Archive for month: julio, 2010

Cinturones de castidad e infibulación

28 jul
28 julio 2010

En la versión más extendida sobre los cinturones de castidad los caballeros “ponían” estos artilugios a sus damas para proteger su “más preciado tesoro” y, así, partir tranquilos a luchar contra el infiel. Estos artilugios, normalmente metálicos, se colocaban entre los muslos de la mujer y tenían dos orificios que permitían evacuar la orina, las heces y la sangre menstrual, pero impedían la entrada de osados visitantes.

Otras versiones, no tan novelescas, van tomando cuerpo y niegan la anterior basándose en los problemas de salud (úlceras, laceraciones…) que podría acarrear el uso durante largo tiempo (las guerras podían durar meses o incluso años) de estos “accesorios”. Es más, creen incluso que podrían ser utilizados, en versiones más “llevaderas” y durante cortos espacios de tiempo, por las propias mujeres para protegerse de las frecuentes violaciones sobretodo durante acuartelamientos de soldados, travesías de mar…

Y para rizar el rizo, el médico escocés John Moddie apuntaba que se utilizaban para evitar la masturbación de las mujeres. Y en este punto llegamos a este “palabro”, la infibulación.

La infibulación fue un invento del alemán S.G. Vogel en 1786 y consistía en encerrar en cajas portátiles ambas manos, con objeto de impedir la masturbación. Normal si pensamos que para este individuo la masturbación era una enfermedad.

P.D.: Según la RAE el verbo infibular significa colocar un anillo u otro obstáculo en los órganos genitales para impedir el coito y la infibulación ha derivado en la mutilación de los genitales femeninos.

Fuente: Historias curiosas de la Medicina – Luciano Sterpellone
Foto: Tienda Medieval

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¿Por qué los turcos no comen croissant?

26 jul
26 julio 2010

Sólo es una pregunta que podría plantearse si hacemos caso a la leyenda sobre el origen del croissant.

La Batalla de Kahlenberg,  también llamado Segundo Sitio de Viena, tuvo lugar en 1683. Tras asolar los Balcanes y toda Hungría, ahora tocaba el turno a la capital imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Unos 150.000 soldados turcos, al mando del visir Kara Mustafá, pretendían conquistar la ciudad como puerta de la islamización de toda Europa Central. En 1529 ya se había producido el primer sitio de Viena por las tropas turcas al mando del sultán Süleiman I Kanuni.

El emperador Leopoldo I solicitó la ayuda al Papa. Éste, llamó a cruzada y acudieron todos los países cristianos de Europa (excepto el propio rey de Francia, al que llamaron «el rey Moro»), siendo notable la presencia de polacos y alemanes. Las fuerzas cristianas derrotaron al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad el 12 de septiembre.

Para celebrar la victoria,  los pasteleros vieneses crearon el croissant, cuya forma se debe a la media luna presente en la bandera turca. Comerse un croissant representaba comerse a un turco y, por tanto, vengarse de ellos.

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Remedios contra el calor… New York, 1912

25 jul
25 julio 2010

En estos días de calor, bochorno, sofocos… y otros sufrimientos propios del verano, tratamos de contrarrestarlos con helados, líquidos, sombras y, sobre todo, aire acondicionado. Pero cómo soportaban estos días en la ciudad de New York, y otras, en 1912:

Niños chupando un enorme bloque de hielo en Manhattan.

Foto: EyeWitness to History

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Qvintilis

23 jul
23 julio 2010

Así se llamaba el quinto mes del calendario republicano hasta que Marco Antonio durante su consulado propuso al Senado cambiar de Quintilis a Iulius en honor a su idolatrado mentor el dictador Cayo Julio César.

Era el mes consagrado a Minerva, divinidad de la sabiduría asociada a la Atenea griega y una de las tres divinidades superiores del panteón romano, la tríada capitolina, junto a Júpiter y Juno.

El mes se representaba en el calendario como un mancebo bronceado cuyos cabellos asemejaban espigas debido a que era el mes en que los labradores comenzaban a segar sus campos de farro (trigo antiguo), avena y centeno.

