Archive for year: 2010

Os deseo lo mejor y un jamón para…

22 dic
22 diciembre 2010

Este será mi último post… por este año. Hasta el día 2 ó 3 de enero no volveré a postear en Historias de la Historia, pero seguiré conectado para no perder las buenas costumbres. Me iré unos días a Teruel a disfrutar de la familia, rejuvenecer con el frío polar y saborear el buen jamón.

Disfrutar todo lo que podáis lo que resta de 2010 y coger fuerzas para entrar en el 2011 con energía y una sonrisa en los labios.

Tranquilos que no me olvido del ganador del jamón….

1º Premio: Jamón D.O. de Teruel de aprox. 8 kilos (hay que promocionar los productos de la tierra), el libro “Viento en las velas” de Adolfo Suárez, el libro “La dificultad de ser Japonés” de Francisco Navarro y un pack, cortesía de Umbriel Editores, compuesto por el libro “El rapto del cisne” (firmado por Elizabeth Kostova) y “El pasaje (Justin Cronin)

Morando en su mente de Adelaida Ortega Ruiz

2º Premio: Un pack, cortesía de Umbriel Editores, compuesto por el libro “El rapto del cisne” (firmado por Elizabeth Kostova) y “La Orden del Temple” (Raymond Khouri)

Los terribles hombres-gelatina de El Señor Dáltanos

Muchas gracias a todos los que han participado y a los que me han ayudado, con sus comentarios, para elegir el ganador. Votaciones

Al año que viene más y, si puedo, mejor.

Share

Lo siento, me supera

20 dic
20 diciembre 2010

Hoy debería publicarse el ganador de “Un jamón… para el mejor” y los packs de libros (para el 1º y el 2º) pero… lo siento, me supera.

Llevo todo el fin de semana cribando, puntuando, volviendo a puntuar, poniendo, quitando… y soy incapaz de elegir los dos ganadores. Así que, supongo que es la medida más fácil, os voy a pedir ayuda. De 36 relatos que han participado lo he podido dejar en 6. Estos son los relatos, sólo hay que dejar un comentario con los dos mejores (el plazo termina el miércoles a las 17 horas).

(os recomiendo abrir los relatos en una pestaña nueva)

Por cierto, el resto sólo ha perdido “esta batalla” pues si la locura que os comenté sigue adelante – y tiene toda la pinta – todavía tienen opciones de participar en “algo mejor y más grande“.

Como siempre, muchas gracias.

Share

Archienemigos de Roma. Zenobia de Palmira

16 dic
16 diciembre 2010

Decimosegunda entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestra archienemiga de hoy es una mujer poco conocida, pero una auténtica heroína de la Antigüedad, la legendaria reina Zenobia de Palmira, mujer culta de fuerte temperamento y visión de estado que fue capaz de cubrir el vacío de poder en Oriente Medio durante la convulsa segunda mitad del siglo III. No es posible hablar de Zenobia sin hablar de su amada patria, Palmira (hoy cerca de Tadmor, Siria), por aquellos tiempos una de las ciudades más ricas y esplendorosas del Oriente romano. “La ciudad de los árboles de dátil”, traducido del arameo, estaba situada en el Oasis de Afqa y era paso obligado para las rutas de caravanas que unían Persia con las ciudades del oriente helenístico. Esa posición privilegiada hizo que las tribus nabateas que la habitaban prosperasen con el comercio, sirviendo de bisagra entre las dos grandes potencias de la época. Llegó a contar con 200.000 habitantes, una cifra espectacular para aquellos tiempos (en el 260 Emérita Augusta no contaba con más de 20.000 almas y Valentia o Saguntum no superaban las 8.000)

Septimia Bathzabbai Zainib, conocida hoy como Zenobia por la latinización de su nombre, nació en Palmira en el 23 de Diciembre del 245. Hija de un influyente ciudadano, Zabaii Ben Selim (Julio Aurelio Zenobio en las crónicas romanas), fue desposada con un príncipe local vasallo del Imperio y ciudadano romano desde tiempos de los Severos, Odainath, hijo de Hairán de Tadmor (más conocido como Septimio Odenato) No sabemos con certeza en qué fecha Odenato ascendió a la regencia de Palmira, pero se sabe por una inscripción que en el 258 ya ejercía el control de la ciudad.

