Archive for month: marzo, 2010

Segundo Premio de Relatos Cortos HdH Medieval

31 mar
31 marzo 2010

Visto el éxito de la primera convocatoria de este premio, al que se presentaron más de 80 relatos de los cinco continentes, se convoca el “Segundo Premio de Relatos Cortos Historias de la Historia Medieval“.

En esta segunda convocatoria nos acompaña, como en la primera,  TOISON edicionesFranç Gori) y en esta ocasión he “liado” para colaborar con este premio a la Editorial ViaMagna, Escritores.org y al poeta mexicano Salvador Pliego. Además, este año volvemos a contar con un Jurado que hasta a  José Manuel Lara (Grupo Planeta) le gustaría tener para el Premio Planeta.

Nuestro Gran Jurado está compuesto por:

  • Juan Eslava Galán
  • Jesús Sánchez Adalid
  • Mª Pilar Queralt
  • Magdalena Lasala
  • Jesús Callejo
  • Juan Granados
  • Olalla García
  • Gabriel Castelló
  • Sebastián Roa

Y con unos excelentes Premios:

1º premio: 1 suscripción 1 año a la Revista Medieval + publicación del relato en la revista + Curso Creación de Personajes (Escritores.org, características del curso) + la novela  ”El enigma del códice de Bardulia” (Editorial ViaMagna) + poema relativo al relato ganador (Salvador Pliego)
2º premio: 1 suscripción 1 año a la Revista Medieval + publicación del relato en la revista + la novela  ”El enigma del códice de Bardulia” (Editorial ViaMagna)
3º premio: publicación del relato en la revista + la novela  ”El enigma del códice de Bardulia” (Editorial ViaMagna)

Todavía puede haber alguna sorpresa más, en el apartado de premios, relativo a algún ambiente o ámbito medieval.

La dinámica del Premio es sencilla, de todos los relatos enviados HdH seleccionarán diez finalistas que serán remitidos al Gran Jurado. Mediante un sistema de votación, determinarán los tres ganadores de este Premio.

Bases del Premio:

  1. Podrán participar en este certamen todas las personas mayores de edad, siempre que sus trabajos sean escritos en castellano y estén inéditos, es decir, que no hayan sido publicados en ningún medio existente.  La extensión del texto no será superior a tres folios (o DINA-4) ni inferior a uno, en formato .doc. El tipo de letra del texto será Arial o Times New Roman, fuente 12 e interlineado sencillo.
  2. Serán relatos relativos a la Historia Medieval (entre los siglos V y XV) de cualquier lugar.
  3. Cada participante podrá enviar sólo un relato.
  4. Los relatos se adjuntarán en un correo electrónico (historiasdelahistoria@gmail.com) con el tí tulo “Premio Relato”. En el cuerpo del mensaje se incluirán los datos personales: nombre y apellidos del autor, número de DNI o pasaporte en España, dirección completa con código postal, correo electrónico y teléfono de contacto.
  5. El plazo de envío de los relatos comienza el 01 de abril de 2010 y finaliza el 29 de mayo de 2010.
  6. El ganador del Premio se publicará el 30 de junio de 2010.
  7. El autor, por el hecho de presentar el relato a concurso, declara que la obra es original y de su propiedad, y en consecuencia se hace responsable respecto a su propiedad intelectual.
  8. Los 10 relatos finalistas se publicarán en este blog y los tres ganadores en el blog y en la Revista Medieval.
  9. La participación en este premio supone la total aceptación de estas bases

Para cualquier duda, deja un comentario en este post y te contestaré. Creo que el “caché” del Jurado y los excelentes premios merecen de vuestro esfuerzo. Mucha suerte a todos y… a escribir.

Colaboradores:

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La ideología, un secreto

30 mar
30 marzo 2010

Gracias al genial Forges tenemos, en modo gráfico,  la evolución del saludo ideológico de nuestra sociedad.

El saludo ideológico, en teoría, es una expresión de la ideología propia de cada individuo, la que marca la realidad social o, simplemente, la que más interesa. La verdadera ideología, en muchos casos, sigue presa.

Imagen: Peatom

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Los sefardí­es conservaron las llaves de sus casas.

