14 mensajes para “Quevedo, un gran polí­tico… de nuestro tiempo.”

  1. Jose Jaime dice:

    Esta anécdota me la han contado de pequeño, como cuento de buenas noches, como entre tiempo, …. es decir antes que contarme eso de Pedro y el lobo, me han contado cosas de historia

    Vamos, que me encanta recordarla.

    Desde luego es de un ingenio muy grande, y de una gran sutileza.

    Abrazos

  2. Javier Sanz dice:

    Me alegra que esta anécdota te haya trasladado a tu infancia.

    Un abrazo J.J.

  3. Kléber dice:

    Esta historia la he leido yo en alguna otra parte, pero no era una dama cualqueira, sino la misma Reina.

    No se cuanto tendrá de verdad y cuanto de mentira, pero es realmente buena!

  4. fernando dice:

    Quevedo es genial!! Leerle es un gran placer. Lo recomiendo encarecidamente. Un abrazo.

  5. Domingo dice:

    Que Góngora, su í­ntimo enemigo, tuviera que vérselas con la mordacidad de Quevedo no está pagado. Pobre Luis. ¡Ja,ja,ja,ja,ja!

  6. Javier dice:

    Pagarí­a por poder contemplar un duelo, dialéctico, entre Quevedo y Góngora.

  7. Javi dice:

    Genial anécdota, gran post y gran blog, con tu permiso lo enlazo al mí­o.

    Saludos

  8. Javier dice:

    Gracias por el comentario y por el enlace.

    Un saludo

  9. Manuel dice:

    Hola Javier: Te deje un comentario por el twiter. No se si podras leerlo.
    Saludos y gracias por visitar el blog

  10. Eva dice:

    jajaja, que bueno qué recuerdos me has dado, cuando era pequeña (de eso hace siglos) y me daban a elegir algo siempre me decí­an esa frase pero nunca he sabido, hasta hoy y gracias a tí­, quien fue el creador de ella.

  11. elreves dice:

    Conocí­a el anécdota, pero me gusto volver a leerlo. Ami me recuerda al Cyrano de Bergerac.
    saludos.

  12. aristides dice:

    Quevedo era más que eso. Era cojo, pero se batí­a en duelos; era religioso y llevaba la cruz en su pechera, pero mujeriego como el sólo. Estuvo en la cárcel por ceñir la daga y darle matarile a algún deslenguado. Frecuentó los barrios bajos donde disfrutó del vino al tiempo que brindaba su jarra con manolos y miriñaques de la corte.

    Quevedo era un persoje en el sentido amplio, preocupado de su jubón y de la guerra de flandes. Era un cabronazo (el adjetivo le define) deslenguado y mordaz con una capacidad única de improvisación. Se bebí­a la vida a cuartos.

  1. [...] Quevedo, un gran polí­tico… como los actualeshistoriasdelahistoria.com/2009/10/28/quevedo-un-gran-politic… por kobeto hace pocos segundos [...]

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