Las Kalendas de Quintilis era día nefasto. Nada bueno podía hacerse hasta el día 4: Sirva de ejemplo que en las calendas de Iulius del 31 fue nombrado cónsul un joven llamado C. César Augusto Germánico. La historia lo recordará por el apodo que le dieron los legionarios de su padre durante su infancia en Germania: Calígula (botitas)

El día 5 tenía lugar una celebración imprecisa en honor a Júpiter llamada Publifuges. También comenzaban los Ludi Apollinares, del 5 al 12, consagrados a Apolo e instaurados durante la Segunda Guerra Púnica para entretener a la ciudadanía y conjurar los peligros que azotaban la república. Era una especie de “Acción de Gracias” al ejército romano en el que tenían lugar banquetes, juegos y procesiones de las matronas hasta los templos donde realizaban un curioso ritual: Barrían los altares con su pelo suelto.

El día 7 se rendía homenaje a la muerte de Rómulo, acaecida en el 715 a.C. Era una jornada licenciosa que también coincidía con una celebración curiosa, las Nonas Caprotinas, o fiesta del higo, un ritual en honor a Juno en el que las esclavas jugaban un papel predominante.

El día después de los Idus tenía lugar la celebración de la Stella Maris, vinculada a Isis en tiempos del Imperio. Se veneraba a Sirio, la estrella más brillante del firmamento y guía de los navegantes del Mediterráneo Oriental.

Según la tradición Cayo Julio César nació el día 11 de este mes. Por ello Marco Antonio eligió este mes, y no otro, para cambiar su nombre en honor del dictador.
Pero los agasajos para César no acabaron aquí. El 18 de Iulius del 29 a.C. (fecha curiosa, no elegida al azar años después), su hijo adoptivo, Augusto, consagró un templo en dedicado al culto del Divino César, el dictador garante del bienestar del Imperio. Cada año, desde el día 20 hasta finales de mes, tenían lugar en todo el Imperio los Juegos en su honor.


El día 20 era el día grande de Minerva. Se celebraban las Panateneas, herencia directa de las grandes fiestas atenienses en honor a Atenea. Consistían en una celebración cívica y multitudinaria en la que las damas más nobles de la ciudad ofrendaban a la diosa una túnica exquisita que se llamaba paladio y que les había llevado nueve meses confeccionarlo. Esta lujosa prenda se colocaba sobre la imagen de Minerva en un ritual solemne y, posteriormente, se realizaba una procesión por las calles para que el pueblo pudiese acariciarlo o, incluso, llevarse un trozo de él. Sacerdotes con ramas de olivo, jóvenes danzantes, música y color acompañaban a la diosa. Minerva era la protectora de las ciudades y su halo de protección descendía a toda la ciudadanía. Cada cuatro años tenían lugar unas festividades mayores llamadas Grandes Panateneas. Quien haya podido ver o asistir a la procesión de la Mare de Deu dels Desamparats saliendo de la Basílica de la Virgen en Valencia no necesita más palabras para describir esta festividad.

Entre el 19 y el 21 se celebraba la Lucaria, la festividad de los bosques sagrados asociada a la diosa agrícola Dea Dia.

El día 23 tenía lugar la última gran festividad del mes: la Neptunalia. Eran unas fiestas cuyo objeto era conjurar la sequía en honor a Neptuno, dios de las aguas y protector de los pescadores y navegantes. Estas festividades se realizaban cerca del mar, preferiblemente en un cabo, donde se llevaba a un buey para sacrificarlo en honor al dios y que servía de vianda para el banquete ceremonial. Los asistentes decoraban sus túnicas con elementos vegetales, se bebía a raudales y se realizaban competiciones náuticas.