29 mar
29 marzo 2010

Desde los tiempos de los godos, los judí­os han sido perseguidos con  mayor o menor intensidad dependiendo del momento y el lugar. Fueron acusados de ser los portadores de la peste, de crucificar niños el dí­a de Viernes Santo para rememorar la pasión de Cristo, se les prohibió practicar determinados oficios, fueron recluidos en guetos y, para rematar la faena, eran marcados con señales distintivas (no fue un invento nazi, muy a pesar nuestro). Toda esta vorágine de humillaciones y aberraciones culminaron con el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemadaa.
Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, obligados a malvender sus pertenencias, a costearse el flete de los barcos… Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, Francia, Inglaterra, el Norte de África y el Imperio Otomano.
Hay varios detalles que nos demuestran el apego que tení­an por esta tierra, que también era la suya: primero, mantuvieron el sefardí­ o judezmo (el castellano del siglo XV) allá donde fueron y segundo, y más importante, conservaron las llaves de sus casas pensando en regresar, pero España se cerró a cal y canto. Las consecuencias económicas y culturales fueron devastadoras…

Espero que la Historia haya juzgado a los responsables y por mi parte sólo puedo pedir perdón.

Imagen: Kalipedia

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Historia de España en un suspiro

28 mar
28 marzo 2010

Enciclopedias, ensayos, libros de texto, novelas… todo parece poco para contar toda la Historia de España pero gracias a este gráfico animado podemos ver los territorios que ocupaba el imperio desde el siglo XVI hasta….

Gracias a Senovilla.

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Martivs

26 mar
26 marzo 2010

Era el mes femenino del mundo romano, consagrado a la gran Diosa Madre, Magna Mater; Hasta la reforma del calendario promovida por Julio César fue el primer mes del año. El nombre del mes rememora a Mars, Marte, dios de la vegetación en sus orígenes que acabó encarnando la afición más popular y habitual del senado romano: La guerra. El dios se representaba armado como un hoplita griego y su animal sagrado era el lobo.

Era un mes muy animado; En él se iniciaban de los cargos públicos, tenían lugar los comicios republicanos y, tras ellos, comenzaban los consecuentes consulados.
En las Kalendas de Martius se celebraba la Matronalia. Era la festividad de las mujeres casadas, las matronas. Los maridos agasajaban a sus esposas con banquetes y regalos. Incluso el gran poeta Publio Ovidio Nasón, que vivió en tiempos del austero Augusto, se replanteaba unas fiestas femeninas en el mes consagrado a Marte… Pero todo tiene una explicación: Tras el rapto de las sabinas se produjo una guerra entre Roma y sus vecinos. Dicha guerra acabó este primer día de Martius y, precisamente, el fin de las hostilidades fue orquestado por las mujeres de ambos bandos. La festividad estaba dedicada a la diosa Juno Lucina, “la que va a la luz”, divinidad protectora de los partos. No había embarazada en toda la ciudad que no fuese ese día a su templo a ofrecerle algún exvoto.

Para conmemorar el final del Mare Clausum – el cierre invernal de las rutas comerciales marítimas – el día 5 se celebraba el Navío de Isis. Los sacerdotes marchaban en procesión hacia el puerto y allí se botaba un navío cargado de ofrendas. La diosa Isis, procedente de Egipto, caló hondo como divinidad de importación en la Roma imperial. Hay muchas imágenes de Isis amamantando al niño Horus, una imagen que a simple vista recuerda la temprana imaginería mariana medieval. La profunda devoción de muchas mujeres romanas a esta diosa egipcia le allanó el terreno al posterior culto a la madre del Cristo.
En la víspera de los idus de Martius, fecha inmortal por motivos ajenos a la religión romana que luego explicaré, se celebraba la Mamuralia, la fiesta del viejo Marte, Mamurius Veturius; Esta celebración consistía en que un hombre viejo vestido con pieles era empujado fuera de la ciudad a garrotazos. Los garrotes eran largos y blancos y el viejo en cuestión personificaba al invierno. Era un rito de expulsión de los fríos y bienvenida a la primavera (recordemos que Marte en los tiempos remotos de la monarquía era el dios de la vegetación)

Los idus de Martius del 44 a.C. han pasado a la Historia por ser la fecha del asesinato político de César en las escaleras del Teatro de Pompeyo, en aquella fecha lugar de encuentro y debate del Senado. El arqueólogo y escritor italiano Valerio Máximo Manfredi acaba de editar una nueva novela con este nombre en la que recrea los últimos días del dictador y la conspiración republicana que acabó con su vida y su desmedida ambición.

