriente. La batalla de Adrianópolis supuso un antes y un después en la actitud de Roma frente a los bárbaros.

No sabemos con exactitud qué año nació Frigiterno, cuyo nombre original en godo, Frithugarnis, significa “Deseando la Paz”. Caudillo de los tervingios, su nombre aparece en la Historia cuando le solicitó al emperador Valente que su pueblo pudiese instalarse en el lado romano del Danubio. La pregunta es obvia, ¿Por qué Frigiterno no se contentó con mantenerse en la Dacia, en manos de los godos desde que se la cediese el emperador Aureliano muchos años antes? La respuesta tenía los ojos rasgados, era de pequeña estatura y manejaba muy bien el arco a caballo. Los hunos masacraron en el 376 a los ostrogodos (Ost Goths, godos del Oeste), continuando su camino de pillaje y destrucción hacia el Imperio Romano de Oriente. Los pocos supervivientes alertaron a los visigodos (Wiss Goths, godos del Este) del peligro que arrostraban y Frigiterno, su caudillo por entonces, vio clara la conveniencia de cruzar el Danubio en calidad de foederati del Imperio. En aquel momento el César de Oriente era Flavio Julio Valente, quien ya se había enfrentado a los godos con éxito entre el 367 y el 369, conminándolos en la Escitia occidental (hoy Moravia y Valaquia). Valente accedió a la propuesta de Frigiterno, que era arriano como él; para el emperador, una alianza estratégica con los visigodos supondría un buen muro de contención ante el peligro común que podían representar los hunos. Los visigodos fueron asentados en Moesia, en aquellos momentos una provincia pobre y despoblada, concediéndoles la ciudadanía romana a cambio de su servicio militar y el consecuente pago de los impuestos imperiales. No todos los bárbaros cruzaron el río. Atanarico, adversario tribal de Frigiterno, se quedó en la Dacia a su suerte, quizá porque aún era pagano y se oponía a la política “filorromana” del caudillo visigodo.

Equite y legionario de Valente

Los problemas de Frigiterno no vinieron por sus desavenencias internas. La Iglesia y la aristocracia más conservadora pronto se mostraron opuestas a la decisión imperial. A su vez, la codicia desmedida de la administración local acabó por soliviantar a los nuevos aliados. Según los últimos estudios – quizá menos propagandísticos y apocalípticos que los relatos de Marcelino u Orosio, ambos historiadores romanos contemporáneos de estos hechos – la cifra de bárbaros que se establecieron en Moesia estaría cercana a los 75.000, siendo sólo unos 15.000 los hombres en edad de guerrear. A éstos habría que sumar los cerca de 4.000 jinetes ostrogodos y alanos que escaparon de los hunos y que se enrolaron en el contingente visigodo.

La situación en el 377 se hizo insostenible. A las malas cosechas se sumó la avaricia desmedida del comes (conde) de Moesia, Lucipino, quien se hizo rico inflando los precios de los suministros que la administración imperial destinaba a sus foederati. También se sabe que aquel año el pagano Atanarico cruzó el río para unirse a sus paisanos, soliviantando a la Iglesia que veía en el la piel del demonio. Frigiterno, alertado del complot que había urdido Lucipino para asesinarle, le mató durante un banquete en el que éste tenía planeado eliminarle.

Habiendo roto relaciones con el Imperio, y con su pueblo exigiéndole sustento, Frigiterno se dirigió a Tracia, saqueando ciudades y campiña para obtener los suministros que su pueblo necesitaba para subsistir. Dos pequeños ejércitos romanos fueron liquidados sin excesivos problemas, alarmando con ello a la corte de Constantinopla. Valente reaccionó rápido. Salió de Antioquía (Siria) donde estaba enzarzado con los persas, para llegar a los Balcanes al frente de un ejército considerable, siete legiones, cerca de 21.000 hombres, además de un número aún mayor de auxiliares. Levantó su campamento junto a una ciudad que pasaría a la Historia por lo que tenía que ocurrir frente a ella: Adrianópolis (hoy Edirne, en la Turquía europea)

