Archive for month: octubre, 2010

El hombre que “veía” más allá del horizonte

29 oct
29 octubre 2010

Hablamos de Etienne Bottineau (Francia, 1739 – India, 1789).

Tras pasar varios años como marinero mercante, decidió enrolarse en el Marina francesa para, en sus múltiples momentos de asueto, poder investigar una teoría que le rondaba la cabeza. Según Bottineau:

Un barco que se aproxima a tierra produce un efecto visible en la atmósfera que podría ser visto por un ojo experto y poder predecir la llegada de un buque antes de que sea visible en el horizonte. Bautizó este don, aunque él lo llamaba investigación científica, como Nauscopy.

Tratado por loco, abandonó la Marina y se retiró a Isla Mauricio para seguir sus investigaciones. Era el lugar perfecto: aguas tranquilas, cielo despejado y pocos barcos.

Al principio, hacía apuestas en el muelle con la llegada de los barcos y para los lugareños era una diversión más. El caso es que, entre café y café gratis, logró predecir la llegada de 575 buques a lo largo de 4 años (1778 a 1782) con tres días de antelación. El gobernador de Isla Mauricio llegó a ofrecerle 10.000 libras y una pensión anual de 1.200 libras si revelaba su secreto.

Bottineau rechazó la propuesta y regresó a Francia para ofrecer el “descubrimiento” a su patria. Allí, las cosas no fueron bien, incluso se mofaron de él. Fontenay, director del Mercure de France, llegó a decir que “no eran buques en el mar, sino castillos en el aire“. Abandonó Francia y falleció, pocos años más tarde, en Pondicherry (India) en la más absoluta de las miserias.

Murió sin desvelar el secreto del Nauscopy.

Fuente: Song of Liberty, Nauscopy, Biography of Nauscopy

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La mejor amante, una mujer madura

27 oct
27 octubre 2010

Como comprenderéis no es una sentencia mía, sino de Benjamin Franklin.

En 1745, con 39 años, el político, científico e inventor estadounidense, escribió una carta a un amigo más joven, explicándole las excelencias del matrimonio, pero también le aconsejaba que si no quería casarse debía “echarse” una amante madura. Estos eran sus razonamientos:

  1. Como tienen más experiencia y más “mundo” puedes mantener con ellas agradables conversaciones.
  2. Como con los años disminuye la belleza, tratan de potenciar otras cualidades. Saben hacer mil cosas, saben “estar”, se manejan en cualquier situación… se hacen más listas (más sabe el diablo por viejo que por diablo)
  3. Como ya han pasado la menopausia, no hay problema de que se quede embarazada.
  4. Al tener menos relaciones sexuales que las jóvenes, son más agradecidas cuando las tienen.
  5. Como por la noche todos los gatos son pardos, el placer de disfrute corporal con una mujer madura es, por lo menos, igual e incluso mejor, ya que tienen una “técnica” más depurada.
  6. Como ya ha mantenido otras relaciones sexuales, no se puede traumatizar como ocurre con alguna joven cuando lo hace por primera vez.

En realidad son 8, pero se puede resumir en estas 6.

Menudo pillín el tío Franklin. ¿Qué os parece Monica Bellucci como mujer madura?

Fuentes: Myfivebest, Lapham’s Quarterly

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¿Cuál es la diferencia entre la primera novillera y las ministras?

26 oct
26 octubre 2010

Por primera vez, la tarde del 11 de noviembre de 1900, toreaba una novillada en la plaza de toros de Madrid una mujer, María Salomé Rodríguez Tripiana “LaReverte”.