Colaboración de Gabriel Castelló autor de Valentia

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Aviso a chorizos de hace 27 siglos

22 jul
22 julio 2010

El expolio de obras de arte y de restos de antiguas civilizaciones ha sido una constante a lo largo de la Historia y, lamentablemente, ha nutrido un importante mercado negro. Unas, como los pirámides de Egipto, fueron protegidas con “trampas” y misteriosas maldiciones; otras, como la biblioteca de Nínive, con castigos divinos. En esta última vamos a centrarnos, aunque el mensaje parece que iba dirigido a los propios asirios que no debían devolver los “libros tras cogerlos prestados de la biblioteca”.

El rey Asurbanipal (Sardanapal para los griegos) gobernó Asiria desde el 668 a. C. al  627 a. C. En el reinado de Asurbanipal, el esplendor asirio era evidente no sólo en su poderío militar, sino también en su cultura y las artes. Asurbanipal creó la biblioteca de Nínive, la cual fue la primera biblioteca que recogió y organizó el material de forma sistemática. Se cree que pudo reunir más de 30.000 volúmenes en forma de tablillas de arcilla. El juego más grande de tablillas se encuentra en el Museo Británico de Londres.

En el año 1872 los arqueólogos George Smith y Hormuzd Rassam trabajaban en las ruinas de la biblioteca de Nínive y descubrieron en los bordes de las tablillas de arcilla unas anotaciones relativas a la materia que trataban y un aviso:

Al que se llevare esta tabla, abrúmenle Asur y Belit con su ira, y borren su nombre y posteridad de la faz de la tierra.

Ahora utilizamos mensajes más directos y concretos.

Traducción: Este es tu culo o, este es tu culo en la cárcel O. ¿Alguna pregunta?

Fuente: El libro de los hechos insólitos – Gregorio Doval. Imágenes: Astrosafor, Perufreaks

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La Gioconda sufría malos tratos

19 jul
19 julio 2010

La Gioconda o Mona Lisa de Leonardo da Vinci es, como todo el mundo sabe, el retrato más famosos de la historia de la pintura. Parece ser, que el retrato corresponde a la esposa de Piero Francesco del Giocondo y que le llevo a Leonardo más de tres años terminarla, si es que en algún momento la terminó. La obra permaneció con el artista hasta su muerte en 1517 y fue adquirida por el monarca francés Francisco I.

La técnica empleada, la modelo, el paisaje de fondo, sus manos, su robo… todo queda bajo la sombra del misterio. Críticos de arte, historiadores y psicólogos han intentado explicar su enigmática sonrisa pero ha sido un dentista el que ha dado la versión más “terrenal”.

El doctor Joseph Borkowski, dentista de Maryland, paso varios días estudiando la obra en el Louvre y éstas fueron sus conclusiones:

Su expresión es propia de aquellas personas que han perdido los dientes incisivos. Además, afirmaba que posiblemente la Gioconda los pudo perder debido a una paliza, porque en los delgados labios se puede apreciar una pequeña cicatriz. Por tanto, no se trataba de una sonrisa sino de una mueca. Por último, teniendo en cuenta que las comisuras de los labios están ligeramente hundidas es de suponer que también le faltarían los colmillos.

Lo bueno que tiene esta explicación es que únicamente se centra en lo que ve y su interpretación según su trabajo. Deja a un lado prejuicios románticos, enigmáticos, poéticos, misteriosos… que tanto gustan, y utilizan, los críticos de arte. Éstos siempre “ven más allá” que el resto de los mortales.

Fuente: Los errores de la Historia – Roger Rössing

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Nunca embarques con alguien llamado Hugh Williams

18 jul
18 julio 2010

No sé si os acordaréis de la película el Protegido (2000) escrita, producida y dirigida por M. Night Shyamalan, director de “el sexto sentido”, y protagonizada por Bruce Willis y Samuel L. Jackson. David, Bruce Willis, sale ileso, milagrosamente, de un terrible accidente ferroviario y como “la realidad supera a la ficción” os presentaré a un “protegido” o, mejor dicho, a un “nombre protegido”: Hugh Williams.