Adrianópolis

Valente, apoyado por sus legados Víctor y Ricimero (un vándalo encumbrado a magister militum tiempo después), formó ante el campamento visigodo una fuerza imponente. Sus siete legiones contaban con las tropas de élite, la legión palatinae, así como una pequeña fuerza de caballería también destacable. Sólo había una diferencia con otros enfrentamientos anteriores en la zona de gran magnitud, como los acaecidos durante la guerra dacia de Trajano. Las legiones del siglo IV tenían como tal el nombre. El legionario del año 378 en nada tenía que ver con el de Marco Aurelio o Trajano. Con una larga spatha en vez de gladio, un scutum redondo en vez del cuadrado clásico y una cota de malla en vez de la lorica segmentata, era un cuerpo de ejército peor dispuesto, disciplinado y pertrechado.
En cambio, los godos habían recibido instrucción romana como foederati que eran, además de usar todo tipo de armas de contacto o arrojadizas, ganando contundencia sin padecer la rigidez estructural de las líneas romanas. Pero su ventaja principal no fue esa movilidad, sino el peso de la caballería en la estrategia.

El 9 de Agosto del 378, Valente sacó a sus tropas del campamento de Adrianápolis, dejando allí su impedimenta y el tesoro de guerra, y formó en una llanura próxima ante Frigiterno. El corregente de Occidente, su sobrino Graciano, se había mostrado diligente y venía en ayuda de su tío, pero éste pensó que no podía esperar, quizá espoleado por su legado Sebastián o por otros motivos que se desconocen. No me extenderé con el relato pormenorizado de esta impresionante batalla, me centraré en las consecuencias de la misma. Alateo, el comandante de la caballería goda, destrozó a la débil caballería romana, atosigando después a las legiones por los flancos mientras que Frigiterno empujaba a las tropas de Valente por el centro hasta que la batalla se tornó en matanza. Dos terceras partes del ejército romano no salieron nunca de la llanura de Adrianópolis, incluido el emperador Valente. Según los testimonios coetáneos, era difícil avanzar entre tanta sangre, heces, orines y cuerpos mutilados. Dado lo cruento de la batalla, donde secciones enteras de la línea romana murieron matando ante la evidencia de no tener posible fuga, es lógico pensar que las bajas godas serían también considerables.
El fin de Valente es controvertido, según nos dejó Amiano Marcelino en sus Historias, pudieron pasar dos cosas:

“fue herido mortalmente por una flecha, y expiró”, (XXXI.12)
Valente fue herido y llevado a una pequeña choza de madera. La choza fue rodeada por los godos que le prendieron fuego, sin saber quién estaba dentro (XXXI.13.14-6)

Valente

Lo cierto es que no se recuperó el cadáver del emperador, por lo que fue tratado como cualquier otro legionario. Víctor y Ricimero condujeron a los supervivientes a Adrianópolis, quizá en busca de unos muros que sirviesen de freno a la marea goda. Toda la parte europea del Imperio de Oriente quedó a merced de Frigiterno, conmocionado y sin su César, quien saqueó a conciencia campos y ciudades con la excepción de Atenas, la cercada Adrianápolis y la capital, Constantinopla, a causa de la ausencia de máquinas de asedio con las que derruir los muros de estas grandes ciudades fortificadas.

Frigiterno murió como rey absoluto de los visigodos en el 380. Le sucedió su antiguo adversario, Atanarico. Éste sólo pudo reinar un año, pero antes de su muerte en el 381 consiguió que el nuevo regente de Oriente, un legado de origen hispano llamado Teodosio, les concediese la condición irrevocable de foederati del Imperio. Adrianápolis fue la tumba de las legiones. Desde aquel desastre inmortal, Teodosio favoreció la figura del dux (duque) al mando de un ejército fronterizo, limitanei, que sería apoyado por un ejército libre de frontera, comitatense, que se desplazase allá donde surgiesen los problemas. Acababa de nacer el feudalismo.

Share

Switch to our desktop site