Archive for month: noviembre, 2009

Periodismo ignorante, consensuado y peligroso.

30 nov
30 noviembre 2009

Malos tiempos corren para el periodismo (cabeceras y portales digitales que echan el cierre, reducciones de plantilla…) pero casos como los que hemos tenido la semana pasada hacen un flaco favor a esta profesión tan dignamente defendida y currada por periodistas como Enrique Meneses, Ramón Lobo, Gervasio Sánchez, Nacho de la Fuente, Manuel Guisande, Arturo Peréz-Reverte… Así­ que, espero que me perdonen los maestros pero hoy me toca hablar del periodismo ignorante, consensuado y peligroso.

  • Periodismo ignorante:

La pasada semana se anunciaba el descubrimiento de los restos intactos de Pedro III “el Grande”, rey de Aragón , en el monasterio tarraconense de  Santes Creus; también ostentaba el tí­tulo de rey de Valencia (Pedro I) y conde de Barcelona (Pedro II). Que los medios catalanes lo denominen ” rey Pere II el Gran” no deja de ser anecdótico porque Barcelona nunca fue reino y por la facilidad de dichos medios para interpretar libremente la Historia (como la Diada), pero lo que resulta chocante es que la periodista Pepa Bueno, en RTVE minuto 48, hable de “Corona catalano-aragonesa“… para rizar el rizo en el rótulo inferior de las imágenes aparece “La momia de Pedro II, el Grande”.  La Corona catalano-aragonesa nunca existió, era la Corona aragonesa (recordemos que Barcelona era un condado) y el rey de la Corona aragonesa era Pedro III, el Grande (como mucho Pedro II conde de Barcelona); el abuelo de Pedro III era Pedro II, “el Católico”. En mi tierra – Teruel – a ésto se le llama ignorancia o mala leche.

  • Periodismo consensuado:

El pasado jueves 12 diarios catalanes publicaron un editorial conjunto en defensa del Estatut. Claro está que las adhesiones, desde Cataluña, a dicho editorial han sido masivas: grupos polí­ticos, sindicatos, la patronal, becarios de la polí­tica metidos a presidentes de fútbol, emisoras de radio… No entraré a valorar el contenido del editorial, en el tí­tulo del post sólo hablo de ignorancia y consenso no de presión, pero sí­ el hecho de publicar el mismo editorial por varios medios. Las distintas y diferentes lí­neas editoriales, hablo de las independientes, de las cabeceras que se publican permiten tener diversidad de opiniones y eso, precisamente, enriquece el mundo periodí­stico y lleva a la práctica la libertad de expresión, cuando la lí­nea editorial es la misma en todas ellas sobran cabeceras y, por extensión, periodistas que se dejan influir (mediante las “subvenciones” en forma de publicidad institucional del Gobierno catalán), o quieren influir (supongo que para sacar tajada). Siempre nos hemos refugiado en el cuarto poder (periodismo) frente a las tropelí­as, desmanes e injusticias de los otros poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) pero ahora… ¿qué nos queda?

  • Periodismo peligroso:

Para este caso os dejo un enlace a “la bitácora de Arí­stides”: Diego no mató a Aitana.

Viñeta: La Trinchera

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Consecuencias de un asedio

27 nov
27 noviembre 2009

Los asedios fueron práctica habitual para la toma de plazas o fortificaciones en la Edad Media. El cerco podí­a prologarse durante mucho tiempo hasta que los sitiados rindieran la plaza por falta de agua, alimentos o, simplemente, por no encontrar salida. Pero detrás de un asedio existen consecuencias, para sitiados y sitiadores, que siempre habí­an pasado desapercibidas. Aquí­ está HdH, y gracias a José Julio, para mostrar, como ejemplo, lo que ocurrió tras el asedio de Montsegur.

Con la colaboración de José Julio Gómez,  podéis encontrar más trabajos en Siglo XXI

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El primer torero de la Historia.

26 nov
26 noviembre 2009

Aunque a nuestro paí­s, exteriormente, se le identifique con toros, paella, sol y flamenco hay algo que no es del todo cierto. Es verdad que las corridas de toros son propias de nuestra cultura y tradición pero el primer matador de toros no fue hispano… fue el griego Teseo.

