.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Flaco y barrigón

votar

Un nuevo post – que lo tení­a olvidado – de mi Genio (utilizo los posesivos con cierta alegrí­a) particular Leonardo Castellani. Como el anterior está extraí­do de su libro “Camperas”, flaco y barrigón.

Le tuvieron lástima al Matungo (caballo), que ya no podí­a con los huesos, y en pago de sus doce años de tiro lo soltaron para siempre en un alfalfar florido. El alfalfar era un edén caballuno, extenso y jugoso, y Matungo no tení­a más que hacer que comer a gusto y tumbarse en la sombra a descansar después, mirando estáticamente revolotear sobre el lago verde y morado las maripositas blancas y amarillas.

Y sin embargo Matungo no engordó. Era muy viejo ya y tení­a los músculos como tientos. Echó panza sí­, una barriga estupenda, pero fuera de allí­ no aumentó ni un gramo, de suerte que daba al verlo, hundido en el pastizal húmedo hasta las rodillas, la impresión ridí­cula de un perfil de caballete sosteniendo una barriga como un odre.

-¡Qué raro!

Moraleja:  lo mismo le pasa a mucha gente. Al que lee mucho y estudia poco, al que come mucho y no digiere, al que reza y no medita, al que medita y no obra. Ahora, que todaví­a puedes, no te quedes de brazos cruzados, no permitas que la monotoní­a y la rutina se apoderen de ti (como a Matungo en los doce años que trabajó dando vueltas a una noria);  si lo permites, ni la abundancia (campo de alfalfa), ni el tiempo libre (jubilación de Mantungo) te devolverán el tiempo perdido. Actúa.

Pen

Comparte y difunde la Historia:

  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Bitacoras.com
  • email
  • Meneame
  • Reddit
  • Twitter
  • Wikio
  • BlinkList
  • LinkedIn
  • Technorati
  • FriendFeed
  • Live

Entradas relacionadas

Tagged : ,

Dejar un comentario




CommentLuv Enabled