Continuamos con el segundo post “Inventos curiosos de la Historia” con la colaboración de Guillermo.

1. La mesa rotatoria de lectura.

En 1588, el ingeniero italiano Agostino Ramelli describe un novedoso invento para facilitar la lectura de varios libros a la vez: una hermosa e ingeniosa máquina, que es muy útil para quien se complace con la lectura, especialmente los que estaban sufriendo gota. Un hombre puede ver y leer una gran cantidad de libros sin moverse de su lugar. Además, como decí­a Ramelli, esta máquina tení­a otra ventaja, que era “la de ocupar un pequeño espacio en el lugar en que está establecida, como cualquier persona de entendimiento puede apreciar desde el dibujo”.

Mesa

2. Localizadores acústicos.

Los dispositivos de localización acústica gozan de una extensa y variada lista de artilugios, desde la simple “oreja en tierra” para escuchar la posición del “Séptimo de Caballerí­a”, como tantas veces hemos visto hacer a los indios apaches en las pelí­culas del Oeste, pasando por otros para evitar el choque de barcos en la niebla, hasta los utilizados en el ámbito militar para localizar desde tierra el lejano sonido del motor de los aviones y prevenir su bombardeo (hasta la invención del radar durante la Segunda Guerra Mundial). La foto muestra al emperador Hirohito pasando revista a las tubas de guerra japonesas, localizadoras acústicas de aviones.

Localizador

3. Las bombas murciélago.

Más que de un invento propiamente dicho, se trata de una de las innovaciones militares más extrañas, que consiste en el reclutamiento de animales kamikaze. En este sentido, por ejemplo, conocemos la utilización por los rusos en Stalingrado de perros bomba contra los tanques alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

En nuestro caso la idea consistí­a en bombardear Japón utilizando murciélagos a los que previamente se habrí­an adherido pequeñas bombas incendiarias de explosión retardada que hubieran estallado cuando los vampiros hubiesen buscado refugio en los edificios nipones, creando así­ una gran alarma social. Además, al volar en la oscuridad, crearí­an mayor confusión.

Se llevaron a cabo ensayos por el ejército norteamericano, pero el proyecto Manhattan, con el desarrollo de la primera bomba atómica, se completó antes de que las bombas murciélago pudiesen ser utilizadas en combate.


Bomba


4. El globo de Gottorp

El Globo de Gottorp, construido en 1650, fue el predecesor del moderno planetario.

Con tres metros de diámetro, hueco por dentro y funcionando con agua, recreaba a los que se sentaban en su interior el movimiento de las constelaciones celestes y, en el exterior, era un gran globo terráqueo.

El Zar Pedro el Grande de Rusia codició este maravilloso juguete y lo recibió en 1713 como un regalo del Duque de Holstein-Gottorp. En 1747 fue destruido a causa de un incendio, pero en ese mismo siglo se construyó una réplica basada en el original.

Los alemanes lo incautaron durante la Segunda Guerra Mundial, pero las tropas estadounidenses lo entregaron en 1945 de nuevo a los rusos y hoy puede visitarse en el museo de San Petersburgo.

Globo

Guille

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