Disfrutaron de una regencia tranquila hasta la gran crisis que estalló en el 260. El emperador Valeriano fue capturado por el rey persa Sapor I en Edesa (Siria) y conducido después como reo a Persépolis. Cuentan algunas fuentes que allí le hicieron beber oro fundido, le desollaron y con su piel hicieron un trofeo. Al margen una muerte tan ignominiosa, lo verdaderamente importante fue el vacío político y militar en que se sumió todo el Oriente romano tras la tragedia de Edesa. La sombra de una posible traición por parte de Macrino, el prefecto del pretorio, sumada a la falta de una clara dirección en las operaciones propició que los persas sasánidas saquearan buena parte de Siria, Cilicia y Capadocia.

Odenato, nada contento con el auge de su vecino Sapor y la nueva hegemonía persa en su área de influencia, intentó sobornarlo, pero el rey persa le devolvió sus regalos. Aquel desprecio provocó la ira de Odenato, obligándole a tomar parte en un conflicto del que ya no podía escabullirse. Desde tiempos de Adriano, Palmira era una ciudad libre, pero una guerra abierta entre persas y romanos era lo peor para el comercio, única fuente de ingresos de su ciudad-estado. Por sorpresa, decidió atacar a las tropas persas que volvían del saqueo de Antioquia en la ribera del Éufrates, abriendo las hostilidades con Persia.

No sólo tuvo Odenato que decantarse por un bando, sino también por un pretendiente al trono imperial. El elegido fue Galieno, hijo del difunto emperador. En una acción táctica de suma precisión, atacó y mató al otro aspirante a la púrpura, consiguiendo con ello una posición muy ventajosa y obteniendo el título honorífico de Totius Orientis Imperator. Desde el 262 hasta el 266 se dedicó a recuperar los territorios perdidos ante la ofensiva persa, incluso alguno más allá como Edesa, Carras y Nínive. Sus exitosas campañas reestablecieron el dominio romano en Oriente, aunque resultaba obvio que Odenato estaba supliendo la autoridad romana por su propio proyecto personal. Quizá por ello, o por simple envidia, cuando estaba a punto de lanzar una ofensiva contra los godos fue asesinado junto a su hijo mayor, Hairán (Herodes) por su sobrino Maconio. No se ha podido probar que la oscura mano de Roma estuviese tras aquel magnicidio, aunque fuese del todo apropiado para la débil administración imperial.

La muerte de su esposo y su hijo mayor dejó desconsolada y furiosa a la reina Zenobia. Su hijo Vabalato era aún menor de edad, por lo que el consejo de la ciudad le concedió la regencia de Palmira hasta que pudiese tomar el cargo de su difunto padre. Quizá por la sospecha de que Roma había orquestado aquel asesinato, o por ver realizado el gran sueño de su marido, Zenobia se declaró en rebeldía. La reina vio la oportunidad de ocupar el vacío de poder sasánida aprovechándose de la inestabilidad romana y formar un nuevo estado que mediase entre ambas potencias. Durante un tiempo lo consiguió. Llegó a ocupar grandes territorios en Asia Menor y deponer a un nuevo pretendiente romano en Egipto, incorporándolo a sus nuevos territorios. Zenobia era una mujer políglota, culta y refinada, formada en retórica, en cuya corte residían hombres de ciencias y probada sabiduría, como Pablo de Samosata, un teólogo cuya doctrina sería aplicada por su discípulo Arrio, el creador del arrianismo, una corriente cristiana que provocó multitud de problemas. No podemos afirmar si llegó a ser cristiana, es más probable que se acercase más al zoroastrismo.

Aquella sedición política y religiosa se tornó molesta y peligrosa para Roma. Una sucesión de emperadores endebles permitió que Zenobia expandiese y consolidase su poder, un sueño de independencia que se truncó cuando el Lucio Domicio Aureliano, nuevo emperador desde el 270, hombre fiero y curtido procedente de las legiones, entró en escena. En el 272, después de haber conjurado exitosamente una invasión de tribus alamanes en Italia y derrotado a los godos en Dacia, puso su vista sobre el problema oriental. El “Imperio de Palmira” reconocía a Aureliano como emperador, aunque reservaba el título de rex para Vabalato. Aquel formalismo que era del todo irrelevante en la práctica no era convincente para el emperador, así que cuando Aureliano se sintió fuerte lanzó una ofensiva contra los territorios controlados por Zenobia.

Fue una campaña rápida. Tras varios asaltos y destrucciones por parte de las legiones, el resto de ciudades de Asia Menor depusieron su sedición, así como Egipto y Siria. Tres batallas tuvieron lugar, Inmae y Emesa, en Siria, y la última que concluyó con el asedio de Palmira. Zenobia intentó huir con sus hijos de la ciudad y refugiarse en Persia, pero las tropas romanas la apresaron y la entregaron al emperador. Al conocerse su captura, la ciudad depuso su beligerancia y se firmó la paz.