  • El 5 de diciembre de 1664 se hundió un barco en el estrecho de Menay, en la costa norte de Gales, muriendo ochenta y dos pasajeros, el total del pasaje, salvo un tal Hugh Williams.
  • El mismo día de 1785, se hundió otro barco en el que perecieron setenta pasajeros, excepto un hombre llamado Hugh Williams.
  • El 5 de agosto de 1860, un tercer barco se hundió y perecieron veinticinco pasajeros, habéis acertado los que habéis supuesto que había un superviviente llamado Hugh Williams.

No soy muy de cruceros pero desde este momento, si embarco en alguno, pediré la lista de los pasajeros y si encuentro algún Hugh Williams…. me quedaré en tierra.

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Un billete de metro de un millón de pesetas

16 jul
16 julio 2010

En 1913 Madrid contaba con 600.000 habitantes y el transporte en superficie (tranvía, carretas…) comenzaba a mostrarse insuficiente. Así que, los ingenieros Carlos Mendoza, Miguel Otamendi y Antonio González Echarte idearon y diseñaron el primer transporte suburbano de Madrid, y de España. Inicialmente la propuesta no tenía muchos adeptos – el eterno problema de los pioneros – y un alto coste para ponerlo en marcha (8 millones de pesetas).

Sólo el Banco de Vizcaya se interesó en el proyecto y aportó 4 millones con la condición de que el resto lo aportasen los beneficiarios del Metro, los madrileños. Se pusieron manos a la obra y, a duras penas, pudieron reunir otros 3 millones… sólo faltaba uno.

Alfonso XIII creía en este proyecto y aportó el millón que faltaba, pero con la condición de ser el primer viajero.

El 24 de enero de 1917 se creó la Compañía Metropolitana Alfonso XIII. Los trabajos comenzaron el 17 de julio del mismo año. La primera línea entre Puerta del Sol y Cuatro Caminos – con casi 4 km, 8 estaciones y 10 minutos de trayecto -se inaugura por el rey Alfonso XIII el 17 de octubre de 1919.

El billete costaba 15 céntimos y el monarca pagó 1 millón de pesetas.

Fuente: Menudas historias de la historia – Nieves Concostrina, Wikipedia, EsMadrid

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Científicos “salvajes” experimentan con sanguijuelas y ajo

15 jul
15 julio 2010

Los Premios Ig Nobel son una parodia estadounidense del Premio Nobel y se entregan cada año a principios de octubre por los logros de diez grupos de científicos que “primero hacen reír a la gente, y luego la hacen pensar. Organizado por la revista de humor científico Annals of Improbable Research, el premio se entrega en una ceremonia en el Sanders Theatre, de la Universidad de Harvard (los primeros cuatro años se hizo en el MIT).

Algunos de estos trabajos incluso fueron publicados por prestigiosas revistas como Nature, British Medical Journal… Uno de los trabajos que fue premiado, y publicado en British Medical Journal, trataba sobre “El efecto de la cerveza, el ajo y la nata agria sobre el apetito de las sanguijuelas” (¿?) por los biólogos suecos A. Barheim y H. Sandvik, de la Universidad de Bergen.

Los resultados del “interesante” estudio fueron concluyentes: con la cerveza y la nata su sed de sangre aumentaba hasta límites insospechados, pero con el ajo… Como a los vampiros:

Las dos sanguijuelas, aplicadas a un antebrazo embadurnado de ajo, comenzaron a retorcerse y a arrastrarse antes de tomar posición para succionar… Pero su salud se había debilitado. Al colocarlas sobre la piel limpia, intentaron alimentarse, pero no lograron mantener la necesaria coordinación. Ambas murieron a las dos horas y media de su exposición al ajo.

Y para rematar la faena, la guinda del pastel:

Por razones éticas, al llegar a este punto del ensayo, interrumpimos los experimentos con ajo.

¡Descansen en paz!

