Homenaje a D. Adolfo Suárez González.

Después de ver el programa-homenaje a D. Adolfo Suárez en Antena 3 (bravo por la iniciativa) he tenido la necesidad de proclamar a los cuatro vientos mi profunda admiración y devoción por este enorme polí­tico de nuestra Historia. Contra viento y marea luchó por la libertad y democracia de todos (falangistas, socialistas, comunistas, etc), muchos eran sus enemigos y contados los apoyos (fundamental el Rey y su gran amigo Gutiérrez Mellado). Supongo que Forges se habrá arrempentido, 30 años después, de aquella viñeta donde poní­a en duda su elección para la transición – haciendo una “gracieta” con su nombre y el de un … -. Me he alegrado al oir las palabras de adversarios polí­ticos como Felipe González y Santiago Carrillo y me ha emocionado la mirada de su mayordomo hablando de él. La vida no ha sido justa con él, con sucesivas pérdidas muy queridas , su gran amigo Gutiérrez Mellado, su esposa y confidente Amparo y poco tiempo después su hija Mariam. Creo que su enfermedad – dicen que alzheimer- se debe a una sucesión de desgracias (enumeradas anteriormente) que han bloqueado a unas de las mentes más lúcidas del siglo XX y dirí­a yo del siglo XXI. Pocos se acordaron de él cuando decidió retirarse al no sentirse apoyado – muchos le traicionaron- y le honra hacerlo cuando estaba en la cresta de la ola. Nadie olvidará como se mantuvo firme en el 23F -junto a Gutiérrez Mellado-, cuando otros muchos, autodenominados luchadores por la libertad y la democracia, se lanzaban de cabeza bajo sus tribunas. Creo que Leopoldo Calvo-Sotelo se equivocaba cuando dice que sus virtudes eran las adecuadas para la transición pero no para gobernar posteriormente. Todaví­a podemos rendir tributo a D. Adolfo Suárez, aquí­ os dejo la web D. Adolfo Suárez González para firmar.

ADMIRACIí“N Y RESPETO por Javier Sanz.

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  • fernando

    Sin duda alguna, Don Adolfo Suárez González pasará a la historia como el hombre clave de la transición.

    Dí­a a dí­a, su leyenda crece y más cuando se ve el bajo nivel de los polí­ticos actuales.

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