La reina fue llevada a Roma y exhibida con cadenas de oro en el triunfo que el emperador celebró a su llegada. Cuenta la leyenda que Aureliano quedó tan prendado del porte y la belleza de la reina depuesta que le concedió un exilio digno, liberándola y asignándole una lujosa villa en Tibur (Tívoli, Italia) Es posible que acabara sus días allí, como esposa de algún senador.

Su retiro forzoso le salvó de ver como Palmira fue saqueada y destruida por las tropas romanas sólo un año después de su rendición. Desde la captura de la reina se habían producido varios enfrentamientos menores en la zona que Aureliano atajó con contundencia. El triste final de Palmira lo provocó una cadena de combates contra los persas en Egipto y Siria que desembocaron en su asalto y destrucción.

Palmira es a día de hoy un centro turístico de primer nivel en Siria, la Pompeya del desierto. Para leer una buena novela ambientada en esta época tan turbulenta, os recomiendo la magnífica “Puertas de Seda”, de Olalla García.

Share

Las mujeres tienen fama de malas conductoras por quitarse años.

14 dic
14 diciembre 2010

Aunque no seré yo quien lo diga, porque conozco a mujeres que sacarían los colores a muchos hombres a la hora de conducir, existe una opinión generalizada, sobre todo entre la población masculina, de que las mujeres son malas conductoras. Pues indagando en la historia he “descubierto” que se debe a otra “costumbre” muy extendida entre las féminas: quitarse años.

Nos trasladamos a la corte de Luis XV de Francia (1710 – 1774). Pasó sus primeros años de reinado en relativa tranquilidad, rodeado de preceptores que le proveyeron una gran cultura, mientras que el poder efectivo fue entregado a varios regentes.

Al principio, era un rey querido por el pueblo, le apodaron Le Bien-Aimé (el Bien Amado), y al que gustaba rodearse de mujeres. Además, puso de moda que las damas de la corte pudieran conducir pequeñas carrozas por las calles de París con el fatal resultado de varios atropellos (no por nada en particular, sino debido a su falta de práctica).

Superado por las consecuencias de su decisión, y sin querer quedar mal ante las damas de la corte, lo dejó en manos de Marc-Pierre de Voyer de Paulmy, el conde d’Argenson, que ostentaba el cargo de “Il fut lieutenant général de police” (algo así como Teniente General de la Policía).

Al día siguiente el conde d’Argenson publicaba un decreto:

Se prohibía a las mujeres guiar caballos a no ser que su edad fuese superior a treinta años.

El éxito fue rotundo e inmediato… ¿Se entiende ahora el título de este post?

Fuente: Intimidades de la Historia – Carlos Fisas

Share

Un libro de más de 8000 palabras sin signos de puntuación

12 dic
12 diciembre 2010

Timothy Dexter (1748 – 1806)  fue un excéntrico hombre de negocios estadounidense al que la fortuna le acompañó en sus “descabellados” negocios.

Era un hombre sin ninguna cultura que a los 8 años ya trabajaba en el campo y a los 16 era aprendiz de curtidor de pieles. Tuvo la suerte de enamorar a una rica viuda, Elizabeth Frothingham, que le permitió adentrarse en el mundo de los negocios. Sus “brillantes” ideas dieron lugar a las burlas de sus paisanos, pero la diosa Fortuna le hizo pegar varios pelotazos:

  • Lo que parecía un pésimo negocio a todas luces, enviar carbón a Newcastle siendo el principal productor de Gran Bretaña, resultó ser un negocio redondo al coincidir con  una huelga de los mineros que provocó una espectacular subida de precios por la escasez de carbón.
  • Vendió calentadores de camas y guantes a las Indias Occidentales (clima tropical) y también fue rentable: los calentadores se utilizaron como recipientes para elaborar la melaza y los guantes se exportaron a Siberia.
  • Se hizo con cantidades ingentes de barbas de ballena que luego vendió a fábricas para elaborar los corsés de las mujeres…

Todos estos éxitos no le sirvieron para ganarse el favor de los más pudientes de la sociedad… le seguían despreciando. Así que, se decidió a escribir un libro autobiográfico en el que criticaba la política, el clero y a las mujeres: A Pickle for the Knowing Ones or Plain Truth in a Homespun Dress” (Un pepino de los que saben o la verdad vestida de estar por casa, más o menos). El libro tenía 8.847 palabras y 33.864 letras, carecía de cualquier signo de puntuación y las mayúsculas se insertaban aleatoriamente. Además, decidió publicar gratis su libro y distribuirlo como regalo. Tan popular se hizo que se publicaron hasta ocho ediciones.