Fuente: Historias curiosas de la Medicina – Luciano Sterpellone

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Vacaciones HdH

06 jul
6 julio 2010

Con vuestro permiso me voy a permitir unos días de vacaciones. Me quito el reloj para que el tiempo no condicione mis días de descanso, sólo me dejaré llevar por “el dolce far niente“…

Playa, sol, chiringuito, espetos, terrazas, gastronomía, música, cine… Aquí cierro

Nos vemos el 15 de julio. Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros…

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Archienemigos de Roma. Viriato

05 jul
5 julio 2010

Octava entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Viriato, el terrorista luso. Mito, leyenda, héroe y azote de la República durante siete años, Viriato es uno de los más renombrados “Archienemigos de Roma” de todos los tiempos. Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, así como el lugar. Mientras Portugal quiere atribuirse su origen luso argumentando que procedía del Mons Herminius (Serra da Estrela) mientras otras teorías le hacen sayagués, exactamente de Torrefrades. La hipótesis más extendida es la que ubica su nacimiento cerca de la vaccea Ocalam(Zamora), más concretamente en Ocelum Duri, una futura mansio de la que sería años después Vía de la Plata a pocos kilómetros del asentamiento indígena que ocupaba la actual Zamora. La primera fuente clásica que da alguna referencia sobre su persona es Diodoro Sículo, catalogándolo como guerrero lusitano. Tito Livio comentó de él que era un pastor soldado y Apiano, quizá el más afable de todos, elogió los siete años de campaña en los que no tuvo que intervenir por casos de indisciplina, ofreciendo una imagen de Viriato como a un hombre de palabra, un caudillo indígena valeroso y justo.

La Lusitania (que comprendía el actual sur de Portugal y buena parte de Extremadura y sur de Castilla-León) era una región levantisca. En el año 150 a.C. estaba siendo apaciguada por el pretor de la Hispania UlteriorServio Sulpicio Galva. Este aristócrata codicioso recibió una embajada lusitana deseosa de establecer una tregua duradera que sirviese para confirmar las reivindicaciones indígenas frente al gobierno provincial. Los lusitanos habían comprobado la carencia de escrúpulos del talGalva y preferían una paz pactada a una guerra de destrucción orquestada a conciencia por aquel cruel romano. Galva convocó a las tribus lusitanas a una reunión en las que les ofrecía tierras a cambio de paz. Los lusitanos acudieron a la llamada del pretor ignorando que se dirigían a una trampa. Cuando tuvo reunidas en tres campamentos cerca de 30.000 personas – entre hombres, mujeres y niños – les solicitó a los guerreros que entregasen sus armas como señal de amistad. Fue entonces cuando se desencadenó una matanza sin parangón en la Hispania antigua. 9.000 personas murieron allí mismo acuchilladas por las legiones de Galva y otras 20.000 fueron vendidas como esclavas en la Galia. Sólo unos pocos afortunados pudieron escapar de aquel infierno, entre ellos el joven Viriato. Su profundo odio a los enviados de Roma germinó y cuajó en su alma tras contemplar aquella triste jornada.

A este ignominioso hecho, por el que se procesó al pretor Galva a su vuelta a Roma y del que salió absuelto sólo gracias a los sobornos y su buena oratoria, se sucedieron tres años de guerra irregular entre los rebeldes lusitanos y las legiones consulares. En el 147 a.C., durante un lance e estas operaciones, un contingente lusitano quedó atrapado por las legiones de Cayo Vetilio. Fue en aquel momento cuando Viriato tomó las riendas de la resistencia lusitana. Parece ser que, reunido el Consejo ante la gravedad de la situación, prometió a las tribus sacarlas del cerco romano si le aceptaban como caudillo; éstas aceptaron su órdago y Viriato consiguió su propósito rompiendo el cerco romano al atacar por varios puntos de forma simultánea a las legiones de Vetilio. El líder lusitano, buen conocedor de la complicada orografía hispana, entendió que no era posible derrotar a las legiones en campo abierto estableciendo una batalla frontal al uso y costumbre de la época. El terreno y la precariedad de equipamiento de sus hombres le condujeron a llevar a cabo con maestría su propio estilo de guerra: la guerra de guerrillas. El sistema funcionó. El propio Vetilio cayó abatido en una de sus escaramuzas cuando, entre el fragor de la algarada, fue confundido con un legionario raso.