A la muerte del rey de Creta, Asterión, sus hijos se disputarón el trono. El hijo mayor, Minos, dijo tener el favor de los dioses. Rogó a Poseidón que saliese un toro del mar, como muestra de apoyo a su “candidatura”, que luego él sacrificarí­a como agradecimiento. Efectivamente el toro salió del mar y Minos fue nombrado rey pero… el toro era un ejemplar magní­fico y lo dejó como semental. La furia de Poseidón cayó sobre Minos y el toro “sedujo” a su mujer, Pasí­fae. Fruto de este amor contranatura nació el Minotauro (cuerpo de hombre y cabeza de toro).  Minos, avergonzado, mandó construir a Dédalo un palacio – que realmente era un laberinto – donde encerrar al monstruo.

El tributo que Creta exigí­a a Atenas era el pago de 7 jóvenes y 7 doncellas (cadas nueve años) que serví­an para satisfacer las necesidades del Minotauro. El griego Teseo se presentó como voluntario con la promesa de Minos de que si lograba matar al Minotauro serí­a libre. El rey jugaba con ventaja, aún en el supuesto, poco probable, de matar al toro, todaví­a quedaba poder salir del laberinto.

Cuando Teseo desembarcó en Creta, la hija de Minos, Ariadna, quedó prendada del héroe griego. Conocedora de la dificultad de salir del laberinto el entregó un ovillo de hilo para poder encontrar la salida con la promesa de boda del griego. Teseo se adentró en el laberinto y con sus manos logró matar al Minotauro, consiguió salir del laberinto y huyó de Creta con Ariadna.

Queda demostrado que el primer matador de toros fue el griego Teseo.

Imágenes: Fiordalen y Getsler

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Archienemigos de Roma. Breno el galo.

24 nov
24 noviembre 2009

Esta nueva serie, “Archienemigos de Roma“,  pretende mostrar unos breves rasgos de las gestas más relevantes de algunos de los hombres y mujeres que desafiaron a la ciudad más poderosa de su tiempo. Veremos que carismáticos personajes se opusieron al destino de muchos otros, ser dominados por Roma y sus no siempre dignos gobernantes, o lucharon hasta la muerte contra ella. Gabriel Castelló

Allá por el siglo IV a.C. Roma era una incipiente República, comprimida en el centro de la pení­nsula itálica, cuya única alternativa de crecimiento era absorber en su expansión a todos aquellos pueblos que la rodeaban. Etruscos, samnitas, ecuos y volcos acabaron durante aquella época bajo el yugo romano. Corrí­a el año 391 a.C. Roma mantení­a una situación tensa, y en ocasiones beligerante, con su vecino del norte, Etruria.

Pocos años atrás habí­a cruzado los Alpes una tribu gala, los senones para ser más concretos, comandada por un individuo peculiar, el rey Breno, el único jefe de tribus celtas que consiguió ceñirse una corona en la Galia antes de Vercingetorix. Se establecieron en la zona que después pasó a llamarse Galia Cisalpina (el actual valle del Po) sacando de allí­ a los umbrios que habitaban aquellas tierras. La ambición de Breno no se conformaba con aquel nuevo territorio. Ese mismo año, viendo la debilidad del vecindario y la posibilidad de agenciarse un botí­n rápido y cuantioso, los senones atacaron Etruria, asediando la ciudad de Clusium (Chiusi, en la Toscana) Los etruscos, sopesando el mal menor entre las dos temibles fuerzas que les aprisionaban, pidieron ayuda a Roma, ayuda que llegó a tiempo. El desencadenante de las hostilidades entre galos y romanos fue Quinto Fabio, uno de los enviados por Roma, el cual mató a uno de los lí­deres galos durante las negociaciones. Aquella vil intromisión romana, y la total ausencia de represalias por semejante injuria por parte del Senado, enojaron de tal modo al rey Breno que, sintiéndose insultado, levantó su campamento y se plantó frente a Roma.