A pesar de ser casi imposible de comprender, los originales son ahora objeto de coleccionista.

Share

La llegada a Nigeria de Superzebraman

10 dic
10 diciembre 2010

Esta es la segunda entrega de Superzebraman, de Javier Urtasun, la primera coproducción hispano nigeriana de la historia en Nollywood (Nollywood es el sobrenombre por el que se conoce a la industria local por ser la 3ª a nivel mundial, tras Hollywood y Bollywood).

La llegada a Nigeria

Ir a Nigeria es algo poco común. Es tan poco común que si solicitas visa de turista para entrar lo más probable es que sospechen algo y no te la den. Así de claro. A Nigeria un blanco sólo va a trabajar y por mucho dinero en alguna gran compañía de petróleo, comunicaciones o servicios diplomáticos. No hay turismo. Es demasiado peligroso.

Cuando la noche anterior a coger el avión te tumbas en la cama y piensas en ello, te acojonas. Pero además mucho. Porque tú no vas a trabajar para una todopoderosa compañía de petróleo que te va a cuidar, que tiene experiencia en recibir extranjeros y protegerlos de las mil y una mafias y secuestradores que hay en torno al aeropuerto de Lagos. Tú vas a trabajar en una película de incógnito y con un visado muy dudoso. Si la aventura ya es complicada en sí misma por el choque de culturas y por estar haciendo algo que nunca antes se había ni siquiera intentado, ahí está el gobierno nigeriano para complicarlo todo un poco más. Y es que si hubiésemos dicho la verdad, que íbamos a rodar una película, nos hubiesen hecho pedir un permiso especial de rodaje para extranjeros, que hubiese tardado del orden de los 6 meses a un año, sobornos y tasas mediante. Un tiempo y un dinero que la productora nigeriana nos animó a no desperdiciar. Diríamos que íbamos de visita a conocer Nollywood y punto. Así, cuando entráramos en el país ya iríamos mintiendo. Con nuestras cámaras, nuestros visados de “visita” y sobretodo, nuestros calzoncillos forrados de billetes de 500 euros para pagar la peli.

Cuando piensas en ello la noche anterior a tomar el avión, te acojonas, y con razón. Si por un casual te descubren el pastel, aunque no es nada grave, te puede generar problemas legales en un país que se sitúa en el puesto 3 de la lista mundial de más corruptos, y eso amigos, es una gran liada.

Pero superas la pereza y sigues adelante aún sabiendo que lo que pase en las próximas 24 horas cambiará tu vida, y sólo a peor. No habrá posibilidad de ganar nada, solamente de meterte en una liada de escándalo. Curiosa la mente humana, sabiendo todo eso tiras para adelante y te metes en la boca del lobo. Porque eso puede ser un agujero con muy pocas salidas. Y de esto das cuenta inmediatamente al llegar a Lagos y empezar a ver todo militares más negros que el tizón revisando papeles aleatoriamente, sin ninguna prisa y con cierta actitud chulesca. Porque así comienza la aventura nigeriana…

Bajamos del avión. Me han avisado que es el momento más peligroso del viaje. Vamos Imanol y yo. Imanol es un amigo de Pamplona, un autentico corredor de encierros, un gran actor y sobre todo un tío con los huevos más grandes que he visto en mi vida. Un autentico luchador. Horaci, el tercer miembro de la “santísima trinidad” llega en unas horas porque viene desde Dakar, lugar donde vive, a pesar de tener nombre catalán y ser de Barcelona. Y es que a este blanco Africa le corre por las venas, y aunque habitualmente lo expresa a través de un periodismo serio, esta vez ha hecho una excepción para documentar en tono de humor esta aventura friki en Africa (lo que llamamos una historia muy afrikiana).

