May 28 2008
Impuestos medievales.
Si ahora nos quejamos de los impuestos que nos toca pagar (directos como el IRPF o indirectos como el IVA) más motivos tenían para quejarse en el Medievo, ya que solían repercutir en el pueblo y beneficiar a los mismos (Corona, nobleza y clero). Vamos a poner algunos ejemplos para que podáis comparar.

- Diezmo: gravamen correspondiente a la décima parte de las cosechas que recaudaba la Iglesia y servía para el mantenimiento del clero. Se generalizó en el siglo XI y permaneció hasta el XIX.
- Alcabalas: impuesto castellano que gravaba el comercio de mercancías. En 1342 se generalizó y en 1349 se convirtió en un impuesto permanente. Suponía el 5% y luego el 10% del valor de la venta (aunque raras veces se llega a pagar esta cuantía). Su recaudación se hacía por arrendamiento o por encabezamiento (los municipios se comprometían a cobrar una cantidad, recaudada entre sus vecinos, y a cambio recibían contrapartidas políticas de los monarcas).
- Tercias reales: representaban dos novenas partes del diezmo y eran recaudadas de forma similar a las alcabalas.
- Excusado: implantado en 1567, consistía en la cesión del diezmo de la tercera mayor casa o hacienda (luego sería la primera) de cada parroquia.
- Primicias: consistentes en la cuadragésima y sexagésima parte de los primeros frutos de la tierra y el ganado.
- Portazgos: impuesto que se exigía en las puertas de las ciudades y villas principales del reino, sobre las mercaderías que los forasteros introducían en ellas para su venta.
- Pontazgos: similar al anterior, pero se paga al cruzar puentes.
- Sisas: impuesto indirecto implantado en Aragón y luego en Castilla. Consistía en descontar en el momento de la compra una cantidad en el peso de ciertos productos (pan, carne, vino, harina); la diferencia entre el precio pagado y el de lo recibido era la “sisa” (os suena). Como gravaba bienes de primera necesidad era muy impopular.
- Millones: impuesto extraordinario fijado por las Cortes de Castila, que se reservaban el control de su administración a través de una Comisión de Millones y comprometían a la Corona a dedicar lo recaudado a un gasto determinado (el primero se concedió a Felipe II en 1590 para reponer las pérdidas de la Armada Invencible).
Con la llegada de la revolución francesa, la mayoría de los impuestos medievales -todos indirectos- desaparecieron y los nobles comenzaron a tener que pagar a la Hacienda Pública, aunque ni campesinos ni artesanos vieron cumplidas sus expectativas de ver hecho realidad un sistema fiscal justo.




























Gran artículo, y muy apropiado para estas fechas.
En cualquiera de los casos el impuesto recaudado no llegaba hasta el 43% que puede alcanzar hoy en el IRPF y, en muchos casos ,hoy tampoco vemos que se repercuta en muchas mejoras.
Un saludo.
Y es que siempre ha habido alguien que nos hacía la vida más dura.
Ahora se llama Hacienda.
Muy buena recopilación.
Saludos.
Y es que cuando no hay derechos,todo se convierte en “abuso”.Aprendamos de nuestros errores
Saludos
No se si recuerdo mal pero al igual que los Puentes o las Puertas de las Ciudades, había también un impuesto sobre los Molinos, a la hora de moler el grano…
La cosa era no dejar al pueblo en paz… vamos lo mismito que ahora… jajaja… Un saludo tocallo
Interesante artículo, sobre todo para la realidad de vivimos en Argentina con el gobierno actual y sus políticas confiscatorias disfrazadas de redistribución social.
El sistema fiscal justo es una gran utopía que persiguen los que menos tienen y más necesitan.
Un saludo