La Urbe no tení­a por entonces al frente de sus legiones a ningún hombre enérgico. El único capaz de detener a Breno, Marco Furio Camilo, se encontraba ausente, exiliado voluntariamente en Ardea después de haber sido acusado por el tribuno de la plebe Lucio Apuleyo de malversar fondos del inmenso botí­n obtenido tras la rendición de la ciudad etrusca de Veyes. Según marca la tradición, el 18 de Julio del 390 a.C. los galos masacraron a las tropas romanas comandadas por Quinto Sulpicio en la batalla del rí­o Alia, muy cerca de Roma. Los flancos, ocupados por las tropas más inexpertas y peor equipadas, cedieron a la presión y la masa gala envolvió al grueso de la infanterí­a pesada. Los supervivientes de aquel desastre llegaron a Roma presos de pánico, encaramándose hacia el Palatino sin pensar en cerrar las puertas. Gracias a tamaña negligencia los galos entraron a sangre y fuego en las calles de Roma. Casi toda la documentación anterior a este dí­a se perdió para siempre devorada por el fuego y la barbarie. Tuvieron que pasar setecientos años para que pudiera repetirse agravio similar de manos de una horda bárbara…

Los restos de la milicia y los ciudadanos que pudieron escapar a los saqueadores se refugiaron en el Capitolio, la acrópolis de la antigua Roma, mientras los galos saqueaban el resto de la ciudad a conciencia. La Curia, gracias a la doble proeza de un intrépido mensajero, reclamó a Camilo su intervención pues consideraba al antiguo dictador como único militar capaz de sacar a los galos de Roma. La leyenda reza que los romanos desbarataron un ataque galo al Capitolio gracias al aviso del ganso del templo de Juno, desde aquel dí­a animal sagrado. Camilo sólo accedió a volver a la ciudad si era el pueblo quien lo solicitaba y le ratificaba de nuevo como dictador. Así­ fue como sucedió.

Camilo reorganizó a los fugitivos y a las tropas dispersas y, con la ayuda de su magister equitum Lucio Valerio, sorprendió y cercó a los confiados galos. Breno, viéndose atrapado por la resistencia del Capitolio y el ejército de Camilo, sin ví­veres después de varios meses de cerco y rodeado de destrucción y miseria, accedió a pactar un rescate para liberar la ciudad. Aquí­ la historia se mezcla con la leyenda. Supuestamente, el rey galo trucó las pesas que medirí­an el pago del rescate, mil libras de oro (aproximadamente 327 Kg.) Alguno de los parlamentarios del Capitolio debió de percatarse de ello y recriminarle su trampa. Breno, furioso, echó su espada a la balanza y le respondió con la famosa frase “Vae Victis!” (¡Ay de os vencidos!)

Camilo, en nada conforme con acceder a pagar aquel rescate, como dictador plenipotenciario desautorizó el trato y le contestó a Breno con otra fase célebre: “Non aurum sed ferrum liberanda patria est” (Es con el hierro, no con el oro, con lo que se libera la patria) Marco Furio Camilo aplastó dí­as después a los galos y entró triunfal en Roma, siendo aclamado como pater patriae y conditor alter urbis (padre de la patria y segundo fundador de la ciudad)

La amarga jornada del 18 de Julio quedó marcada en la ciudadaní­a romana durante generaciones. Cada aniversario del saqueo los perros guardianes del Capitolio eran crucificados en castigo a su negligencia. Aquellas ejecuciones tení­an unos espectadores especiales. Los gansos del templo de Juno, los únicos que alertaron al pueblo del ataque galo, eran llevados frente a las cruces y aposentados en cojines de púrpura…

Poco más se sabe de aquel rey rudo y visceral. Se dice que murió de un coma etí­lico, voluntario o forzoso, después de ingerir una cantidad indecente de vino. Una muerte muy bárbara para el primer hombre que hizo temblar a Roma.

Imagen: satrapa1

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La jubilación, un invento de los romanos.

23 nov
23 noviembre 2009

El gran éxito militar de Roma se debió, entre otras cosas, a las legiones. Esctructuras militares organizadas, disciplinadas, con gran movilidad (podí­an recorrer 50 Km/jornada) y maniobrabilidad. Estaban compuestas por ciudadanos romanos que se alistaban voluntariamente a los 25 años y debí­an permanecer en “activo” durante 20 años. En épocas de guerra era obligatorio y en casos extremos se bajaba la edad de reclutamiento.

