Archive for month: mayo, 2010

Relatos participantes en el Segundo Premio de Relatos

31 may
31 mayo 2010

El 29 de mayo terminó el plazo para enviar los relatos y poder participar en el Segundo Premio de Relatos Cortos HdH Medieval y la respuesta por vuestra parte ha sido… EXCELENTE.

Si en la primera convocatoria contamos con 80 relatos en ésta hemos llegado a los 97. Si sobresaliente ha sido la cantidad, la calidad… un “marrón” para el Jurado y para mi. Antes de pasar a enumerar los relatos que optan al Premio, me gustaría dar las gracias a todos los que han ayudado a difundir el premio y, en especial, a Pensamientos JFS, Historias de nuestra Historia, Holocausto en Español y El Interior Secreto.

El 14 de junio se publicarán los 10 relatos finalistas que se remitirán al Jurado para que seleccione los tres ganadores.

Éstos son los 97 relatos:

  1. Agar y la torre
  2. Hedor de novia
  3. Tempus Fugit
  4. Barac y la pluma
  5. Versos
  6. Remembranzas de Leonor
  7. El afortunado
  8. Carta de Caio Galo
  9. Eclipse de luna
  10. La abadesa
  11. El conde de Sotomayor y doña Urraca
  12. Apostasía
  13. Quiero saber su nombre
  14. Cercamon
  15. Hashashin
  16. El castillo
  17. Sunna se explica
  18. OHH
  19. Mujer
  20. Los perxuraos
  21. Las mariposas y la llama
  22. Crónica de una bestia
  23. Brillante paradoja
  24. Urrea el señor de Trasmoz
  25. La huella de Babieca
  26. Los últimos minutos de Berenguer de Lacroisille
  27. Seis gestos en la vida de Saladino
  28. El bosque Snagov
  29. Delirio de amor entre el imán y la brújula
  30. Yo, juglar
  31. María
  32. La verdad bajo palio
  33. Mannino de Pontassieve
  34. El hijo de la curandera
  35. Seguir un camino
  36. El lnquisidor
  37. Cuento de la vida y la muerte
  38. La noche más corta
  39. Memoria de cuanto fueron
  40. Constantinopla
  41. Espadas
  42. Hernando de Ahumada y Cepeda
  43. La decisión
  44. El tablero del osado
  45. El regreso soñado
  46. Tres ollas nuevas tiene el señor
  47. Cuando el ergotismo era un mal de Dios
  48. La antigua alianza
  49. El caballero del epitafio
  50. La torre, Agar, el agujero y los otros
  51. Blanca de Navarra
  52. Castelnuovo
  53. Muret
  54. La azucena roja
  55. El peregrino lombardo
  56. Unión eterna
  57. Ellos estaban en la luna de Valencia
  58. El fuego previo a la batalla
  59. Los ojos del guerrero
  60. Tierra de nadie
  61. El filo de la libertad
  62. Laura y Petrarca
  63. Auto de fe
  64. Estirpe
  65. La niña sabia
  66. El aliento de la libertad
  67. Música de laúd en la placeta
  68. Fedora
  69. Una mujer insaciable
  70. Recuerdos olvidados
  71. El corazón errante
  72. Los bastardos del bosque
  73. Las mesnadas del rey
  74. Sorpresa atemporal
  75. La postrimera vía
  76. El regalo
  77. El último baile
  78. De entre todos
  79. Llévame a Granada
  80. Piedra Sólez, nido de águilas
  81. El califa y Al Azahra
  82. El niño del árbol
  83. El cuadro secreto de Giotto
  84. Fray Boemundo de Sahagún
  85. Circo de magia
  86. El último visigodo
  87. Tú que perdonas los pecados del mundo
  88. Sólo sé que os adoro
  89. La batalla de Montsegur
  90. Crónica de un sueño
  91. Götaland
  92. Luz y oscuridad
  93. Calle de los Cuatro Cantillos
  94. Pariendo tradiciones
  95. Justicia de lobo
  96. Algunos trazos sobre lo que al primer Hanan y a los de su entorno aconteció
  97. La canción de Mikel

Si por algún error se ha omitido algún relato, tenéis de tiempo hasta el día 4 de junio para dejar un comentario en este post y poder subsanar el error.