El 17 de Martius tenían lugar la Liberalia, conocida también como las Grandes Dionisíacas o Bacanales. Liber fue el dios de la fertilidad y el vino original del pueblo romano que poco a poco fue mudando a Baco a finales de la República. En principio la Liberalia estuvo constituida como festividad exclusiva femenina, pero con el paso de los años sus ritos se abrieron también a la población masculina. El estado siempre miró con recelo estas fiestas y fueron prohibidas en varias ocasiones ante la posibilidad de ocultar conspiraciones.
A pesar de ello, las Bacanales eran tan populares que no pudieron ser erradicadas hasta que la Iglesia las denunció como impías y carentes de moral y fueron perseguidas con dureza. Es un tópico. No eran tan impúdicas como nos podemos imaginar, pero las nuevas tendencias ideológicas del Estado chocaban con el liberalismo (¿De donde vendrá la etimología de la palabra liberal?) de las festividades paganas. Con la imposición de la fe cristiana sobre los antiguos cultos murió el tópico romano de las orgías de vino y sexo sin fin.

El 19 de Marzo era la fiesta de los artesanos, los Quincuatros. Es curioso que esta fecha corresponda con el actual San José, patrón de los carpinteros. Las matronas hacían ese día la comida y la primera jornada festiva había lucha de gladiadores en los anfiteatros como ahora hay una corrida de toros. Otra adaptación inteligente de la Iglesia a unas costumbres muy arraigadas con las que no se quería enfrentar y que era más fácil renombrar. En Valencia este día seguimos reuniendo maderas viejas y prendiendo hogueras en honor a Minerva; Ahora se llaman Fallas.

El 22 de Martius comenzaban las fiestas de Cibeles, la Madre Tierra, una divinidad importada proveniente de Frigia, en el centro de Anatolia, que también fue absorbida por el inmenso panteón romano. Ese mismo día se le llevaban violetas a los difuntos, rito conocido como Violaria.
El día 24 los sacerdotes de Cibeles se castraban voluntariamente como hizo Attis derramando su sangre consagrada a la diosa. Esa noche se celebraba la resurrección de este dios, el legendario amante eunuco de Cibeles y fiel conductor de su carroza de leones. Aquí tenemos el primer culto a una resurrección, otro concepto popular muy bien utilizado años después…
Al día siguiente había una colorida procesión que recorría la Urbe en dirección al templo de Cibeles, hoy bajo la Basílica de San Pedro en la Colina Vaticana.
Las fiestas de Cibeles culminaban el día 27 con una procesión solemne en la que una efigie de la diosa hecha en plata era paseada por las calles de Roma hasta el río Almo. El sumo sacerdote, vestido de púrpura, bañaba a la diosa y realizaba un rito para favorecer la lluvia y la fertilidad de los campos.

Colaboración de Gabriel Castelló autor de Valentia

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El blanco que durante un instante fue negro

23 mar
23 marzo 2010

El Black Power era un movimiento en defensa de los derechos de la raza negra originado en EEUU en los años 60. El nombre de este movimiento se tomó del libro de Richard Wright, “Black Power”, de 1954.

Serí­a en los Juegos Olí­mpicos de México’68 donde se darí­a a conocer  mundialmente. Al principio, los deportistas americanos de raza negra pensaron boicotear los Juegos, pero decidieron participar y utilizar los Juegos para reivindicar sus derechos (era el mejor escaparate). El 16 de octubre se celebró la final de los 200 metros lisos. Tras una de las mejores carreras de la historia de los Juegos, ganaba el americano Tommie Smith (19.83), segundo el australiano Peter Norman (20.06) y tercero el también americano John Carlos (20.10). El momento esperado por el Black Power habí­a llegado, Tommie y John salieron a recoger las medallas descalzos, con calcetines negros,  y alzaron su puño envuelto en un guante negro mientras comenzaba a sonar el himno estadounidense (John levantó el puño izquierdo porque se habí­a olvidado sus guantes y se puso el de la mano izquierda de Tommie, parece ser que la idea se la dio el australiano). Peter Norman, como muestra de apoyo,  lució el emblema del Black Power en su chándal.