Aquello debió ser un duro golpe para la sociedad machista de la época y, sobre todo, para los puristas de la Fiesta. Según palabras de José María de Cossío, autor de la enciclopedia taurina:

la presencia masiva de la mujer en la plaza no sólo es un hecho nuevo, característicos de los tiempos más recientes del toreo como espectáculo, sino también un factor innovador y decisivo, que determina sus transformación: los toros se han afeminado

Durante 8 años se mantuvo, muy dignamente, por la plazas de España mostrando valentía y buen arte, sobre todo, con las banderillas y el estoque. Las presiones de los puristas obligaron al Ministro de Gobernación, Juan de la Cierva, a prohibir el toreo femenino en 1908. Tras la prohibición, María Salomé “destapó el pastel”: en realidad era Agustín Rodríguez Tripiana.

Intentó seguir con su carrera como torero pero ya no fue lo mismo. Terminó sus días como guardia de minas en Jaén.

Agustín, o María, tuvo claro que su “éxito” se debió a su condición femenina y no a su “arte”, y las ministras nunca sabrán si su nombramiento se debe a su valía o a la cuota femenina. Quí lo sá

Imagen y fuentes: Historia de los Toreros, Hijas de Adán: las mujeres también salen del armario Escrito – Illy Nes, Toros

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Libros que pensaste que nunca se escribirían

24 oct
24 octubre 2010

Hay un proverbio hindú que dice “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”. En este post vamos a hablar de libros que, aunque fuesen destruidos, ningún corazón llorará por ellos. Además, si alguien siente curiosidad, todavía se pueden adquirir  desde los enlaces  (¿?).

  • Scouts en Bondage (recordemos que el bondage son las fantasías sexuales al atar o ser atado)

  • El inglés como segunda puta lengua.

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Archienemigos de Roma. Antíoco III Megas

21 oct
21 octubre 2010

Décima entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestro archienemigo de hoy es uno de los grandes soberanos helenísticos. Antíoco III el Grande, Ἀντίoχoς Μέγας en griego, fue rey de Siria desde el 223 al 187 a.C. Nacido sobre el 241 a.C., fue el segundo hijo de Seleuco II Calinico, quien a su muerte legó el reino a su hermano mayor, Seleuco III Soler Cerauno, que fue asesinado en una expedición a los montes Tauro (Cilicia), quedando así nuestro personaje como único sucesor de la línea dinástica seleúcida.

Cuando Antíoco accedió al trono su imperio estaba comenzando a resquebrajarse. El reino helenístico más vasto desde el reparto de los diácodos había sufrido un serio retroceso en sus fronteras, perdiendo el extremo oriental (Bactria) ante los partos, además de territorios en Galatia y Panfilia (donde encontró la muerte su hermano en un vano intento de recuperarlos) y la constante presión desde el sur por parte de los Ptolomeos de Egipto, unos vecinos muy engorrosos que fueron un foco constante de hostilidades durante todo su reinado.

En esta precaria situación comenzó su reinado Antíoco III. Su primer objetivo fue precisamente el vecino del Nilo, provocando la Cuarta Guerra Siria en el 219 a.C. Tras ocupar Judea y Palestina durante dos años, el rey seleúcida se plantó en Egipto con 62.000 infantes, 6.000 jinetes y 102 elefantes de guerra. Ptolomeo IV Filópator contaba con similares efectivos a los de su adversario, pero con menos caballería y elefantes. Esa desventaja táctica no condicionó el resultado de la batalla de Rafia (Gaza) del 22 de Junio del 217 a.C. Ptolomeo puso en fuga al ejército seleúcida infringiéndole más de 10.000 bajas. Antíoco III se vio obligado a firmar una paz forzosa en la que Ptolomeo IV sacó tajada, recuperando Palestina entera para su reino. Años después intentó de nuevo recuperar su hegemonía en el Creciente Fértil, pero los generales de Ptolomeo V le derrotaron de nuevo.