Llegamos al puesto de visados. Una tipa con una gorra muy hortera estilo militar revisa los papeles a Imanol. En el avión antes de llegar nos los han dado para rellenarlos. Yo lo he hecho antes concienzudamente porque no quiero tener ningún tipo de problemas. Voy de billetes hasta los huevos, nunca mejor dicho, llevo 5000 euros en los calzoncillos. Imanol ha decidido no rellenar esos papeles en el avión. Y algo me dice que ahora vamos a tener problemas, lo veo. La tipa le mira a Imanol, revisa sus papeles, le dice no se qué, Imanol le dice no se cuantos, la tipa se queda seria. Imanol le hace una broma, ella de repente sonríe, le hace gracia Imanol y le dice que pase. Ahora voy yo. Todo en regla, mentalizado. Le doy los papeles, los mira, llega a la parte que Imanol no ha rellenado y yo sí, se para, se pone super seria, me mira, se pone a leer y me dice que eso está mal, que he puesto mi dirección en España y tenia que poner la de visita en Lagos. Joder, manda huevos, uno no lo rellena y no pasa nada, y yo que lo intento va y me echa para atrás. Levanto la mirada y veo al fondo a Imanol totalmente tranquilo con un cigarro en la mano preocupado por donde fumar. Este tío es un autentico crack. Para los que somos de Pamplona un modelo de la antigua escuela. Más huevos que el toro. Finalmente relleno los papeles. Vuelvo donde la tía, que ahora me dice que estoy muy nervioso y a ver si me pasa algo, le digo que es por el calor y el idioma que no lo hablo muy bien. Me deja pasar. Pillamos las maletas, al otro lado de una puerta de cristal corrediza está Nigeria de verdad, se oye a la gente, esperan la llegada de nuestro avión. En unos momentos esto habrá acabado y estaremos en manos de nuestra socia nigeriana, a salvo. Cruzamos la puerta.

Una tipa me agarra la maleta, un tipo muy extraño me empieza a preguntar de donde soy, le digo que de España, me empieza a hablar de zapatos. Mientras la otra tipa insiste en agarrar mi maleta. Yo me pongo firme, déjenme en paz por favor. La tipa se pone muy nerviosa, me dice que estoy muy nervioso que a ver si escondo algo, que ella es la revisora de las maletas que salen. Me está pidiendo el papel que dice que la maleta es mía. Joder era eso. No entiendo su inglés para nada. Menuda locura. Le digo que estoy nervioso porque no hablo inglés muy bien. La tía pone cara de perdona vidas y me deja pasar. El tipo de los zapatos me sigue hablando del tema, quiere decirme que él tiene unos zapatos de España, pero yo no le entiendo, finalmente digo la palabra valencia y se calma. Ahora sabe que le he entendido que tiene unos zapatos de Valencia. Ok, genial, disfrútalos, un estupendo producto, ahora entiendo que ames España.

Bien, estamos en la zona de llegadas del aeropuerto, vemos carteles, Mr. Smith, Mr no se quien, gente que llega, abrazos, ningún cartel de Mr Urtasun, ninguna cara conocida. Se empieza a ir la gente y ahí nos quedamos solos Imanol y yo. Imanol sigue preocupado con fumarse un cigarro. Menos mal que él no es nervioso, me da tranquilidad y hace todo esto más surrealista si cabe. Mejor. Decidimos salir a la calle a ver si vemos a Shan, la productora nigeriana. Inmediatamente de pisar la calle unos 15 tíos se te echan encima ofreciéndote taxi, hotel, de todo. Allí no está Shan. Vuelvo adentro. Intento llamarla. El teléfono no funciona. Debo de quitar algún número inicial. Al final consigo llamar y …buzón de voz. Toma ya. En el aeropuerto de Lagos, en el culo del mundo y la tía que me tenía que recoger me pone el puto buzón de voz. Manda cojones. Qué coño hago yo allí con los calzoncillos llenos de un dinero que ni es mío, gastando un montón de pasta para llegar y que la aventura se vaya a tomar por culo sin ni siquiera pisar la calle…Mientras, Imanol ha conseguido fumarse un cigarro y está bastante tranquilo. Joder que tablas. Da gusto. Por esto ya sólo merece la pena el viaje. Hemos vivido algo realmente duro y nadie se ha cagado en el otro. Bien.

Mientras empiezo a pensar en cuanto dinero tengo y a cuantas noches de hotel me llega en el único hotel de la ciudad que la embajada española considera apto para blancos, y qué documental puedo hacer para salvar todo esto, va pasando el tiempo. Finalmente suena el teléfono, es Shan que llega hora y media tarde, ni se sabe porqué…

Share

Si el patrimonio es el conjunto de bienes, ¿qué es el matrimonio?

02 dic
2 diciembre 2010

La respuesta, según el dicho popular, es el conjunto de males (“si el patrimonio es el conjunto de bienes, el matrimonio es el conjunto de males”). Y vuelvo a repetir que sólo es un dicho popular, no mi opinión. Mil veces que naciese, mil veces me casaría… y con la misma (que tiene más mérito).