Las consecuencias no se hicieron esperar, el COI los expulsó de los Juegos por utilizar el deporte para reivindicaciones polí­ticas. En EEUU fueron criticados por la prensa y relegados al ostracismo.

¿Qué fue de Peter Norman? El blanco que durante un instante fue negro.

Incluso siendo poseedor, a fecha de hoy, del récord absoluto de Australia en los 200 metros lisos, le prohibieron volver a participar en unos Juegos Olí­mpicos. Poco tiempo después se retiraba del atletismo, sufrió depresiones, se divorció y tuvo problemas con el alcohol. Su medalla de plata durante estos años sirvió de tope para una puerta.

Ellos sacrificaron sus vidas por una causa pací­fica en la que creí­an. Y estar implicado en esa historia como yo estuve, aunque sea de una manera tan pequeña, te marca de por vida”.

Pensó que los Juegos de su paí­s, Sidney’2000, servirí­an para reivindicar su gesto y recuperar su honor. Otro chasco, fue excluido para realizar la vuelta de honor con los atletas australianos… Pero sí­ lo hicieron los americanos, quienes lo consideraban como un hermano.
En el año 2004 su sobrino, Matt Norman, comenzó a trabajar en la pelí­cula “Salute” (Saludo) basada en los hechos ocurridos en la entrega de medallas. Consiguió reunir a los tres atletas por primera vez tras 36 años. En 2006, cuando estaba preparando un gira para promocionar la pelí­cula, Peter Norman fallecí­a de un infarto a los 64 años.Tommie Smith y John Carlos se trasladaron a Melbourne y cargaron el féretro de Norman en el funeral.

Peter no tení­a que haber tomado esa insignia, Peter no era estadounidense, Peter no era un hombre negro, Peter no tení­a que haber sentido lo que sintió, pero fue un hombre” John Carlos

Tras el estreno de la pelí­cula en 2008, Matt Norman puntualizó:

si no hubiera estado en esa demostración ese dí­a, habrí­a sido apenas otra medalla de plata que Australia habrí­a conseguido y nadie habrí­a oí­do hablar de Peter Norman”.

Más en elmundo y BBC

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Los millones de Felipe II

22 mar
22 marzo 2010

Muchos millones gastó Felipe II para mantener las numerosas posesiones de la Corona española y poder llegar a todos los frentes abiertos: Paí­ses Bajos, Alpujarras, Lepanto, la Armada Invencible… Los usureros, perdón banqueros, europeos (genoveses, flamencos y alemanes) financiaban las campañas del monarca a cambio de tipos de interés leoninos (de hasta el 30%), pero los que sufrí­an la mayor carga eran sus súbditos, sobre todo los castellanos, ví­a impuestos. Por supuesto, la nobleza y la Iglesia estaban exentos de esta carga.

En 1589 convocó las Cortes de Castilla para recaudar un nuevo impuesto: los Millones. Consistí­a en un impuesto extraordinario que se recaudaba con un fin concreto y que la Comisión de los Millones debí­an administrar y supervisar su gasto en el objetivo solicitado. Esta primera concesión se solicitó, y utilizó, para reponer las arcas del Estado tras la estrepitosa derrota de la Armada Invencible en su intento de invadir Inglaterra. Pero como ya sabemos que lo extraordinario se puede convertir en ordinario hubo que limitar su recaudación a seis anuales. Desaparecieron a mediados del siglo XIX.

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Archienemigos de Roma. Mitrí­dates, el León del Ponto

19 mar
19 marzo 2010

Cuarta entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Mitrí­dates VI, en griego Μιθριδάτης, nació en Sinope (Sinop, Turquí­a) el 132 a. C. Fue conocido por sus coetáneos como Eupator Dionysius o, simplemente, como Mitrí­dates el Grande. Ostentó la corona del Reino del Ponto desde el 120 a. C. hasta su muerte en el 63 a. C. Ha pasado a la historia por ser uno de los enemigos más formidables y exitosos de Roma. Su arrogancia y egoí­smo desmedido le llevó a luchar consecutivamente contra tres de los más grandes generales de finales de la República: Sila, Lúculo y Pompeyo.