Durante los años siguientes hombres de la talla de Plaucio, Unimano y Nigidio fueron derrotados por la coalición lusitana, atacando a pequeños grupos por sorpresa y retirándose antes de que las tropas romanas pudiesen reaccionar. Sus tácticas de acoso y fuga sirvieron de enseñanza años después a militares de la talla de Quinto Sertorio. De sus innatas cualidades como estratega da buena fe el historiador Apiano:

Dispuso a sus tropas en línea de batalla como si pretendiera combatir, pero les dio órdenes de dispersarse tan pronto como montara a su caballo, alejándose de la ciudad de Tribola por distintas rutas, y le esperaran allí. (…) eligió a mil hombres de su confianza y combatió todo el día a los romanos, atacando y retrocediendo gracias a sus rápidos caballos. Tan pronto como conjeturó que su ejército se hallaba a suficiente distancia y a salvo, huyó, salvando así a sus hombres de una situación desesperada
Guerras Extranjeras “Guerras en Hispania”

Sólo Quinto Fabio Máximo Emiliano consiguió que Viriato se retirase hacia los montes y pudo recuperar temporalmente el control de algunas ciudades rebeldes. Pero lo que Emiliano consiguió con la fuerza de las armas, Viriato lo neutralizó con sus alianzas tácticas. Sus emisarios recorrieron media Hispania incitando a la rebelión contra Roma, una llama que prendió sin esfuerzo en muchas tribus celtíberas que también padecían la codicia desmedida de los gobernantes romanos.

La situación de inestabilidad permanente comenzó a molestar al Senado. Para solucionar definitivamente el problema lusitano decidieron enviar a Hispania a Q. Fabio Máximo Serviliano con más tropas e incluso elefantes. La superioridad numérica y táctica romana no amilanó al caudillo lusitano. En un claro desafío a Serviliano, Viriato llegó a atraparle entre sus hombres y varias tribus celtíberas que cambiaron de bando en el momento apropiado. Serviliano, acorralado entre dos importantes fuerzas indígenas – y viendo peligrar su propia vida y la de sus hombres – accedió al acuerdo de paz que le propuso Viriato. Tras liberar a Serviliano, el Senado ratificó el armisticio, le reconoció como Dux Lusitanorum, permitió que mantuviesen sus armas y privilegios y le otorgó el título de “Amigo de Roma”. Esto ocurrió en el 140 a.C.

Poco tiempo duró este precario equilibrio. Roma había sido ofendida y humillada por la victoria lusitana. Además, el éxito de la coalición de tribus comandada por Viriato podía alentar nuevos intentos de sedición entre los belicosos clanes celtíberos. Por ello, al año siguiente el pretor de la Ulterior urdió un plan avieso con el que zanjar el asunto. Una embajada fue convocada en territorio romano con un pretexto vano; El motivo real de aquella reunión era ofrecerles a Audax, Ditalco y Minuro, los tres embajadores y lugartenientes del caudillo lusitano, una suculenta recompensa a cambio de la cabeza de su jefe. Los tres conjurados aceptaron la generosa propuesta y, a su vuelta, asesinaron a Viriato mientras dormía. Días después volvieron aCorduba, lugar donde estaba el Pretorio de Quinto Servilio Cepio – sucesor y hermano de Serviliano -, para reclamar el pago de su recompensa. Cepio no lo dudó ni un instante. Ordenó la ejecución inmediata de los tres embajadores, espetándoles a la cara la frase inmortal “Roma no paga a traidores

Dice la leyenda que las cenizas de Viriato acabaron junto a las de su mujer y fueron esparcidas en el paraje de la Ciudad Encantada de Cuenca. El sucesor del caudillo traicionado fue un tal Tautalo. Éste nuevo líder no tenía las cualidades militares y anímicas de su antecesor pero, en cambio, era un buen diplomático. De hecho, fue él quien pactó una paz definitiva con el cónsul Marco Popilo en la que Roma, después de tantas hostilidades, le concedía a las tribus lusitanas las tierras de la discordia.