Muchas gracias a todos por participar y buena suerte.

Colaboradores:

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Reconstrucciones virtuales de ciudades romanas

29 may
29 mayo 2010

Reconstrucciones virtuales de la ciudades romanas de Bílbilis (Calatayud, Zaragoza) y de Labitolosa (La Puebla de Castro, Huesca). Realizada por el grupo de investigación URBS y el GIGA (Grupo de Ingeniería Gráfica Avanzada) de la Universidad de Zaragoza.

  • Foro de Bílbilis
  • Termas de Bílbilis
  • Teatro de Bílbilis
  • Ínsula (manzana de casas) de Bílbilis
  • Curia de  Labitolosa
  • Termas de Labitolosa
Gracias por la aportación de Pilar Rivero Gracia del  Dpto. Didáctica de las Lenguas y de las Ciencias Humanas y Sociales de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación (Huesca)

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El papelón de ser asesor científico de un Presidente

28 may
28 mayo 2010

Normalmente, los Presidentes de los Gobiernos tiene la sana costumbre (ironía) de rodearse de cientos de asesores en distintas materias (economía, ciencia, cultura…), aunque muchas veces, por las decisiones de los distintos Gobiernos, uno duda de su eficacia. Otras veces, la mayoría, bastante tendrán con aguantar la risa por las “tonterías” que tienen que oír o responder.

En este caso, tenemos al físico Fran Press, asesor científico del Presidente americano Jimmy Carter.

Una mañana se encontraba el presidente leyendo la prensa y ante el titular que aparecía a toda página mandó llamar a su asesor científico:

Lllegan del Sol menos neutrinos de los esperados.

Cuando llegó Fran, profundamente alarmado le preguntó:

¿Podemos hacer algo, Press?

No sabemos la respuesta del científico pero podría haberle contestado:

Llama  a Bruce Willis y que con su grupo de perforadores de plataformas petrolíferas que taladren la superficie del Sol, hagan estallar una bomba nuclear y así producir más reacciones termonucleares para que se generen más neutrinos.

Recordemos que los neutrinos  son un producto de las reacciones termonucleares débiles que tienen lugar en el interior de las estrellas.

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¡Apuesto 500 libras a que la Tierra es plana!

27 may
27 mayo 2010

John Hampden, un fanático de la teoría que afirmaba que la Tierra era plana, se atrevió a postular este reto en 1870:

Apuesto 500 libras a que nadie puede demostrar que la Tierra es redonda, quien acepte este reto pagará la misma cantidad si no puede demostrarlo.

Alfred Russel Wallace, uno de los naturalistas más importantes – incluso a la altura de Darwin-, aceptó la apuesta. Poco podía ganar al mezclarse con este “charlatán”, pero sus problemas económicos le obligaron a “recoger el guante”.

John pedía como prueba “mostrar un río, canal o lago convexo”. Alfred preparó la prueba sobre un canal rectilíneo, en el que colocó unos marcadores, a la misma altura, sobre los tres puentes que lo cruzaban a intervalos de 4,8 Km cada uno. Luego, visto desde un telescopio, el marcador del centro parecería más alto.

El árbitro de Jonh declaró que los tres marcadores estaban perfectamente alineados (era amigo y seguidor de la misma teoría), el de Alfred declaró que el del centro parecía más alto. La disputa entre ambos se alargó hasta que John Hampten tuvo problemas con la justicia, por otros temas, y fue encarcelado. Alfred Russel no pudo cobrar las 500 libras y, además, tuvo que hacerse cargo de los costes del “experimento” porque Hampten se declaró en quiebra.

La ciencia y la experimentación nunca han sido un camino de rosas.

Fuente: Historias curiosas de la ciencia Cyril Aydon

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Cuando fumar era motivo de cárcel

26 may
26 mayo 2010

Parece ser que, según la última propuesta de reforma de la normativa actual, los fumadores vamos a ser arrinconados y señalados. Sólo me gustaría recordar que no matamos a Manolete, por si la Ministra de Sanidad no lo sabe fue Islero.