El nombre Mitrí­dates fue muy popular entre los gobernantes de los reinos helení­sticos; etimológicamente se asocia al dios persa del sol Mitra y la raí­z europea da (“otorgar”) que podrí­amos traducir por “Otorgado por Mitra”
Nuestro archienemigo de Roma de hoy fue hijo del rey Mitrí­dates V Evergetes. Su reinado comenzó el 112 a.C., cuando aún rozaba la veintena, tras despejarse el camino al asesinar a su madre, la regente durante su minorí­a de edad, y a su hermano. Aconsejado por los mismos asesores de su padre, prosiguió con la polí­tica expansionista de su progenitor. El reino que heredó de su padre estaba ubicado en las costas orientales del Mar Negro de la actual Turquí­a. Mitrí­dates ambicionaba expandirse hacia las vecinas Bitinia y Capadocia. Pero como no querí­a soliviantar a Roma hasta ser lo suficientemente fuerte concentró sus conquistas hacia el noroeste, en las costas de la Cólquida (el legendario reino del Vellocino de Oro, en la actual Georgia) y más al norte, hacia el Quersoneso (Crimea, Ucrania)
Cuando su poder en el Ponto Euxino (El Mar Negro) fue incuestionable prosiguió con su avieso plan de erigirse en un nuevo Alejandro. Desplazó de su trono a su vecino Nicomedes III de Bitinia, protegido de Roma. El senado romano, receloso de la descomedida ambición de Mitrí­dates restituyó al rey bitinio. El joven pero astuto rey del Ponto, conocedor de su inferioridad frente a las legiones, accedió a someterse al designio de Roma, e incluso colaboró enviando auxiliares. Pero el avaricioso gobernador de Así­a, Manio Aquilio, no se conformó con sus buenas intenciones y le exigió una indemnización para el rey Nicomedes, petición a la que Mitrí­dates contestó que él mismo era acreedor de Roma, pues habí­a sobornado a numerosos senadores y no pensaba pagarla. Fue entonces cuando Roma incitó al tal Nicomedes, rey tí­tere de Bitinia, a invadir el Ponto. Mitrí­dates, por su parte, instaló a su hijo Farnaces como rey de Capadocia en 89 a. C. Estos hechos motivaron el inicio de las hostilidades con Roma, conflicto conocido como la Primera Guerra Mitridática.
Manio Aquilio se puso al frente de las legiones de Asia mientras Mitrí­dates formó un ejército en tierra y mar de 300.000 hombres. Dividió el ejército en dos cuerpos: el primero enviado al noroeste contra el tal Aquilio y sus aliados bitinios y el segundo contra las provincias romanas de Asia y Cilicia.
Mitrí­dates respondió al tí­mido ataque de Nicomedes con un potente contraataque. Su comandante, Arquelao, derrotó primero al ejército bitinio en la batalla del rí­o Amnias y después al ejército romano en la batalla del Monte Scorobas. Aquilio fue entregado y ajusticiado por sus abusos en la ciudad de Mitilene, mientras la flota romana del Ponto Euxino simplemente se rindió. El Reino del Ponto pasó a controlar Capadocia, Bitinia y la provincia romana de Asia. La mayorí­a de las ciudades griegas de esta provincia, pertenecientes al antiguo reino heredado por Roma como la propia Pérgamo, éfeso y Mileto, recibieron a Mitrí­dates como un libertador de la terrible explotación romana a la que estaban sometidas.
De todas las regiones y aliados griegos, solamente los rodios mantuvieron su fidelidad a Roma, lo que provocó que los pónticos emprendiesen hostilidades contra ellos, tanto por mar como por tierra, pero sin conseguir doblegar ni romper la voluntad de Rodas. Los piratas cilicios, verdadero azote de la navegación comercial en estos tiempos, entraron al servicio del Ponto en un anticipo de lo que serí­an los corsarios del siglo XVII. En una de estas batallas navales contra los rodios, el propio Mitrí­dates estuvo cerca de ser capturado. Aquel suceso debió de encolerizarlo mucho pues, después de fracasar en sus planes de invadir Rodas, escribió a todas las ciudades griegas de Asia instruyéndolas para que asesinaran a cualquier ciudadano romano que hubiese en su territorio. Según las fuentes históricas, alrededor de 80.000 hombres, mujeres y niños de origen itálico fueron ejecutados en unas sangrientas jornadas conocidas como las “Ví­speras Asiáticas“. Esta masacre indiscriminada de itálicos residentes en Asia le colocó el dudoso galardón de enemigo público número uno de la República.