El matrimonio visto por literatos a lo largo de la Historia (advierto que en este post las mujeres se van a llevar la peor parte):

  • Sófocles: “Cásate; si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para un hombre”.
  • Benjamin Disraeli (Dizzy): “He pensado siempre que todas las mujeres deberían casarse, pero no los hombres”.
  • Jean de La Bruyère: “Pocas mujeres son tan perfectas que logren que su marido no se arrepienta por lo menos una vez al día de haberse casado o no considere feliz a aquel que no lo ha hecho”. ”Como máximo vive en el mundo una sola mujer desagradable; lástima que todos los hombres crean que es la suya”.
  • Alejandro Dumas (hijo): “La cadena del matrimonio es tan pesada que es necesario ser dos para llevarla, y a veces tres”.
  • Victor Hugo: “El amor abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra”.
  • Romain Rolland: “Tienen razón aquellos que llaman a su esposa “mi mitad”, porque un hombre casado no es más que la mitad de un hombre”.
  • Francis Bacon: “Las mujeres son amantes de los jóvenes maridos, compañeras en la virilidad y enfermeras para los viejos”.
  • Moritz Gottlieb Saphir: “Las mujeres consideran el matrimonio como una comedia que empieza con el casamiento; los hombres como una tragedia que cesa con la muerte”. ”Todo el mundo debe casarse pues no es lícito sustraerse egoísticamente a una calamidad general”.
  • Gregogrio Marañón: “Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece”.
  • Hipólito Taine: “Los hombres y las mujeres se estudian tres semanas, se aman tres meses, se pelean tres años, se toleran treinta años y sus hijos vuelven a empezar”.
  • Leon Tolstoi: ” La vida conyugal es una barca que lleva a dos personas en un mar tormentoso; si uno de los dos hace un movimiento brusco la barca se hundirá”.

No os enfadéis chicas. Es sólo la opinión, a lo largo de la Historia,  de algunos escritores que, por el hecho de serlo, no significa que tenga razón.

Fuente: Intimidades de la Historia – Carlos Fisas
Imagen: elperello

Share

El imperialismo yanki nació con las cagadas de pájaros

30 nov
30 noviembre 2010

A mediados del siglo XIX el uso del guano (excrementos de aves marinas) comenzó a utilizarse como fertilizante para enriquecer las “agotadas o pobres” tierras de cultivo de la vieja Europa.

Su “recolección” se hacía, casi en exclusiva, en las Islas Chincha (Perú). Esta zona del Pacífico está poblada de productores de guano (gaviotas, pelícanos…) que durante años se ha ido acumulando en la superficie insular (varios metros de espesor). Perú controlaba la producción e Inglaterra su comercio. EEUU se quedaba fuera del control directo del guano y, por tanto, tenía que importarlo de Inglaterra con unos costes muy elevados.

Lógicamente, las Islas Chincha no eran el único lugar de “recolección”, otras muchas islas del Pacífico también eran “potenciales productoras” del preciado fertilizante. En 1856, para reducir costes y no depender de la importación, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Guano Islands Act (Acta de Islas Guaneras), autorizando a ciudadanos de los Estados Unidos a tomar posesión de las islas con depósitos de guano:

Cuando cualquier ciudadano de los Estados Unidos descubra un depósito de guano sobre cualquier isla, roca, o cayo, no dentro de la jurisdicción legal de cualquier otro gobierno, y no ocupada por ciudadanos de cualquier otro gobierno, y tome posesión pacíficamente, y ocupe, ya sea, isla, roca o cayo, puede, según la discreción del Presidente, ser considerado perteneciente a los Estados Unidos.

Más de 100 “depósitos de guano” fueron reclamados como americanas bajo esta ley (hoy en día, varias de ellas siguen bajo dominio americano). Así que, podemos asegurar que las cagadas de pájaros fueron las “responsables” del Imperialismo yanki.

Fuente: Grandes episodios desconocidos de la Historia – Joseph Cummins.

Share

El geólogo más profesional de la historia

28 nov
28 noviembre 2010

Jean-Louis-Rodolphe Agassiz (1807-1873) fue un naturalista, paleontólogo, glaciólogo y geólogo suizo. Aunque la obra de Agassiz es manifiestamente contraria a la “Teoría de la Evolución” de Darwin, fue un pionero en el estudio, y en los métodos de enseñanza, del movimiento de los glaciares y de los fósiles.

Tras su muerte, y como reconocimiento a su labor pedagógica, la Universidad de Stanford (California) erigió una estatua en su honor en la fachada del edificio de zoología junto a otros ilustres ( Johann Gutenberg, Benjamin Franklin y Alexander von Humboldt).

Las sacudidas del severo terremoto que sacudió San Francisco (1906) hicieron caer la estatua de Agassiz e “incrustarse” en el suelo:

Los estudiantes de Standord comentaban “el instinto natural y la profesionalidad de Agassiz” que, en pleno terremoto, decidió meter la cabeza bajo tierra para descubrir qué estaba pasando.