Ante el nuevo revés militar y táctico que sufrió en su frontera sur, sus ambiciones por recuperar el antiguo imperio de Alejandro se centraron en el norte. Sólo había un problema para expandirse por Anatolia, una incómoda República cuya influencia ya llegaba hasta allí de la mano de sus estados aliados, Pérgamo y Rodas: Esa molestia se llamaba Roma. Las tensiones se recrudecieron a partir del 196 a.C. cuando Tito Quincio Flaminio derrotó a Filipo V de Macedonia (socio de Antíoco III en su plan expansivo de reparto territorial) en la batalla de Cinoscéfalos. Viendo las intenciones de Antíoco de reanudar sus campañas en Judea y Fenicia, Roma envió emisarios a la corte seleúcida conminando a no reanudar hostilidades con Egipto (obviamente, las posesiones de ultramar de los Ptolomeos eran prescindibles, pero el granero de la República no podía caer en manos incontroladas)

Antíoco, hombre vehemente e impulsivo, hizo caso omiso de las advertencias romanas y saqueó Palestina. Una vez consolidada su posición, giró hacia el norte, ocupando las tierras ptolemaicas de las costas Cilicia y Caria. Este pulso acabó con un pacto entre los dos reinos helenísticos que concedió Celesiria a Antíoco, además de cerrar una boda de estado con Cleopatra, hermana de Ptolomeo.

Por estas fechas, sobre el 195 a.C., llegó al Éfeso un refugiado muy interesante para los planes políticos del ambicioso Antíoco, Aníbal Barqa. El cartaginés, derrotado en Zama por Escipión y repudiado por los Sufetes de Cartago siete años después, no tuvo más remedio que exiliarse en Oriente. Y qué mejor lugar que la corte de Antíoco en vísperas de un enfrentamiento directo con su enemigo secular. Quizá fue Aníbal quien persuadió a Antíoco a mejorar el entrenamiento y disposición de sus ejércitos, cruzar los Dardanelos y plantarse en Grecia con el pretexto de alzar en armas a Esparta y Etolia contra la arrogancia romana. El plan de Antíoco era mucho más arriesgado; consistía en crear una alianza helena contra Roma basada en la Liga Aquea, el apoyo de Filipo de Macedonia y el resto de estados helenísticos. Roma no titubeó y envió un ejército a Grecia para dejar las cosas como estaban.

En Abril del 191 a.C. se vieron las caras Antígono III y Marco Acilio Gabro en las Termópilas (en el mismo lugar de la gesta de Leónidas) Como pasó con el rey espartano contra los persas, Catón descubrió el paso que bordeaba el desfiladero y las tropas romanas sorprendieron a las seleúcidas. El propio Antíoco perdió varios dientes a causa del impacto de un proyectil y hubo de huir desde Eubea a Éfeso.

Una serie de enfrentamientos menores se sucedieron en el 190 a.C., principalmente destacables en Mioneso y Eurimedonte, éste último ya dirigido por Aníbal frente a la escuadra rodia. Ambos fueron fracasos seleúcidas. La batalla decisoria tuvo lugar en Lidia en el 189 a.C. En la llanura de Magnesia se enfrentaron las legiones de Lucio Cornelio Escipión (el hermano del Africano, también presente) y su aliado Eumenes de Pérgamo contra los ejércitos conjuntos seleúcidas y gálatas de Antíoco. De nuevo el seleúcida tenía superioridad numérica, pero no táctica. Su ejército estaba compuesto de mercenarios y reclutas frente a las entrenadas legiones romanas. Los dos grandes rivales de las guerras púnicas no pudieron enfrentarse de nuevo aquel día. Escipión el Africano estuvo indispuesto el día de la batalla y Antíoco no le permitió al cartaginés ser más que un simple asesor (quizá bajo la presión de la nobleza seleúcida que tenía celo de la gloria del Barqa) Así les fue. Las legiones de Lucio Cornelio Escipión machacaron a las falanges seleúcidas y sus elefantes.

Ante tamaña derrota, y las graves consecuencias que tuvo en el equilibrio de fuerzas en la zona, Antíoco se vio forzado a firmar un tratado conocido como la Paz de Apamea en el que se comprometía a pagar 15.000 talentos de indemnización a Roma (una fortuna) y entregar a Aníbal (cosa que no hizo porque el cartaginés escapó a tiempo recabando tiempo después en la corte de Prusias de Bitinia), además de otras concesiones menores que establecían la frontera seleúcida en los montes Tauro. Estas duras condiciones favorecieron a los aliados de Roma, como Rodas y Pérgamo, dejando a la República como estado dominante y árbitro del Mediterráneo Oriental.