Los veteranos romanos, latinos y auxiliares de estas guerras lusitanas que se licenciaron al año siguiente de la muerte de Viriato obtuvieron del cónsul de turno, Décimo Junio Bruto, tierras en la Edetania para fundar una nueva colonia sobre una isla fluvial cerca de la desembocadura del río Turius. La llamaron Valentia. Era el 138 a.C., para ellos el 616 Ab Urbe Condita. Así lo explicó Tito Livio:

IVNIVS BRVTVS COS. IN HISPANIA IIS QVI SVB VIRIATHO MILITAVERANT AGROS ET OPPIDVM DEDIT, QVOD VOCATVM EST VALENTIA

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Ganadores II Premio de Relatos Cortos HdH

02 jul
2 julio 2010

Comenzábamos el 31 de marzo con la convocatoria del Segundo Premio de Relatos Cortos HdH Medieval y hoy, tras la participación de 97 relatos y la votación del Jurado, tenemos los relatos ganadores.


Antes de continuar me gustaría dar las gracias a todos los que habéis participado,  al Jurado (Juan Eslava Galán, Jesús Sánchez Adalid, Mª Pilar Queralt, Magdalena Lasala, Jesús Callejo, Juan Granados, Olalla García, Gabriel Castelló y Sebastián Roa) por su desinteresada colaboración y a los colaboradores ( Franç Gori de TOISON ediciones, Editorial ViaMagnaEscritores.org y al poeta mexicano Salvador Pliego) por hacer posible los premios.

Éstos son los ganadores:

  1. Mercedes Santos Esteras (Madrid – España) con el relato “Espadas, Cruces, Palabras…
  2. Gloria Viviana Echeverría (Buenos Aires – Argentina) con el relato “Las mariposas y la llama
  3. Manuel Jesús Prieto Martín (Madrid – España) con el relato “Calle de los Cuatro Cantillos“.

Enhorabuena a los ganadores y les recordamos los premios:

1º premio: 1 suscripción 1 año a la Revista Medieval + publicación del relato en la revista + Curso Creación de Personajes (Escritores.org, características del curso) + la novela  ”El enigma del códice de Bardulia” (Editorial ViaMagna) + poema relativo al relato ganador (Salvador Pliego)
2º premio: 1 suscripción 1 año a la Revista Medieval + publicación del relato en la revista + la novela  ”El enigma del códice de Bardulia” (Editorial ViaMagna)
3º premio: publicación del relato en la revista + la novela  ”El enigma del códice de Bardulia” (Editorial ViaMagna)

Para los premios me pondré en contacto con los ganadores la semana que viene – salgo el martes unos días de vacaciones -. Mercedes te dejo el poema que Salvador Pliego ha preparado para tu relato:

Espadas y papiros

Del año del Señor los velones se encendían:
Ángelus aeternus, sermón de monasterio.
Otón, Fraile: tus cruces por espadas,
rosarios por historias, saetas por grandeza,
y el códice firmado en las cámaras sin tiempo.

Otón, ¿y Blanca?
Mas, de página en página el papiro se agitaba.
Las teas de la orilla indagaban su mirada.
Otón, ¿y Blanca?

Año del Señor, paz sonámbula de siglos,
juramento nítido en la espada.
¡Oh sacrosanta validez del claustro!
La tinta era su espada y la historia de su amada.

Otón: hominis crudelis.

Año del Señor en el reino de los condes,
en la arcada de las nieves y el otoño de Scriptorium.

Y fue escrito en cada hoja, en cada hierba,
en cada mata, en cada parte de tragedia:
Año del Señor, mil diez entonces… ¡Año del Señor!
¡Oh férulas de muerte!
¡Oh inmaculada visión de lo terrestre!
¡Furia carnal en la montura!
Mas, de página en página el papiro se agitaba.
El códice se abría en la foja más intacta.

Y en una esquina del epílogo ancestral
mostraba una firma con sangre de su hermano:
“¿Y Blanca?… Alonso.”

Salvador Pliego

Colaboradores:

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