Fuente: Stanford University, Encyclopedia Britannica

Share

Archienemigos de Roma. Atila

26 nov
26 noviembre 2010

Decimoprimera entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestro archienemigo de hoy es uno de los máximos exponentes de su época, un nombre que ha trascendido su tiempo y que fue sinónimo de terror durante años. No fue tan malo como nos ha llegado, fue un hombre de su tiempo, cruel y pragmático como lo fueron sus adversarios, y no dado a los desmanes o violencias gratuitas que se le atribuyen. Hay que tener en cuenta que esta etnia seguía siendo pagana en un reciente Imperio Romano cristiano, quizá por ello se ganó el apelativo de “Azote de Dios”. Así era según Prisco:

Corto de estatura, de ancho pecho y cabeza grande; sus ojos eran pequeños, su barba fina y salpicada de canas; y tenía la nariz chata y la tez morena, mostrando la evidencia de su origen.

Atila, hijo de Munzuk, era huno, los belicosos Xiongnu de Oriente, un pueblo asiático, ganadero y nómada, que por problemas migratorios y sociales acabó recorriendo miles de kilómetros entre su Mongolia natal hasta los límites del Imperio Romano en busca de tierras y tribus a las que exprimir y someter. Como nómadas empedernidos que eran, no pretendieron nunca crear un Imperio formal al uso como el de China o Roma, sus vecinos sedentarios, sino vivir como jinetes sin techo, bajo el cielo estrellado, rapiñando y viviendo cada día como si fuese el último. Quizá por ello los logros de Atila fueron tan efímeros como el viento que les acompañaba…


No se sabe con certeza la fecha de nacimiento de Atila, pero fue a finales del siglo IV o principios del V de nuestra era en un lugar indeterminado de la planicie danubiana, probablemente la actual Hungría. Lo que sí que se sabe es que en el 432 las diversas tribus hunas se unificaron bajo un único caudillo, Rua, el tío de Atila. A la muerte de éste en el 435, Bleda y Atila, los dos sobrinos del caudillo finado, quedaron como regentes de aquel embrión de nación. Sucedió en un momento crítico. Una embajada de Teodosio II, el emperador de Oriente, estaba negociando con los hunos la devolución de los rehenes romanos. Los hunos sacaron tajada de la debilidad romana, consiguiendo un tributo de 350 libras de oro anuales (cerca de 115 K.) Este equilibrio duró cinco años, tiempo que utilizó Teodosio para fortificar las defensas de Constantinopla. Acertó.
En el 440, después de una infructuosa campaña en Armenia conjurada por el reino persa, los dos hermanos se plantaron frente a Constantinopla aduciendo la vana excusa que el obispo de Margus (Požarevac, Servia) había cruzado el Danubio con el propósito de saquear las tumbas de los hunos. En su camino arrasaron Iliria y Moesia, tomando al asalto Margus y Smirnium (Sremska Mitrovica, Servia) Ante la imposibilidad de tomar la capital de Oriente, cerraron un nuevo acuerdo con Teodosio. Fue durante la retirada cuando se produjo la muerte de Bleda, siendo las fuentes imprecisas si Atila tuvo algo que ver en ello. El caso es que en el 445 Atila quedó como amo y señor de los hunos.
Dos años después, Atila retomó la campaña oriental, saqueando Moesia a conciencia. Su terrorífica fama comenzó a sobrepasar sus acciones. He aquí un testimonio contemporáneo:

La nación bárbara de los hunos, que habitaba en Tracia, llegó a ser tan grande que más de cien ciudades fueron conquistadas y Constantinopla llegó casi a estar en peligro y la mayoría de los hombres huyeron de ella (…) Y hubo tantos asesinatos y derramamientos de sangre que no se podía contar a los muertos. ¡Ay, que incluso ocuparon iglesias y monasterios y degollaron a monjes y doncellas en gran número!
Callínico, Vida de San Hipatio

Atila reclamó más oro y tierras al otro lado del Danubio para su gente, y con ello tuvo al Imperio de Oriente atrapado durante casi tres años. El historiador contemporáneo Jordanes describió así la extraña corte de Atila, con su bufón de Escitia y su enano mauritano…

Se había preparado una lujosa comida, servida en vajilla de plata, para nosotros y nuestros bárbaros huéspedes, pero Atila no comió más que carne en un plato de madera. En todo lo demás se mostró también templado; su copa era de madera, mientras que al resto de nuestros huéspedes se les ofrecían cálices de oro y plata. Su vestido, igualmente, era muy simple, alardeando sólo de limpieza. La espada que llevaba al costado, los lazos de sus zapatos escitas y la brida de su caballo carecían de adornos, a diferencia de los otros escitas, que llevaban oro o gemas o cualquier otra cosa preciosa