Dejando de lado estas “nimiedades” vamos a buscar los culpables de que en este país se fume, mejor dicho de que se fume en Europa. Para ello, nos tenemos que desplazar al continente americano, de donde es originaria la planta del tabaco, y remontarnos a 1.492 cuando Cristobal Colón descubrió América. En una de las expediciones que se enviaron al interior de las islas (Cuba o la Española), formada por Rodrigo de Jerez (marinero) y Luis de Torres (intérprete), se toparon con los indígenas que les dieron a probar… según la descripción de Fray Bartolomé de las Casas en su “Apologética sobre la historia de las Indias”:

encontraron en un camino a muchas personas que atravesaban las aldeas, los hombres siempre con un tizón en mano y ciertas hierbas para saborear así el perfume que son hierbas secas envueltas en otra hoja, seca también, en forma de cilindro ahusando y encendido por una punta.

Se aficionaron a esta costumbre indígena y, de vuelta a la patria, trajeron consigo el “maldito” hábito. El primer europeo que sufrió las consecuencias del tabaco fue el marinero Rodrigo de Jerez ( Luis de Torres se quedó en el fuerte Navidad en la Española, aunque hubiese tenido todas la papeletas para ser él, pues era judio converso). Rodrigo lo cogió con tanto gusto que era  habitual verle fumar por la calle, exhalando humo por la boca y por la nariz. La gente – ¡cómo somos con todo lo que desconocemos!- comenzó a murmurar que había vuelto poseído por el demonio.

Si juntamos demonio e Inquisición y lo agitamos…  el pobre Rodrigo fue condenado por brujería y paso varios años en la cárcel hasta que entendieron que el demonio nada tenía que ver con este hábito.

El uso del tabaco se extendió por toda Europa, incluso como remedio contra ciertas enfermedades, e incluso se comenzó a plantar en el viejo continente. De hecho el primer español que lo cultivó en nuestro país fue Fco. Hernández de Toledo, médico de Felipe II.

Fuentes: Historias curiosas de la Medicina – Lucianos Sterpellone, ABC Sevilla, University Club Cigar News

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La cara amable de la Física

25 may
25 mayo 2010

Cuando comencé Ingeniería, y digo comencé ya que no terminé, todas las asignaturas relacionadas con la Física daban mucho respeto, por no decir otra cosa. Igual que con la Historia, que habría pagado por tener como profesor a un tal Juan Antonio Cebrián, en la Física me hubiese gustado ser alumno de Sergio L. Palacios.

Para quien no conozca a Sergio L. Palacios os contaré que es Profesor del Departamento de Física en la Universidad de Oviedo y que, gracias al estupendo blog “Física en la Ciencia Ficción“, se atreve a difundir y divulgar la Física utilizando la Ciencia Ficción como disculpa.

Y qué mejor que sus palabras para conocer su trabajo plasmado en un libro:

Cuando escribí “La guerra de dos mundos: el cine de ciencia ficción contra las leyes de la física” no pretendía únicamente rendir homenaje a la célebre novela de H.G. Wells, sino dar cuenta al mismo tiempo de algo que sucede a lo largo de sus 37 capítulos. Esto no es otra cosa que una batalla continua entre el mundo de la ciencia ficción y el mundo de la física. Y dicha confrontación me sirve de excusa para divulgar esta ciencia habitualmente considerada como aburrida, árida o inaccesible. En sus páginas intento mostrar leyes y conceptos físicos con una cara amable, haciendo uso del cine de ciencia ficción, un género que suele presentar un enorme atractivo para los espectadores, especialmente los que se encuentran en la adolescencia, un período crítico de la vida donde suelen afianzarse o adquirirse las futuras vocaciones científicas.

Por las 244 páginas de “La guerra de dos mundos” desfilan los héroes y malvados de Star Wars, naves espaciales, superhéroes, armas devastadoras ideadas por científicos locos, viajeros del tiempo, hombres invisibles, cometas y asteroides en rumbo de colisión con la Tierra y muchas cosas más, todas ellas extraídas del imaginario del cine de ciencia ficción. Gracias a la infinidad de errores científicos cometidos o las exageraciones típicas de los guionistas de Hollywood, en cada capítulo del libro se aprovecha para examinar las consecuencias reales que esas equivocaciones tendrían en el mundo físico real, donde imperan las leyes de la física.