En el año 88 a. C., tras la rápida y exitosa expansión del Ponto, buena parte de la Grecia continental que estaba igualmente explotada por Roma apoyó a Mitrí­dates. Roma contraatacó enviando a un rival de su talla, el arrogante Lucio Cornelio Sila, el cual logró en un par de golpes de mano recuperar Beocia y cercar El Pireo y Atenas.

Paralelamente, en la ciudad de Roma el partido popular se adueñó del control del Senado tras el retorno de Cayo Mario desde África propiciado por Cinna. Aquel cambio de poderes dejó a Sila en una situación muy precaria al ser éste un claro adversario de los populares. Mario inició entonces la persecución y asesinato sistemático de los seguidores de Sila, ensañándose con sus familiares directos y sus amigos y expropiando sus propiedades. Mientras, en Grecia, Sila tomó Atenas en el 86 a. C. y se enfrentó a las fuerzas pónticas en Queronea y Orcómeno, derrotándolas ambas veces. Ese mismo año, Roma, aún gobernada dictatorialmente por el popular Cinna, envió un ejército a Grecia contra el Ponto y contra Sila. El ejército enviado por el senado estaba al mando del cónsul Lucio Valerio Flaco y del legado Cayo Flavio Fimbria. Valerio fue posteriormente asesinado por dos de sus hombres, por lo que todo el mando recayó en Fimbria. éste cruzó a Bitinia con la ayuda de la ciudad de Bizancio y conquistó algunas ciudades por acuerdo y capturó a otras por la fuerza. Los pónticos se enfrentaron al ejército romano de Fimbria liderados por el prí­ncipe Mitrí­dates, otro hijo de Mitrí­dates VI. Los pónticos sufrieron una derrota aplastante a causa de un ataque nocturno orquestado por Fimbria, logrando escapar a la vecina Pérgamo. Después de esta derrota, gran parte de las ciudades griegas volvieron a alinearse en el bando romano.
Las derrotas pónticas y los cambios polí­ticos habidos en Roma propiciaron una situación desfavorable tanto para Sila como para Mitrí­dates. Esta coincidencia motivó que los dos lí­deres se entrevistasen para firmar el Tratado de Paz de Dárdanos en el 85 a. C. (actual Kosovo), por el cual el Ponto entregó a Roma 70 trirremes, 2.000 talentos y renunció a sus posesiones sobre Capadocia y Bitinia.