.
Atila empeñó su juventud en doblegar el Imperio de Oriente, pero tras tantos años de intentos infructuosos se dio cuenta de que tras los muros inexpugnables de Constantinopla se encontraban los ingentes recursos del Oriente romano, menos damnificados que los de su hermano occidental. Quizá por ello, sobre el 450, Atila fijó sus interese en Occidente, a pesar de que quien ostentaba el control real del Imperio no era el pusilánime emperador Valentiniano III, sino Flavio Aecio, quien ha pasado a la Historia como el “último de los romanos”. Aecio, brillante militar, se había codeado entre hunos como rehén y conocía mejor que sus coetáneos las costumbres, virtudes y debilidades de los asiáticos. Gracias a sus “auxiliares” hunos que combatieron a godos y burgundios, Aecio había conseguido su cargo de Magister Militum, más honorífico que práctico.
Este delicado equilibrio táctico se fue al traste cuando Honoria, la hermana de Valentiniano, huyendo de un matrimonio de conveniencia le envió su anillo a Atila solicitándole ayuda. El huno tomó dicha propuesta como matrimonial y válida para sus propósitos y envió embajadores a Rávena para reclamar su modesta dote, la mitad del Imperio de Occidente. Valentiniano no aceptó, y sólo la intervención de su madre, Gala Placidia, quien ejercía como verdadera regente del Imperio, evitó que su hermana acabase degollada.
Atila reunió a sus vasallos y cruzó el Rin en el 451, adentrándose en la Galia. Jordanes habla de más de 500.000 hombres entre hunos, gépidos, hérulos, alanos, ostrogodos, escirianos, rugianos y demás pueblos vasallos. La aparición de semejante peligro común hizo que Teodorico I, rey de los visigodos, aceptase la propuesta de Aecio de formar un frente unido contra Atila. La coalición de los pueblos bárbaros más civilizados junto a Roma frente a la horda de Atila provocó una de las batallas más decisivas de todos los tiempos: Los Campos Catalúnicos


El 20 de Junio del 451 se enfrentaron las tropas romano-visigodas lideradas por Flavio Aceio y el rey Teodorico con la ingente coalición huna dirigida por Atila. Tras horas de combate, el huno fue vencido, aunque el rey Teodorico muriese durante la batalla. No fue una victoria total, pues Aecio no culminó su trabajo… permitió que Atila se retirase. Treinta mil hombres quedaron extendidos en Châlons como testimonio de la batalla que salvó a Occidente de caer bajo la horda huna.

Atila se recuperó de aquel desastre y el año siguiente se propuso retomar su dote, saqueando el norte de Italia de paso. Aquilea fue arrasada hasta sus cimientos y el cobarde emperador Valentiniano huyó de Rávena a Roma. Pero no fue la fuerza de las armas la que detuvo al huno, sino la embajada del papa León I junto a Trigecio y Avieno, dos magistrados del decrépito Imperio de Occidente. No se sabe a ciencia cierta qué se dijo en aquel encuentro, pero sí lo que sucedió a raíz de ello. Atila tomó camino de vuelta hacia el Danubio. Es de suponer que un pueblo como el huno sería muy supersticioso, por lo tanto las admoniciones de un sumo sacerdote conminando a la ira de Dios, las enfermedades que se estaban cebando en ellos (la poca higiene sumada al calor y humedad mediterráneos debieron ser letales), el triste destino del godo Alarico tras saquear Roma y la falta de suministros para mantener asedios prolongados quizá convencieron al caudillo huno de cambiar de planes.
Y con aquella amarga retirada se apagó la estrella de Atila. En el 453, tras un banquete en su palacio de la ribera del río Tisza, falleció después de un copioso banquete envuelto en sangre. El historiador Marcelino sostenía que su joven esposa goda, Ildico, lo asesinó, pero es más leyenda que Historia. Sus hombres lamentaron profundamente su muerte, llegando a lacerarse profundamente. Según Jordanes

el más grande de todos los guerreros no había de ser llorado con lamentos de mujer ni con lágrimas, sino con sangre de hombres.

Con su muerte se extinguió el dominio huno. Su hijo Elac acabó enfrentado a sus hermanos Dengizik y Ernakh, perdiendo el control de sus posesiones tras la batalla de Nedao ante sus antiguos vasallos. Atila fue el primer asiático en conmover la vieja Europa, pero no sería el único, pues siglos después otros hombres extraordinarios como Tamerlán o Genghis Kan emularían sus gestas.

Share

Switch to our desktop site