El rey sirio al final comprendió que sus pretensiones en Occidente habían quedado cortadas en seco por las legiones de Roma. Respetó los pactos contraídos y se dedicó a fortalecer el verdadero corazón de su imperio, Mesopotamia. Su muerte fue extraña. Sucedió en el 187 a.C. cuando intentaba expropiar los tesoros de un templo en Ecbatana (hoy Hamadán, Irán) Le sucedió su hijo Seleuco IV Filópator.

Para quien quiera sumergirse en este momento legendario le recomiendo encarecidamente que se lea “La Traición de Roma” de mi buen amigo Santiago Posteguillo.

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¿Tienes ya tu tarjeta de fumador?

19 oct
19 octubre 2010

Igual que existieron las cartillas de racionamiento, cuyo contenido dependía del poder adquisitivo, el 1 de octubre de 1940 se comenzaron a distribuir en los Ayuntamientos las “tarjetas de fumadores“.

Los requisitos para poder acceder a dicha tarjeta y conseguir el preciado botín:

  • Partida de nacimiento (sólo para mayores de edad)
  • Declaración jurada que acredita que se es fumador.
  • Certificado de buena conducta (emitido normalmente por el párroco).

Y otro… Ser hombre. Estaba mal visto que las mujeres fumasen: “eso es cosa de putas“.

Esta tarjeta da derecho a adquirir en las Expendedurías de esta ciudad, la cantidad de tabaco proporcional a cada saca durante los tres primeros días. Dicha cantidad se anunciará oportunamente y antes de comenzar la expendición de cada saca.

Como ejemplo esta publicación en ABC de noviembre de 1945 en la que se anuncia la venta de cigarrillos “Lucky”

Tal y como se están poniendo las cosas, no os extrañe que algún día volvamos a utilizar estas tarjetas.

Imágenes: Fernando Solís, Fotos de la Guerra Civil. Fuente: Los años del miedo – Juan Eslava Galán.

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La cena más cara de la Historia

17 oct
17 octubre 2010

El valor de esta cena asciende a diez millones de sestercios. Consultadas algunas referencias (1,2) para calcular el equivalente en euros, la cena en cuestión ascendería a unos 15 millones de euros. Y la otra cuestión sería el número de comensales que en este caso sólo sería una, Cleopatra VII.

Marco Antonio, amigo de César y su más encarecido vengador, solicitó el apoyo de Cleopatra, la cual accedió aún teniendo su país al borde de la ruina. Después de un sensual encuentro en Tarso, en su fastuoso trirreme real, Cleopatra exigió la ejecución de su hermana Arsinoe como requisito indispensable para prestarle ayuda a Antonio, el cual accedió a su propuesta. En aquella cita, ambos se enamoraron apasionadamente. Cleopatra, tratando de impresionar a su amante, apostó que era capaz de meterse “entre pecho y espalda” una cena de diez millones de sestercios. Lógicamente, Marco Antonio aceptó.

Llegado el día en cuestión, se sirvió la cena con los majares más exquisitos y, lógicamente, caros (para saber cómo puede ser una cena de la época lo podéis ver aquí) pero nada raro a la vista de Marco Antonio. Llegó Cleopatra a la cita con un impresionante collar con dos hermosas perlas, se dirigió a Planco, elegido juez de la contienda, y le preguntó cuánto podría valer cada una de las perlas: “Al menos, cinco millones de sestercios“, contestó el juez.

Tras dicha “tasación”, Cleopatra echó una de las perlas en una copa y la llenó de vinagre (recordemos que las perlas están formadas principalmente por carbonato de calcio que al reaccionar con el vinagre desprende calcio y CO2) para que se disolviese la perla y poder beberla. Cuando iba a repetir la operación con la segunda perla, para “gastar” los diez millones, Marco Antonio se dio por vencido.

