Batalla de Guadalete (I)
Escrito por Javier Sanz | Febrero 4th, 2008 | Categorías Grandes Batallas, Javier Sanz, Relato

La batalla de Guadalete (río), próximo a la actual Jerez, tuvo lugar en el año 711 y enfrentó al ejército del rey visigodo Don Rodrigo y a los musulmanes (en su mayoría bereberes) del Norte de África capitaneados por Tarik, lugarteniente del gobernador Muza.
En el año 710 fallece el rey visigodo Witiza, se produce un enfrentamiento entre dos facciones de los visigodos: por un lado Ágila, hijo de Witiza, apoyado por sus hermanos y su tío Oppas, arzobispo de Sevilla, descendientes de Wamba, y por otro lado Don Rodrigo, duque de la Bética, descendiente de la familia de Chindasvinto. Las guerras civiles eran frecuentes entre los godos, ya que su monarquía era electiva y no hereditaria. Tras un breve batalla vencen las huestes de Don Rodrigo, proclamándose rey en Toledo.
En este punto, tenemos que hacer un paréntesis para intercalar algo de “leyenda” . Existen dos leyendas en torno a los antecedentes de la entrada de los musulmanes en la península.
- El conde Don Julián, gobernador de la plaza de Ceuta, mantenía a raya a los musulmanes en el Norte de África. Tenía una hija llamada Florinda, la Cava para los musulmanes, que envió a la corte de Toledo para su educación. En Toledo Don Rodrigo se prendó de ella, pero como no fue correspondido, la forzó. Florinda, ultrajada, volvió a Ceuta donde contó lo ocurrido a su padre, éste juró venganza contra el rey. Contactó con Muza y le propuso la entrega de la plaza y facilitar el acceso a la península con barcos de transporte. El gobernador musulmán lo comunicó a Damasco, capital del califato Omeya, y el califa le ordenó hacer una incursión antes de lanzarse a la conquista. Se envió a Tarif con un pequeño grupo en 2 barcos godos – desembarcaron en Tarifa, de ahí su nombre-, el resultado de la incursión confirmó todo lo contado por Don Julián. También contactaron con Ágila, enemigo de Don Rodrigo, para que se implicase en este complot a cambio del trono toledano.
- Existía un cueva en Toledo en la que, según la tradición visigótica, cada nuevo monarca debía añadir un candado para que no fuese profanada, ya que en su interior albergaba una maldición. La curiosidad de Don Rodrigo pudo más que la tradición y ordenó abrir la cueva para comprobar lo que contenía. Para sorpresa de todos, no existía tesoro alguno o reliquia, sólo había un arcón enterrado. En su interior, un pedazo de tapiz en el que se mostraban unos guerreros a caballo, ataviados como los musulmanes, cortando cabezas y arrasando todo. En el margen inferior una leyenda “quien ose profanar este arcón será el culpable de la pérdida del reino”. Se ordenó cerrar el arcón y taponar la entrada a la cueva.
Para no hacer más largo este post, mañana la resolución de la Batalla de Guadalete.



















meeeeee encantaaaaaa jajajajaj
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