Son típicas, y muy cinematográficas, las arengas de los adalides antes de entrar en batalla para enardecer los ánimos de los combatientes.

En este caso el enfrentamiento era entre la reina de los icenos, Boudica, y el gobernador romana de Britania, Cayo Suetonio Paulo.

Boudica:

Nada está a salvo de la arrogancia y del orgullo romano. Desfigurarán lo sagrado y desflorarán a nuestras vírgenes. Ganar la batalla o perecer, tal es mi decisión de mujer: allá los hombres si quieren vivir y ser esclavos

Cayo Suetonio Paulo:

Ignorad los clamores de estos salvajes. Hay más mujeres que hombres en sus filas. No son soldados y no están debidamente equipados. Les hemos vencido antes y cuando vean nuestro hierro y sientan nuestro valor, cederán al momento. Aguantad hombro con hombro. Lanzad los venablos, y luego avanzad: derribadlos con vuestros escudos y acabad con ellos con las espadas. Olvidaos del botín. Tan sólo ganad y lo tendréis todo

Si queréis conocer más sobre esta “archienemiga” de Roma y de este batalla, el viernes “Boudica, la reina britana“.

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