Fuente: Historia del Mundo sin los trozos aburridos – Fernando Garcés

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Electrocutarse es muy fácil

15 oct
15 octubre 2010

En 1931 el doctor austriaco Stefan Jellinek publicó el libro “Elektroschutz in 132 Bildern” (Electrocutarse en 132 imágenes). Este libro nos muestra 132 ilustraciones de situaciones cotidianas que debemos evitar para no correr el peligro de electrocutarnos. Aquí os dejo algunas “muy curiosas”…








Aquí podéis ver más.

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El día que Alejandro Dumas pilló a su mujer con un amigo

13 oct
13 octubre 2010

El genial escritor francés Alejandro Dumas (1802 – 1870) se casó con la actriz Ida Ferrer en 1840. Aquella boda no fue por amor sino por la dote que aportaba Ida y con la que podría saldar las múltiples deudas que el escritor tenía.

Vívían en la misma casa pero separados, Ida en la planta baja y Dumas en el primer piso. Una noche muy fría de invierno, volviendo tarde a su casa, Dumas pensó que tal vez en el apartamento de Ida habría fuego en la chimenea y llamó. La esposa le abrió en camisón porque ya se había ido a la cama, pero el fuego de la chimenea seguía encendido y Dumas se sentó. Las prisas de su mujer, para que se fuera, hicieron sospechar que algo pasaba. Echó un vistazo por la estancia y encontró en el balcón a su amigo Roger de Beauvoir, que temblaba de frío. Lejos de montar una escena, Dumas le dijo a su amigo:

-Oye, Roger, has turbado la paz de mi familia. Quiero perdonarte. Seamos magnánimos como lo eran los antiguos romanos, que cuando querían hacer las paces se reconciliaban en la plaza pública.

Y cogiéndole la mano la colocó entre las piernas de su mujer añadiendo:

-Ésta será nuestra plaza pública.

Fuente: Intimidades de la Historia – Carlos Fisas

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Muertos por un plato de sopa y en el último minuto.

12 oct
12 octubre 2010

El armisticio de la Primera Guerra Mundial, entre Francia y Alemania, se firmó en Rethondes (Francia) el 11 de noviembre de 1918 a las 5:00 pero no entró en vigor hasta las 11:00. Esas seis horas fueron fatales para el francés Augustin Trébuchon y para el americano Henry Gunther.

Augustin Trébuchon era un humilde pastor que, en sus ratos libres, tocaba el acordeón en las fiestas de los pueblos. El 4 de agosto de 1914 se enroló en el ejército y fue destinado al 415º Regimiento de Infantería como mensajero. La mañana del 11 de noviembre, sobre las 10.45, llevaba un mensaje para la 163ª División de Infantería situada en Vrigne-sur-Meuse, en las Ardenas, cuando fue abatido por los disparos de los alemanes. El mensaje decía:

Sopa caliente a las 11:30 (recordemos que el armisticio entraba en vigor a las 11.00)

Henry Gunther era un empleado de un banco en Baltimore. En 1917 se alistó en el ejército y fue destinado en el 313 Regimiento de Infantería, 79 División de las Fuerzas Expedicionarias de América. A primera hora del 11 de noviembre de 1918, el 313 recibió la orden de avanzar hacia Metz a pesar de que el Armisticio entraría en vigor a las 11:00. En el camino se encontraron dos escuadrones de alemanes que dispararon al aire, como advertencia. El regimiento americano se puso a cubierto y cuando todo estaba en calma, Gunther salió corriendo y gritando hacia las lineas enemigas. Los alemanes, sorprendidos, aguantaron hasta que ya se echaba sobre ellos y dispararon.

Henry Gunther moría a las 10:59.

Fuentes e imágenes: Find a grave, Wikipedia, The Baltimore Sun, Newsweek

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