He intentado en todo momento escribir mi libro en un lenguaje llano, sencillo, cercano y accesible a todo el mundo, pero sin perder en absoluto un ápice del rigor científico que creo debe mantener una obra como ésta. De hecho, pienso que constituiría una flagrante contradicción no haberlo hecho así, ya que mi condición de profesor universitario me obliga a exigir ese mismo rigor a todos mis estudiantes. La ciencia sin su rigor no se distinguiría demasiado del lenguaje cinematográfico que suelen emplear las películas de ciencia ficción. Además, los títulos de los diferentes capítulos suelen ser un tanto enloquecidos, con mucho sentido del humor. En esta línea, no os perdáis “Las superpajas de Superman“, “Kamasutra para un superhéroe o cómo hacer un 69 en ausencia de pareja” (esta última parte se perdió en la edición definitiva y sólo sobrevivió “Kamasutra para un superhéroe”), “Polvo eres y en galleta te convertirás“, “Ninguna de cal y una de arena“…

“La guerra de dos mundos” nació de una forma curiosa. En el año 2004 propuse al vicerrectorado de mi universidad (la universidad de Oviedo) impartir una asignatura de libre elección que denominé “Física en la Ciencia Ficción”. Tras ser aprobado el proyecto, la matrícula ha sido desde entonces más que numerosa, a pesar de ser una universidad relativamente pequeña y de tratarse de una asignatura de física (con todos los inconvenientes que esto suele conllevar). Así, ya son seis cursos consecutivos en los que la he impartido. En el verano de 2006 decidí publicar el material que utilizaba en mis clases, pero no lo hice en papel, sino en forma de blog. Surgió entonces “Física en la Ciencia Ficción“. Desde entonces se encuentran allí recopilados más de 200 artículos. En el año 2008, la editorial Robinbook me propuso hacer una recopilación de varios y publicarlos en forma de libro, el libro que ahora os presento. ¡Espero que os guste y que lo disfrutéis tanto como yo al escribirlo!

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La policía calvinista prohibía disfrutar de la comida.

24 may
24 mayo 2010

El calvinismo es un sistema teológico cristiano y una actitud hacia la vida cristiana que pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas. Esta vertiente del Cristianismo Protestante fue desarrollada por el reformador religioso francés Juan Calvino (1509-1564).

Desde su exilio en Ginebra (Suiza), la ciudad se regía por los principios de la Reforma tal como Calvino los había definido en sus ordenanzas eclesiásticas, basadas en su obra magna, “Institución de la religión cristiana”. Ginebra se convirtió en el destino de muchos protestantes huidos de otros países. El fanatismo de Calvino llevó a la hoguera a Miguel Servet.

Su policía religiosa controlaba el día a día de los ciudadanos de Ginebra, se apostaban en los alrededores del lago Lemans – donde los ginebrinos disfrutaban de sus “picnics” – para comprobar que los fieles no disfrutaban del placer, llegando a probar la comida para ver que no estaba demasiado buena so pena de prisión.

Eran los talibanes del siglo XVI

Fuente: Toda la Historia del mundo – Barreau y Bigot

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Ante situaciones extremas, utiliza la imaginación.

23 may
23 mayo 2010

Cuentan que, en la Edad Media, un hombre fue injustamente acusado de asesinar a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona influyente y por eso buscaron a un “chivo expiatorio” para encubrir al verdadero culpable.
El hombre fue llevado a juicio, conociendo que tendría poca oportunidad de escapar al veredicto: ¡ LA HORCA !

El Juez, también cómplice, cuidó de que pareciera un juicio justo y le dijo al acusado:

- “Conociendo tu fama de hombre devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino”

Por supuesto, el juez corrupto había preparado dos papeles con la misma leyenda: “CULPABLE” y la pobre víctima se dio cuenta que era una trampa.

No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.

El hombre inspiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados pensando, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, escogió y agarró uno de los papeles y, llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon airadamente.

- “Pero… ¿qué hizo?… ¿Y ahora?… ¿Cómo vamos a saber el veredicto?”

- “Es muy sencillo” respondió el acusado. “Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos qué decía el que yo escogí”

Con rezongos y disgustos mal disimulados, tuvieron que liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. Albert Einstein

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