Cuando estos “veteranos” llegaban a los 45 años se “jubilaban” y recibí­an una pequeña porción de tierra y un modesto capital. En muchas ocasiones se  fundaron ciudades para asentar a los veteranos jubilados: Emérita Augusta (fundada por Octavio Augusto al licenciar a las legiones V y X), Itálica (fundada por Escipión para los soldados heridos en la batalla de Ilipa)…

Así­ que, cuando los sindicatos se autoproclamen como los ideólogos/inventores de la jubilación

Foto: Paseando por la Historia

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Miradas nómadas

22 nov
22 noviembre 2009

Este el primer post en reconocimiento/homenaje de un gran fotógrafo, Gerard Ortigosa-Liaz. Sólo el blanco y negro permiten hacernos llegar los sentimientos sin perdernos en el color.

El ojo es la ventana del alma.

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LoH: La sonrisa de los 100 dollares.

18 nov
18 noviembre 2009

Nacido en Boston (lo contrario de California, según la pelí­cula) en 1706, tras un duro y complicado parto, el número 15 de su santa madre, Benjamin Franklin sigue el arquetipo de hombre autodidacta.

Cansado, sin embargo, de dictarse a sí­ mismo, a los 10 años deja sus estudios elementales y se centra en el oficio de su padre: velero. Lamentablemente, tras no logras convertirse en un alegre bergantí­n y totalmente desolado al darse cuenta que lo que hací­a su padre era fabricar velas, Benji (permí­tanme tutearle) decide trabajar en la imprenta de su hermano, lugar en el que comenzará a publicar sus primeros artí­culos periodí­sticos y polí­ticos.

Tras mudarse a Philadelphia (cuna del queso de untar), Benja viaja a Inglaterra (Patria Mother) para finalizar sus prácticas como becario mildollarista en la famosa imprenta Pallmer. Nuevas obras suyas se publicaron en esta época, así­ como sus primeros tratados cientí­ficos. Sin embargo, el levantamiento de las colonias británicas le hicieron tomar parte en el conflicto, convirtiéndose en miembro de la Asamblea General de Philadelphia, formando tándem en la redacción de la Declaración de Independencia, junto a John Adams y Thomas Jefferson.

Finalmente, tras firmar el Tratado de Parí­s, por el que se fundan los Estados Unidos de América (siguen sin nombre…), participa en la redacción de la Constitución Estadounidense, tarea muy sencilla para él debido a la experiencia atesorada en dictados, convirtiéndose ahora en heterodidacta.

Sin embargo Jamin no destacó solo en polí­tica. Sus tratados sobre electricidad, muy innovadores, como los de otros investigadores contemporáneos, como Isaac Newton, le llevaron a recibir un gran prestigio internacional también en este campo.

Célebre es ya la frase pronunciada al lograr ‘capturar’ un relámpago con tan solo una cometa y una llave, un verdadero pararrayos:

“Shit, I’m almost fried”

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¿Qué personaje histórico serí­a Juan Antonio Cebrián?

17 nov
17 noviembre 2009

Aunque la respuesta es muy fácil, el propio Juan Antonio Cebrián ya es un personaje histórico y él mismo nos contaba a todos los que admiraba, me gustarí­a saber con qué personaje los identificarí­as vosotros.

Esta misma pregunta se hizo en el grupo “Fuerza y Honor” y los resultados fueron diversos:

  • Alejandro Magno (evidente)
  • Ptolomeo I (fundador de la Biblioteca de Alejandrí­a)
  • Trovador (por sus relatos)
  • Amenophis (como él se denominaba)
  • Nuñez de Balboa (descubrió un océano de sabidurí­a)
  • Platón (cambió la vida a muchos y encaminó la de otros)
  • Herodoto (los mejores narradores de la Historia)
  • Marco Polo (viajaba para luego contarnos sus  experiencias)
  • William Wallace
  • Seti I
  • Julio César
  • Escipión
  • etc

¿Y para vosotros quién serí­a?

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