Como os comentaba en el post “el imperialismo yanki nació con las cagadas de pájaros” el desproporcionado aumento de la demanda de guano obligaba a buscar nuevas “minas de guano” o a aumentar la producción de las ya existentes.
Las condiciones de trabajo en las Islas Chincha (Perú) eran precarias y peligrosas. Así que, necesitaban mano de obra barata. Entre peruanos y británicos enviaron barcos a China donde prometían a los humildes campesinos trabajos bien remunerados en las minas de oro.
Cuando llegaban a Perú, eran enviados, como ganado, a las islas para trabajar en las minas de guano. Se mantenían con 4 plátanos verdes al día y eran tratados como esclavos. En 1875 había más de cien mil chinos en Perú.
Las múltiples muertes de trabajadores (suicidios, enfermedades, accidentes…) y la disminución de nuevos remesas (comenzaron a llegar a China las noticias de las “falsas ofertas de trabajo”) tuvieron que buscar nuevas fuentes de mano de obra.

Para desgracia de los pascuenses, el nuevo objetivo fue la Isla de Pascua. A finales de 1862, ocho barcos zarparon de Perú y tras recorrer más de 3.000 km llegaron a la Isla de Pascua. Tras un intercambio de baratijas y regalos, los marineros rodearon a los pascuenses y los capturaron. Algunos fueron abatidos en la huida, otros se despeñaron por los acantilados… Un tercio de la población (casi todos los hombres adultos) fueron hechos prisioneros y llevados a trabajar a las “minas de guano”.

Al final, la vieja Europa y EEUU entendieron que Perú se había excedido. Cuando se repatriaron a los supervivientes de los trabajos forzados, sólo quedaban 100 hombres con vida. En el trayecto de “vuelta a casa” la viruela mató a 85. Sólo 15 volvieron a pisar la Isla de Pascua y no todos en perfectas condiciones. Fue la puntilla de una cultura.
Fuente: Grandes episodios desconocidos de la Historia – Joseph Cummins
Artículos relacionados:
























Pingback: 14blogs
Pingback: Mr_Rockmantico
Pingback: Club Bloggers
Pingback: Blogs con EÑE
Pingback: Blogs Culturales
Pingback: Luis I. Díaz
Pingback: Bitacoras.com
Pingback: fabriciano
Pingback: joju Aliaga
Pingback: Madver
Pingback: gustavo adolfo alva
Pingback: Javier Sanz
Pingback: Markos Arroyo
Pingback: divoblogger
Pingback: Fernando Solera
Pingback: Clipp.es
Pingback: Yo misma
Pingback: Nikkita
Pingback: Las historias deIruK
Pingback: Luis Casas Luengo
Pingback: gustavo adolfo alva