Al finalizar la Primera Guerra Mitridática, Sila dejó a Mitrí­dates el control de su reinado pese a haber sido derrotado. Su legado, Murena, se quedó en Asia al mando de dos legiones que durante la guerra habí­an formado parte del contingente dirigido por Cayo Flavio Fimbria. El tal Murena acusó a Mitrí­dates de estar rearmando sus ejércitos e invadió el Ponto. Cuando fue derrotado por Mitrí­dates, Murena decidió que lo más sabio era obedecer las órdenes de Sila y dejar al rey y su reino en paz. Así­ concluyó la Segunda Guerra Mitridática.
El león del Ponto se recuperó de los daños de la guerra apoyándose en su yerno Tigranes, el rey de Armenia. En el año 75 a. C., en plena Guerra Civil en Hispania, murió el rey de Bitinia, Nicomedes, y Roma buscó anexionarse el territorio, declarando ilegí­timo a su heredero. Mitrí­dates, sabiendo por sus espí­as cilicios que todos los recursos militares de la República estaban destinados a combatir a los rebeldes populares en Valentia y Sucrone, reclamó su derecho al trono e invadió Bitinia y Capadocia. Este es el inicio de la Tercera Guerra Mitridática. Se supone que por estas fechas se cerró la alianza con Quinto Sertorio, el legendario general popular que se habí­a sublevado en la Hispania Citerior contra el Senado, enviando una embajada a Dianium (Dí¨nia, Alicante) en la que establecí­a un pacto entre ambos cuando la guerra acabase y derrotasen a su rival común. Inicialmente, en el año 74 a. C., el ejército póntico instruido por uno de los generales de Sertorio, Mario, venció a los romanos con sus propias técnicas, invadiendo casi toda la provincia de Asia, pero dos años después, tras el final de la guerra civil en Hispania, el Senado Romano volvió a dirigir su atención hacia el molesto Reino del Ponto con la intención de vengar las Ví­speras Asiáticas. Entregó el mando de la campaña al vencedor de la revuelta sertoriana, Pompeyo el Grande, quien, partiendo desde Cilicia, se dirigió a través de Capadocia hacia el Alto éufrates. Pompeyo obtuvo una gran victoria entre el éufrates y Nicópolis. Mitrí­dates tuvo que huir al Reino del Bósforo donde reorganizó su ejército y planeó, al igual que Aní­bal, trasladar la lucha contra Roma a Italia. En 63 a. C. su hijo Farnaces se sublevó en Panticapea (Crimea, Ucrania) y Mitrí­dates, arrinconado y traicionado, fue forzado a suicidarse por su propio hijo.
Polí­glota y despótico, este curioso personaje ha pasado a la Historia por sus múltiples extravagancias. Una de ellas fue su obsesión compulsiva a morir envenenado. Todos los dí­as tomaba disuelta en agua pequeñas dosis de “mitridato”, una sustancia compuesta de cincuenta y cuatro ingredientes diferentes, pues según el consejo de su médico personal dicho antí­doto le inmunizarí­a contra los efectos del veneno. Podrí­amos decir que fue el precursor de la vacuna. Tres veces intentaron envenenarlo, y sobrevivió a las tres. La última de ellas tuvo que recurrir a la espada para acabar con su vida.

Para disfrutar sobre las andanzas de este tremendo individuo recomiendo la lectura de “El último Rey” de Michael Curtis Ford, una novela apasionante que nos muestra a Mitrí­dates VI y a su hijo Farnaces II en estado puro

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A la guerra con un harem

18 mar
18 marzo 2010

El emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico I Barbarroja, alcanzó la gloria como guerrero. Sin embargo, es muy posible que sus campañas no fueran tan duras como las de los soldados que le acompañaron en sus victorias. Por el contrario, en el campo de batalla y entre combate y combate, el emperador también disfrutaba de una vida cómoda y regalada. Para ello transportaba junto a su ejército buena parte de su biblioteca, un parque de fieras e incluso un “harem” de amables damas que le hací­an la vida agradable a él y a los miembros destacados de su ejército.

Con razón decí­an sus enemigos que mientras sus tropas combatí­an en los campos de batalla, él libraba otro tipo de combates menos cruentos y mucho más agradables.

Es otra forma de ir a la guerra, pero sólo para algunos.

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Cambio de hosting y traslado de dominio

10 mar
10 marzo 2010

Bueno llegó el dí­a, aplazado durante un tiempo, de cambiar de hosting y trasladar el dominio al nuevo. El “cierto” éxito – vosotros sois los culpables – del blog me obliga a cambiar de hosting y de proveedor, ya que el actual sólo me ofrece la opción de servidor propio y mi economí­a no puede mantener ese gasto mensusal, a otro más potente, sobre todo por el ancho de banda, y por el mismo precio que el actual. Así­ que, el cambio es obligado.

Hasta la semana que viene, creo que será suficiente, no se publicará ningún post más. Puede que el blog “caiga” estos dí­as, ya he consumido el 80% del ancho de banda disponible para todo el mes, o que simplemente se vea este post durante toda la semana.

Perdón por las molestias y recordar que volveremos con más fuerza todaví­a. Muchas gracias amigos.


Foto: Como Hacer

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